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Deporte Fútbol
Maximiliano Gómez, de Nacional, celebrando su segundo gol contra Progreso, por la séptima fecha del Torneo Intermedio, el 2 de agosto, en el Gran Parque Central. Foto: Ernesto Ryan

Maximiliano Gómez, de Nacional, celebrando su segundo gol contra Progreso, por la séptima fecha del Torneo Intermedio, el 2 de agosto, en el Gran Parque Central. Foto: Ernesto Ryan

Nacional le ganó en la hora a Progreso con doblete de Maximiliano Gómez

El tricolor volvió a jugar mal y sufrió muchísimo para sacar un triunfo ante el último de la tabla, que jugó más de una hora con diez.

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En el fútbol lo más importante es ganar, pero a Nacional es un triunfo que le deja poco. Los tres puntos eran una obligación ante el equipo que en los números es el más flojo del año. Perder unidades era ahondar el pozo, más teniendo en cuenta que el rival jugó más de una hora con diez jugadores por la expulsión de Agustín Ocampo.

Maximiliano Gómez, que fue el capitán, hizo los dos goles y salvó la jornada dentro de la situación límite que vive el tricolor. El delantero sanducero llegó a la quinta amarilla y no estará frente a Boston River en el primer partido del Clausura.

El de la cinta

El gol de Gómez sobre el final del primer tiempo destrabó un trámite en el que Nacional volvió a jugar mal. El bolso tuvo la iniciativa, el dominio de pelota y terreno, pero logró ofender el arco defendido por Agustín Requena en incidencias puntuales que no fueron producto del juego colectivo.

Hubo un tiro libre de Gómez que dio en el palo, donde apenas la rozó el guardameta tejano, y otra de Luciano Boggio al vertical en la que cabeceó solo en el área chica tras un rebote donde no pudo darle dirección de red.

En el tanto hubo méritos del tricolor, obviamente, pero también errores grandes en el colectivo de Progreso, que demuestran por qué es el equipo que está último en el descenso y en la tabla del año. Facundo de León dio un pase hacia atrás que terminó en los pies de un rival y Hernán Carrozo quedó en el medio con Gómez y Boggio, sin tomar a ninguno de los dos. El delantero sanducero cabeceó en el área chica ante la pasividad de Requena, que no salió a cortar el envío de Tomás Verón Lupi.

El gol calmó la impaciencia y el malhumor que desde la tribuna se estaba trasladando a la cancha. El equipo de Jorge Bava, que estaba de cumpleaños, fue lento, previsible y sin cambio de ritmo. Le sigue faltando un jugador que genere y rompa líneas desde la generación en mitad de la cancha. Francisco Calvo y Agustín Dos Santos fueron quienes tuvieron más contacto con el balón, pero lateralizaron constantemente con toques intrascendentes.

Progreso se paró 4-1-4-1. El objetivo primordial fue despejar el balón lo más lejos posible de su arco. Con el paso de los minutos empezó a rifarla menos y a complicar con transiciones rápidas. Emiliano Álvarez tuvo la primera con un remate que se fue desviado y Maximiliano Juambeltz intentó una chilena, pero no pudo darle de lleno.

La expulsión, bien decretada, de Ocampo, complicó a un equipo utilitario que siguió conservando el bloque bajo, pero perdió una pieza importante para desdoblarse al arco rival.

Maxi, el capitán

Si bien Progreso puso algunos jugadores frescos en ofensiva, nunca salió del bloque bajo, lo que hizo que Nacional volviera a manejar la pelota sin profundidad y sin generar peligro.

Recién pasada la media hora del segundo tiempo, hubo un movimiento interesante de Tiziano Correa, recién ingresado, que Baltasar Barcia no pudo empujar a la red cuando entraba solo por el segundo palo. El bolso entró en una dinámica peligrosa en la que el trámite parecía controlado, pero solamente había un gol de ventaja.

Una jugada aislada llevó al empate de Progreso. Agustín Pinheiro le envió un balón largo a De León, que controló notable y le ganó en velocidad a Santiago Silva, que había quedado cubriendo el lateral derecho. El puntero definió bárbaro ante la salida de Luis Mejia y lo gritó de cara al puñado de tejanos que llegaron a La Blanqueada.

Si el gaucho estaba en bloque bajo perdiendo, con el empate, mucho más. De todas formas, Nacional no generó peligro hasta que, sobre la hora, un pelotazo frontal y una serie de rebotes hicieron que le quedara el balón picando a Gómez en el área, jugar y cobrar. Los zagueros de la visita no restaron el envío directo y el golero no salió a romper. Como tantas veces en este año malo, al bolso la sacó a flote la guapeza y la calidad del delantero sanducero.