Dos partidos dan inicio este sábado a la ronda de los mejores 16 equipos del Mundial 2026. Uno de los anfitriones, Canadá, jugará en Houston ante Marruecos, la mejor selección africana del torneo. Más tarde, en Filadelfia, Francia, la gran candidata, se enfrenta a un Paraguay que, tras eliminar a Alemania, está ante un desafío aún mayor y la posibilidad de dar el gran golpe del certamen. ¿Le dará?
Marruecos quiere mejorar su marca de 2022
Canadá y Marruecos chocan en el NGR Stadium de Houston desde las 14.00, con el arbitraje del inglés Michael Oliver.
Con buena parte del plantel que llegó a semifinales en Qatar 2022, Marruecos llegó a este Mundial para plantar bandera y dejar en claro que ya nada tiene de sorpresa su desempeño y que su lugar entre las más difíciles se ha consolidado. Así lo probó en la fase de grupos, donde enfrentó, entre otros, a Brasil. En dieciseisavos, los leones del atlas dejaron afuera a Países Bajos por penales, aunque fueron mejores en el tiempo reglamentario y pudieron haberlo ganado. Llegan sólidos y con figuras descollantes como su capitán, Achraf Hakimi, y el goleador Ismael Saibari.
Llegan como claros favoritos ante una Canadá que se ha ido afirmando a lo largo del torneo, pero que todavía parece lejos de la jerarquía, la calidad y el temple necesarios para estas instancias mundialistas, y que vuelve a jugar fuera de casa. Viene de vencer, por la mínima y en la hora, a Sudáfrica en uno de los partidos más chatos de dieciseisavos. Después de ese histórico triunfo, el extravagante técnico estadounidense que dirige a los canadienses, Jesse Marsch, dio un efusivo discurso a sus jugadores ante las cámaras —lo acusaron de que fue actuado y respondió: “Me importa un bledo lo que piensen”—, y les dijo que eran verdaderos héroes, una inspiración para los más chicos y que gracias a ellos el fútbol sería mejor en su país. Es un futuro promisorio, resta ver si en el presente consiguen un pase a cuartos, que sería una gesta enorme.
La “utopía imposible” del Paraguay de Alfaro
Paraguay y Francia se miden en el Lincoln Financial Field de Filadelfia, con árbitro de Uzbekistán, Ilgiz Tantashev, a las 18.00
El técnico argentino Gustavo Alfaro, que se ha definido, con redundante pasión, como un “cazador de utopías imposibles”, le devolvió a Paraguay el nervio competitivo y la garra que por tanto tiempo eran símbolo –pero se había perdido– de la selección guaraní. A partir de ese espíritu resistente y combativo, Paraguay se defiende como si de eso dependiera la vida, y cuenta con un par de talentos que esperan para dar el golpe arriba, como el brillante Julio Enciso, autor del gol ante Alemania.
Quizás todo esto no sea suficiente ante una Francia que goleó casi sin despeinarse a Suecia en dieciseisavos de final, un partido en el que mostró, finalmente, en todo su esplendor, el potencial que su vasto plantel de jugadores excepcionales prometía y exhibía alternadamente. El concierto de Mbappé, Dembelé, Olise, Barcola, Doué y compañía, quizás, sea demasiado para el equipo paraguayo, que sin dudas irá a la cacería de ese “imposible”.
