Agustín Canobbio durante el partido entre Arabia Saudita y Uruguay, en el Miami Stadium de Miami Gardens, el 15 de junio.

Foto: Chandan Khanna, AFP

Canobbio sobre el segundo partido en el Mundial: “Perfeccionar el segundo tiempo”

Entre la exigencia del calor y un rival fuerte e intenso, el extremo destacó la importancia de repetir la versión de la segunda parte y apoyarse en el impulso de la gente.

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En la previa del cruce con Cabo Verde, Agustín Canobbio fue el otro jugador que habló. El extremo, de muy buen ingreso en el partido anterior, se paró ante los micrófonos de la misma forma que lo hace en la cancha: desafiante.

Pensando en la selección africana, Canobbio leyó el partido desde dos ángulos: lo que dejó el debut ante Arabia Saudita y lo que Uruguay necesita repetir –y ajustar– para romper otro bloque bajo. Para el extremo, la llave está en sostener la disciplina del segundo tiempo en el debut y limpiar los nervios que marcaron el arranque del Mundial.

“Con mucha tranquilidad dentro de lo que es el segundo partido, ya con ese debut que quedó en el pasado, con esos nervios que ya no van a existir”, Canobbio insiste en tener “en la cabeza ese segundo tiempo para poder perfeccionarlo”, porque si hubiera sido perfecto, “hubiésemos podido dar vuelta el partido” ante Arabia. Lo que rescata de esa media hora final es la disciplina y la convicción para llegar tantas veces y tan cerca del gol, rasgos que, dice, caracterizan a un grupo con “mucha calidad” y “mucha personalidad”.

Pensando específicamente en la selección caboverdiana, el diagnóstico de Canobbio va en la misma dirección que el de Bentancur. Ambos coinciden en sostener que será un rival intenso, físico, que defiende bajo y sale rápido. “Del otro lado hay un rival muy físico, que en el primer partido [contra España] mostró eso, bloque bajo y salir de contra”, apuntó. Señaló que Uruguay deberá sostener la energía de ese segundo tiempo “en los 90 minutos”, algo que ya se plantearon internamente y que, según él, están preparados para hacer. La fórmula para llegar con piernas al final, resumió, es tan sencilla como brutal: “¿Cómo hacerlo? Nada, hidratar y darle para adelante”.

So presente

En lo personal, Canobbio atraviesa el Mundial como una especie de desquite silencioso. Recordó que hace cuatro o cinco meses “nunca hubiese pensado estar donde hoy en día estoy por diversas situaciones” que ya quedaron resueltas, y por eso repite la palabra agradecimiento: al grupo, a quienes lo apoyaron en 2025 y en este período de 2026 y a su club, que lo potenció para llegar a la selección. Sin embargo, disfrutar, dice, tiene límites: “Dentro de lo posible disfrutar, porque es una responsabilidad muy grande tener la camiseta de Uruguay y representar a tres millones de personas, pero es un orgullo más grande todavía”.

Sobre la posibilidad de ser titular ante Cabo Verde, eligió el camino prudente. “Ahí ya no depende de mí… cada uno está preparado para cuando le toque y sumar desde donde toque, sea titular o suplente”, remarcó. Añadió que el plantel tiene claro su rol y que será Marcelo Bielsa quien elija los mejores para buscar el resultado.

Lo que asume como factor propio es la conexión con la tribuna. Canobbio definió como “hermoso” el ambiente del debut, desde la caminata previa para tomar mate hasta el himno y ver a la familia. Además, dijo que ese calor de la gente –tanto en el estadio como en Uruguay– es algo que sienten y usan para potenciarse dentro de la cancha.