Bárbara Martínez, de Venezuela y Esperanza Pizarro, de Uruguay, el 9 de junio , en el estadio Centenario.

Foto: Denis Lovrovic, AFP

Uruguay empató 1-1 con Venezuela en el Centenario

La despedida de las muchachas celestes de su aspiración de llegar al Mundial de Brasil 2027 fue buena.

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El estadio Centenario fue el escenario de la despedida celeste, después del vano intento de lograr la clasificación al Mundial de Brasil 2027. Las muchachas uruguayas, durante los ocho partidos, dieron gran competencia: en casi todos ellos pudieron haber conseguido resultados mejores que los que finalmente obtuvieron y que las hicieron llegar al último partido ya sin posibilidades de clasificación.

Se podría decir que es poco creíble, pero en realidad, en todos los partidos el equipo estuvo por lo menos un punto más arriba del resultado que finalmente conseguía de principio a fin, y ello fue lo que alejó a las mujeres celestes de poder dar la pelea, aunque más no fuera por un lugar en la repesca para llegar a Brasil.

El equipo celeste empezó jugando con Agustina Sánchez en el arco; una línea de cuatro en el fondo conformada por Ángela Gómez, Estefanía Lacoste, Fátima Barone y Juliana Viera; en la mitad de la cancha se plantaron Wendy Carballo, Karol Bermúdez, la capitana Pamela González y Solange Lemos; mientras que el ataque quedó bajo la responsabilidad de Belén Aquino y Esperanza Pizarro.

Despedida sin fiesta, pero con gusto

De todas maneras, el partido en el Centenario había que afrontarlo como una despedida y procurar el mejor resultado posible ante el equipo de las venezolanas, que desde hace unos cuantos años han conseguido preciosas alineaciones y que, en este caso, cuenta desde su aparición en el fútbol con la rutilante figura de Deyna Castellanos, desequilibrante en casi todas las canchas.

El Centenario, en el Día del Fútbol Sudamericano —como consecuencia del triunfo, 102 años atrás, de la primera gesta olímpica y mundial de Uruguay y, por tanto, de América—, albergó un partido con mucha fricción y, entonces, también emoción, apuntalado por una sorprendente buena entrada de público visitante. Fueron las venezolanas y venezolanos afincados en nuestro país quienes se hicieron presentes en la tribuna para alentar a las suyas, dándole un color distinto a la tarde montevideana.

Después de un primer tiempo parejo, con cierto predominio de las caribeñas que con calidad consiguieron empujar a las uruguayas hacia su área, se fueron al descanso sin goles. Aunque también hubo aislados, pero punzantes ataques de las celestes, que estuvieron cerca de llegar a las redes del arco de la Ámsterdam defendido por Nayluisa Cáceres.

Goles, ganas y atajadas

Ya en el segundo tiempo, con el ingreso de Alaídes Paz en la delantera uruguaya, el equipo de Ariel Longo ganó en impostura ofensiva y se arrimó de buena manera sobre el arco de la Colombes, hasta que en el minuto 52 llegó el gol de las uruguayas. Con una combinación de las de antes por derecha, bien abierta estaba la futbolista de Corinthians, Belén Aquino, que puso un centro preciso y potente al segundo palo; allí, la capitana Pamela González, que entiende todo, conectó con precisión y capacidad de cabeza para vencer a la portera venezolana Cáceres y poner el 1 a 0.

Fue un lindo momento para las uruguayas y tiempos de frustración y desesperación para las venezolanas que, perdiendo con la combinación de los resultados en las otras canchas, quedaban fuera de toda posibilidad de llegar al Mundial. Pero solo seis minutos después, en el momento del desquicio de las visitantes, se iluminó la crack de Deyna Castellanos y puso una pelota cruzada, justa contra el caño izquierdo de la golera uruguaya Agustina Sánchez, para decretar el empate y hacer vibrar a los cientos de venezolanos que estaban ubicados en la América.

Los últimos 20 minutos del partido fueron una locura de un lado para el otro. Las mujeres venezolanas eran conscientes de que, para no depender de ningún otro resultado, debían conseguir la victoria, y eso llevaba a la vinotinto a estresarse en ataque y desatender las acciones defensivas. Aquello hizo que la portera visitante quedara casi como líbero, mientras las muy buenas delanteras de Uruguay hilvanaban varias acciones de peligro, con hasta cuatro futbolistas llegando en ofensiva: Alaídes Paz, Belén Aquino, la palmirense Esperanza Pizarro y la arachana Wendy Carballo.

Venezuela, en los minutos de la desesperación, impuso un sitio sobre el arco brillantemente defendido por Sánchez, que defendió todo cuanto pudo, ayudada por el bomba y bomba de Fefa Lacoste y la ramonense Fátima Barone, así como toda camiseta celeste que se sumaba para defender.

El final fue increíble, con las venezolanas abollándole a pelotazos el arco uruguayo con pelotas en los caños y en las manos de Sánchez, y Uruguay defendiéndose con todo, con ganas y juego.

Una despedida buena tras la frustración de ya en la semana, con la derrota ajustada ante Colombia en Cali, haber quedado sin chances de llegar al Mundial.

Habrá que esperar otra oportunidad y lo mejor es esperarlo de esta manera, jugando y cumpliendo.

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