Con un doblete de Johan Manzambi, otro hijo de la inmigración africana que les pone onda a las filas de un equipo europeo, y goles de sus figuras Rubén Vargas y Granit Xhaka, Suiza terminó por golear a una Bosnia y Herzegovina que resistió todo lo que pudo, y se le fue el partido cuando se quedó con uno menos, a los 80, por la correcta expulsión del zaguero Tarik Muharemović tras una falta como último hombre al borde del área.
Los suizos buscaron mucho más, pero volvieron a sufrir la ineficacia ofensiva que en el debut les costó un empate en la hora y ahora les dificultó abrir un partido que dominaron casi siempre. Bosnia, bien cerrado atrás, atacó en cuentagotas con su preferencia por el juego directo para sus atacantes, entre los que se destaca el ex Inter de Milán Edin Džeko, que hoy debutó como titular en el Mundial, pero no pudo hacer demasiado para contrarrestar las limitaciones ofensivas de su equipo.
A los 71, con el juego sin goles, en Suiza entró Manzambi, un joven y promisorio volante polifuncional, hijo de un congolés y una angoleña, que juega en el Friburgo alemán. Tres minutos después, agarró en el punto penal una pelota que venía alta, mal despejada, y le dio de primera con una gran volea que venció la resistencia del buen arquero bosnio, Nikola Vasilj. Recién ahí, a falta de 15 para el final, se encaminó el partido para Suiza, y cinco minutos después vino la expulsión del defensor bosnio.
El segundo lo hizo Vargas, el puntero izquierdo suizo: ya había sido de los mejores ante Qatar, pero hoy el director técnico Murat Yakin lo había dejado en el banco. Cabe darle la derecha al entrenador suizo, quien en la misma ventana de cambios puso a Manzambi y a Vargas, los hombres que cambiaron el partido y le dieron el resultado. Manzambi hizo su doblete, ya con el tiempo cumplido, para empezar a perfilar la goleada.
Por intermedio de Ermin Mahmić, otro recién ingresado desde el banco, descontó Bosnia en el tiempo adicional, tras una jugada aislada en la que, cuándo no, fueron por arriba y el despeje con los puños del arquero se la dejó servida al bosnio para darle un cañonazo con la derecha. Poco le sirvió, porque minutos después hubo un penal en el área balcánica que el experimentado y talentoso Xhaka colocó contra el palo para poner cifras definitivas.