En el último partido de los dieciseisavos de final del Mundial 2026, Colombia derrotó 1-0 a Ghana y se convirtió en el clasificado número 16 de los octavos de final instancia en la que deberá enfrentar a Suiza el martes en Vancouver.
La selección Colombia fue muy superior a Ghana, sobre todo en el primer tiempo, cuando tomó la ventaja definitiva con gol de Jhon Arias, y después pudo haber aumentado pero falló en sus intentos de quedar a salvo y tranquilo, por lo que debió esperar el pitazo final para ponerle el sello a la clasificación.
El otro Lucho Suárez
El partido comenzó con una jugada de peligro para los ghaneses, un remate de larga distancia que pudo haber puesto en cuestión el arco de Camilo Vargas. Sin embargo, el trámite rápidamente pasó a ser dominado por el equipo sudamericano que, a pesar del control, a los siete minutos debió asumir un cambio obligado debido a un problema muscular de Jhon Córdoba. Su salida dio lugar al ingreso de Luis Javier Suárez, el delantero de la Unión Deportiva Almería, quien luego sería determinante para la ventaja inicial de los colombianos.
Colombia encontró el premio a su insistencia. Suárez fabricó prácticamente toda la acción por la banda derecha con una maniobra individual de gran nivel, ganó la línea de fondo y envió un centro preciso al corazón del área. Allí apareció Arias para conectar la jugada y vencer al arquero ghanés. La selección cafetera transformó su dominio en ventaja y tomó el control del partido.
El elenco colombiano, después del gol, cimentó la superioridad en el campo de juego, aunque no pudo lograr estirar la ventaja mientras Ghana estaba contra las cuerdas. El conjunto africano apostó al desgaste físico con Thomas Partey intentando cortar los circuitos, pero sintió el impacto del gol de Arias; el cierre del primer tiempo mostró que a los ghaneses les cuesta horrores la generación limpia cuando Iñaki Williams queda aislado arriba.
Después, sobre todo en los últimos cinco o siete minutos de juego, el equipo africano reaccionó y llegó sobre el arco de Vargas, pero en ningún caso con alguna acción puntual de peligro de gol. Ante ese ímpetu físico de las Black Stars, apareció la calma cafetera: el mediocampo de Néstor Lorenzo, con Lerma y Puerta, durmió el trámite cuando fue necesario, sacándole revoluciones al partido con la paciencia del vecino que hace el mandado sin apuro.
Puede venir
En el segundo tiempo, cuando el equipo ghanés había tomado otra disposición en el juego y había generado más acciones ofensivas, el elenco colombiano logró reaccionar y generar acciones de real peligro. Como por ejemplo aquella en la que, a los 10 minutos, el delantero Luis Díaz anotaba el segundo gol, pero la jugada no subió al marcador por posición adelantada: cuando la empujó a la red, estaba en fuera de juego, un paso más adelante de la línea de la pelota en el momento en que su compañero le daba el pase. Después de eso se vinieron tres minutos que representaron tres jugadas de gol de un lado y del otro. Parecía que la pelota volvería a llegar a las redes; lo que no se sabía era si se iba a estirar la ventaja o a empatar el partido.
El partido ganó en tensión cada vez más. Fue muy de ida y vuelta, y hasta la pausa de hidratación comercial era difícil conocer su destino final, por más que Colombia era el ganador parcial y, además, el dominador en buena parte del campo de juego.
Después de eso se aplacó el intento de Ghana y siempre estuvo más cerca de llegar el segundo gol colombiano. Entró Juanfer Quinteros y aportó claridad y fineza en la creación. Aunque, como se sabe, los partidos con un único gol de diferencia nunca quedan definidos hasta el pitazo final del juez, cosa que sucedió y dio a Colombia, sin sufrir el final, su pase a los octavos de final, en donde ahora deberá enfrentar a la selección de Suiza el martes en Canadá.