Con la eliminación de Uruguay en el Mundial llegó a su fin el ciclo de Marcelo Bielsa como entrenador de la celeste. El director técnico argentino, que asumió el mando de la selección uruguaya en mayo de 2023, intentó trasladar al equipo su estilo de juego dinámico y agresivamente ofensivo, con dispares resultados desde aquel buen arranque de Eliminatorias con triunfos ante Argentina y Brasil, pasando por una irregular Copa América, hasta el amargo desenlace final con la temprana eliminación en la Copa del Mundo.
Bielsa se presentó este martes en una conferencia de prensa en el estadio Centenario para poner, con su palabra y sus explicaciones, el punto final oficial al proceso de tres años que llevó adelante en la selección uruguaya.
El entrenador respondió varias preguntas que, sin sorpresas, apuntaron antes que nada a los temas de relacionamiento con los jugadores y otras polémicas que marcaron gran parte de su estadía al frente de la celeste. Bielsa, que en su primera respuesta aclaró que iba a tener que extenderse, llegó muy dispuesto a explicar todo, con varias hojas en las que tenía anotados datos y estadísticas de los partidos y los jugadores, que movió con algo de nerviosismo mientras daba sus respuestas.
La primera tuvo que ver con los rumores, surgidos tras la eliminación, de que los jugadores le habrían pedido, antes de jugar contra España, cambiar la estrategia. “Eso no sucedió, y de haber sucedido sería algo que no hablaría bien de los jugadores”, afirmó. “El partido con España claramente indica que jugamos de acuerdo con mis ideas, que siempre fueron las mismas”, agregó. Bielsa dedicó gran parte de la conferencia a enfatizar la buena predisposición y la generosidad de los jugadores para cumplir con lo que él exigía.
Aclaró que sí hubo reuniones –varias, en todo el proceso– con los jugadores y que, en particular para el Mundial, accedió a dos pedidos de los futbolistas: entrenar todos juntos, en lugar de separados en dos grupos como era habitual (“en algún momento esa idea fue muy valorada por ellos”, agregó), y tener charlas más breves.
“Los jugadores saben por qué yo prefiero entrenar en dos grupos, y en algún momento esa idea fue muy valorada por ellos”, insistió, en referencia a un modelo que reduce el tiempo de las prácticas y favorece el trabajo del entrenador, pero, puntualizó, “los jugadores hacían referencia a que querían sentirse más cerca y más unidos, y entendí que un pedido de esa naturaleza lo tenía que aceptar”. “Lo acepté de buena gana por el argumento: yo coincidí con eso”, subrayó.
“También hubo un pedido vinculado a la reducción de las charlas. Yo tengo una forma de explicar y siempre opté por hacer determinada cantidad de charlas. Ellos entendieron que preferían que ese tiempo se redujera y yo también accedí a eso”, expresó. Este pedido fue uno de los que surgieron después del partido amistoso contra Estados Unidos, un punto de inflexión importante en la selección tras la dura derrota por goleada. Bielsa informó que mantuvo charlas con varios grupos de jugadores y que en alguna participó el representante de los jugadores en la Mesa Ejecutiva de la Asociación Uruguaya de Fútbol, Matías Pérez. “Yo asumí un compromiso de considerar estas cosas”, dijo, por el cual después aceptó reducir el tiempo y la información de las charlas con los jugadores, las cuales, sugirió, los “saturaban mentalmente”.
En cuanto a lo puramente deportivo, con su estilo puntilloso, recalcó: “Tuvimos seis problemas y todos ellos los resolvimos”. Comenzó a enumerarlos –el primero: muchos jugadores llegaron lesionados–, pero la respuesta, como otras esta tarde, se desvió por el camino, ya que Bielsa tenía muchos datos entre sus papeles y cierta ansiedad por comentarlos. Lo cierto es que, ante otra pregunta, volvió a hablar de su relación con los jugadores, para negar rotundamente que estuviera rota esa relación. Lo explicó con números.
Ante la idea de que en los partidos se vio “desunidos” a los jugadores y al director técnico, Bielsa dijo: “Yo digo que se vio exactamente lo contrario: se vio que estábamos muy unidos para correr el 20% más que Arabia Saudita, el 30% más que Cabo Verde y el 25% más que España”. Y siguió: “Ahí hay una cosa muy contundente: normalmente los equipos corren menos en los segundos tiempos que en los primeros, pero contra España y contra Arabia, Uruguay corrió más en los segundos tiempos”.
“Nosotros hicimos una preparación muy seria, muy organizada y muy consciente, en la que sabíamos que teníamos que correr al menos 40 minutos por encima del 80% de la capacidad máxima de cada jugador. Si no corremos así por 40 minutos, no vamos a estar aprovechando nuestras posibilidades. Eso puede generar una respuesta que descalifique lo que significa correr. Bueno: generamos cinco veces más peligro que Arabia, generamos 15 veces más peligro que Cabo Verde y generamos la misma cantidad de situaciones de peligro que España. Cómo voy a aceptar que la relación que tuve con el equipo fue la que impidió que ganáramos los dos primeros partidos y que no empatáramos el último. Estos no son ‘números’, es la interpretación de la realidad”, afirmó.
“Vendehumo se le dice a quien explica un fracaso con argumentos, porque todos estos datos y explicaciones no evitan el dolor de ese fracaso a todos los que les duele. Los hinchas de fútbol dirán ‘seguí hablando’, que nada de lo que digas sirve para nada. Esta tristeza actual de todos los futboleros es el peso que tengo que cargar, y ese peso vale mucho más de lo que ustedes piensan”, aseguró Bielsa. Se mostró además preocupado por dejar en claro que no pone excusas: “Lo último que quisiera es que algo fuera una excusa, pero sí quisiera que cada cosa quedara explicada”.
El director técnico elogió el trabajo de los futbolistas y dedicó “un absoluto reconocimiento a las respuestas que generó el equipo”, y los jugadores que “por sí mismos construyeron una fuerza, que no dio resultado, es verdad, pero que merecía mucho más”. A los jugadores les atribuyó todos los méritos físicos y futbolísticos que arrojan las estadísticas, con Nicolás de la Cruz como ejemplo paradigmático: “De la Cruz jugó en el último semestre dos partidos de cada diez. En las tres semanas que estuvo con nosotros y en los tres partidos que jugó nos permitió encontrar en el partido contra España un jugador del que no teníamos memoria”. El jugador de Flamengo, explicó Bielsa, jugó al 84% de su máxima capacidad física contra Arabia Saudita, al 92% contra Cabo Verde y al 85% frente a España. “¿Es virtud mía eso, o de él, que se deslomó?”, se preguntó el técnico. “Para mí, De la Cruz merecía la titularidad en el mediocampo de Uruguay. La merecía y la había gestado a golpe de esfuerzo día por día”, afirmó.
Sobre Fernando Muslera y su salida en el entretiempo del partido con España dijo que “estaba tan golpeado por el error que había cometido, que prefería dejar de jugar, porque las posibilidades del grupo estaban intactas y él no estaba en la mejor condición para afrontar ese segundo tiempo”. Esta actitud, según Bielsa, habla de una grandeza y una generosidad de Muslera “impropia del mundo del fútbol actual”.
Destacó también a Federico Valverde: “De ninguna manera considero que lo expuse”, dijo en referencia al cambio en el segundo tiempo que recibió esa crítica. “Nunca tuve un problema con Valverde. Nunca hice más concesiones con un jugador que con Valverde, pero las merece, por la cantidad de partidos que juega”, sostuvo. Contó que antes de las eliminatorias le explicó a Pajarito que podía necesitar que jugara de lateral o de extremo, y que el jugador, generoso, le respondió que jugaba en el puesto que fuera necesario.
“No lo expuse. Le demostré siempre un enorme respeto a la forma en que juega al fútbol. Lo demás… Si existe algún conflicto, ignoro el origen porque yo nunca tuve un problema con Valverde y siempre ha sabido del respeto que tengo, primero, por los minutos que juega en su equipo y, segundo, por el tipo de jugador que es. Cuando tuve la posibilidad de dirigir a Uruguay yo soñaba con dirigir a Darwin, a Araujo, a Valverde; después conocí a otros jugadores. Y lo primero que dije [tras la eliminación] fue que la gestión que hice con los jugadores que recibí de cara al Mundial fue insuficiente”.
“Esta despedida es muy dolorosa por las ilusiones que hice cuando tomé este proyecto, por lo mal que terminó, por la gente que arrastré, empezando por los jugadores”, lamentó.
Según Bielsa, “cuando uno no cumple un objetivo tan accesible, tan posible, tan probable, hablar es una falta de respeto para aquel al que le duele el no haber cumplido con ese objetivo. No se resuelve hablando”. “Sin embargo, trato de explicar algunas de las cosas sobre las que ustedes me preguntan, porque la única obligación que yo siento ahora es la de no decir nada que no sea cierto. Todo lo que digo, no miento, y no me acomodo en lo más mínimo”, expresó.
Por último, Bielsa ahondó en el concepto que deslizó en su primera reacción tras la eliminación, todavía en la cancha de Guadalajara, de que no le dejó nada al fútbol uruguayo. Agregó ahora que, en todo este tiempo que estuvo en el país, no hubo gente que quisiera aprender lo que él puede llegar a enseñar. “Lo que yo sé a nadie le interesó aprenderlo. Me doy cuenta. Tengo clarísimo que no dejo nada”, afirmó.
Con respecto al Complejo Celeste, dijo: “No me peleé con nadie. No cambié nada. Cuidé ese lugar muy por encima de como cuido lo propio. Todo lo que hizo [Óscar] Tabárez yo le saqué brillo. No por mí, por respeto a él y a todo lo que hizo. La crítica constante de que durante mi gestión se destruyó el complejo, todo mentira”.