Estadio Monterrey, en Guadalupe, Nuevo León, México, el 10 de junio. Foto: Julio César Aguilar, AFP

La nueva liturgia del Mundial: el nuevo protocolo de la FIFA para comenzar los partidos

Todos los integrantes de cada plantel y los jueces cantarán el himno en el círculo central.

Contenido exclusivo con tu suscripción de pago
Contenido no disponible con tu suscripción actual
Exclusivo para suscripción digital de pago
Actualizá tu suscripción para tener acceso ilimitado a todos los contenidos del sitio
Para acceder a todos los contenidos de manera ilimitada
Exclusivo para suscripción digital de pago
Para acceder a todos los contenidos del sitio
Si ya tenés una cuenta
Te queda 1 artículo gratuito
Este es tu último artículo gratuito
Nuestro periodismo depende de vos
Nuestro periodismo depende de vos
Si ya tenés una cuenta Ingresá
Llegaste al límite de artículos gratuitos
Nuestro periodismo depende de vos
Para seguir leyendo ingresá o suscribite
Si ya tenés una cuenta
o registrate para acceder a 6 artículos gratis por mes

Editar

Ya he jugado muchísimo con esto que, más o menos, creo que, en paralelo con otros muchos y muchas, hemos desarrollado en la línea de tiempo del fútbol, que primero fue juego, luego deporte de barrio y cercanía, más adelante vehículo de competencia y espectáculo, para ser, finalmente, negocio. En este fútbol de hoy, en el que la tecnología y la comercialización masiva parecen querer morderle los talones a la tradición, la FIFA ha decidido que el espectáculo tiene que empezar mucho antes de que la guinda ruede por el verde. El show debe seguir en la cancha y ante cientos de millones instalados en las pantallas de su tierra.

Para el Mundial 2026 la ceremonia previa al partido fue rediseñada de punta a punta, buscando que el hincha, desde el que está en el palco más lujoso hasta el que se colgó de la última fila de la tribuna, se sienta parte de una experiencia de 360 grados. Faltaba más, con lo que se paga por una entrada.

Haciendo bandera

Ya no se trata solo de ver a los jugadores salir al campo. Ahora el estadio entero se transforma en un escenario compartido, donde banderas gigantes de los países y elementos visuales estratégicos se despliegan para que la inmersión sea total, en un espectáculo cinematográfico y televisivo en el set de los estadios. Ese despliegue de banderas de mano e iconografía pretende elevar la tensión y la emoción antes del pitazo inicial –como si alguien lo necesitara antes de cada partido mundialista– para asegurar que cada rincón del estadio tenga una perspectiva única y “auténtica” del ritual.

La gran novedad, esa que pretendidamente busca tocar la fibra más íntima del deportista, es que el momento de los himnos nacionales dejará de ser un privilegio exclusivo de los 11 que saltan a la cancha. En un gesto de unidad sin precedentes, los guionistas de la FIFA decidieron que todos los jugadores convocados para el partido –incluidos los suplentes, que suelen quedarse en el banco– deberán reunirse, junto con los árbitros, en el círculo central. Allí, rodeando un banner principal de la FIFA con el planisferio sobre el relieve de una pelota, y bajo la mirada de miles, todos los integrantes del plantel compartirán ese instante simbólico de orgullo y pertenencia al representar a su país. Gianni Infantino ha dicho que con esto se busca que el himno sea “un momento de unión que pertenezca a todos los jugadores y a la gente en la tribuna”, en un reconocimiento de que el Mundial se construye con el esfuerzo de cada uno de los muchachos que integran la lista y no solo de los que arrancan jugando.

Innovando

“Seguimos innovando en la forma en que se vive el juego”, dijo el presidente de la FIFA. “El hecho de que todos los jugadores y árbitros se miren entre sí en el círculo central durante los himnos nacionales creará un momento de unidad, orgullo y emoción que pertenece verdaderamente a los equipos y a todos los presentes en el estadio. La Copa Mundial de la FIFA es para cada jugador y cada aficionado, y esta nueva ceremonia previa al partido lo refleja”.

Los 26 futbolistas de una selección y los integrantes del equipo técnico se colocarán en una mitad del círculo central, de espaldas a una tribuna cabecera y con un telón de su bandera nacional que tapará casi por completo la mitad del campo. Con sus rivales sucederá lo mismo en la otra mitad, mientras que los árbitros se ubicarán en la circunferencia del círculo central, de espaldas a la que sería la Olímpica de cada estadio.

Pero el show no se limita al amontonamiento del círculo central: la logística de entrada también tiene su propia ingeniería visual. Los jugadores ya no asomarán por un túnel genérico, sino que entrarán al campo por debajo de arcos dedicados a ellos, ubicados del lado más cercano a su vestuario, acompañados por los niños del programa de escoltas y envueltos en una atmósfera musical guiada por el álbum oficial del torneo. Habrá banderas de mano por todos lados y, a medida que el torneo entre en su etapa de definición, se sumará el impacto del humo de colores y la pirotecnia para que el clima en las tribunas sea artísticamente vendible antes del pitazo inicial, porque por lo menos en América –y sospecho que en el mundo entero– la previa se vive a toda emoción, sin necesidad de guiones y extras.

A medida que el torneo avance hacia las fases de eliminación directa, el show se pondrá más picante con la incorporación de humo de colores y fuegos artificiales, elevando la temperatura ambiental antes de que empiece la batalla por los puntos.

La foto tiene que salir

Pero en medio de tanta modernidad y despliegue inmersivo, hay rastros de la tradición que no se borran ni con la piqueta fatal del progreso avanzando –y cobrando–. Una vez que suene el último acorde del himno en el círculo central y que ese discutido momento de unidad colectiva haya cumplido su cometido, la ceremonia volverá a lo de siempre. Justo ahí tendrá lugar el ritual de la foto sagrada de los titulares.

Los 11 elegidos por el entrenador se apartarán del grupo para posar frente a los fotógrafos, dejando el documento histórico –que ya casi nunca se publica– de quiénes fueron los encargados de defender el honor desde el primer minuto, antes de que los capitanes se dirijan al centro de la cancha para el sorteo. 2026 nos propone un himno para todos, pero mantiene la foto para los pocos que tienen la responsabilidad de llevar la camiseta-bandera desde el arranque.

¿Te interesa el deporte?
Suscribite y recibí en tu email la newsletter de deporte.
Suscribite
¿Te interesa el deporte?
Recibí la newsletter de deporte en tu email todos los domingos.
Recibir