Tras el 1-1 en tiempo reglamentario, Egipto se impuso por penales ante Australia y consiguió una marca histórica al clasificar por primera vez a octavos de final. El partido tuvo una entretenida definición, pero antes había sido uno de los más flojos del torneo.
Australia y Egipto tienen sus virtudes, pero son equipos limitados. Gracias al nuevo formato, se cruzan entre sí en una instancia decisiva, la que nunca antes ninguno de los dos había superado en un Mundial (los africanos nunca habían pasado la fase de grupos). En el viejo formato, cualquiera de los dos habría llegado a un mata-mata como el menos favorito, pero ahora el choque resultó extremadamente parejo y, con la tendencia de ambos a ser equipos de respuesta menos que de propuesta, fue bastante chato por varios tramos.
El gol de Egipto —un buen cabezazo de Emam Ashour, al que descuidaron dentro del área en una segunda jugada después de un tiro libre— llegó apenas pasados los diez minutos de juego y le hizo mal al partido. Porque los faraones, que pueden ostentar una mayor capacidad ofensiva, con la ventaja renunciaron a ponerla en juego, y apostaron a cuidar el resultado ante unos australianos que no tenían muchas ideas para llegar al empate. Para graficarlo: las mejores aproximaciones de los socceroos fueron un par de saques laterales en ataque, en los que mandaba al área al capitán y zaguero, Harry Souttar, a buscar por arriba con sus casi dos metros de altura.
En el segundo tiempo, Australia afinó sus intentos ofensivos y se veía como un equipo más amenazador, pero el empate llegó por la vía anticipada, por arriba, y con gol en contra. Souttar fue a buscarla en un tiro libre, y aunque no conectó, complicó a la defensa egipcia. Mohamed Hany, el lateral derecho, la peinó y la puso al ángulo, para su segundo autogol en el torneo. El resto del segundo tiempo fue más o menos de ida y vuelta, pero fue Egipto el que terminó mejor, por una sencilla razón: empezó a jugar Salah. Con el ingreso de Haissem Hassan, formaron una buena dupla por la derecha.
El arquero australiano, Patrick Beach, tuvo una de las grandes atajadas mundialistas sobre la hora, tras un centro medido de Salah y un gran cabezazo de Ramy Rabia; después, el lungo central Souttar sacó, con la rodilla, otra que iba adentro. Así salvaron el empate y mandaron el partido al alargue. En el tiempo suplementario siguió dominando Egipto —y Salah—, que tuvo las más claras para evitar los penales, pero no pudo concretar.
Antes de la tanda, el técnico australiano, Tony Popovic, sacó al arquero Beach y mandó al veterano Mathew Ryan, que entró y se calzó la cinta de capitán para ir a atajar los penales. La jugada no le salió al técnico, porque Ryan no pudo contener ninguno, mientras que los dos defensores centrales, Souttar y Lucas Herrington, que habían hecho un gran partido, fallaron sus tiros y así Egipto se metió, por primera vez en su historia, en octavos de final. Enfrentará al ganador de Argentina y Cabo Verde.
