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Lionel Messi, el 3 de julio, en Miami. · Foto: Chandan Khanna, AFP

Lionel Messi, el 3 de julio, en Miami.

Foto: Chandan Khanna, AFP

En el partido más emocionante del Mundial, Argentina derrotó a Cabo Verde por 3-2 y avanzó a octavos de final

El enorme despliegue de los africanos, empatando dos veces de atrás, enalteció el triunfo de los campeones del mundo.

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¡Que partido, gente! Espectacular, único e inolvidable. Inolvidable para los argentinos, los deportistas que pienso que nunca deben haber pensado que era una pasada el partido y que lo tomaron con enorme seriedad. Inolvidable para Cabo Verde, jugandoseguramente el mejor partido de toda su historia a pesar de haber perdido, pero dejando todo y jugando siempre de frente ante los campeones del mundo.

Argentina lo ganó 3-2, pero sufrió hasta el último segundo. Para el equipo de Scaloni abrió la cuenta Messi en la primera parte y lo empató Largos Mendes en el complemento. En el alargue volvió a ponerse en ventaja Argentina con anotación de Lisandro Martínez, pero en ese mismo tiempo lo volvió a empatar Cabo Verde con un inolvidable golazo de Lopes Cabral. Al final, en la mitad del último chico, un cabezazo certero de Romero a centro de Messi, que se aguantó todo el partido y, como un duque, puso el 3-2 de la victoria para Argentina, que ahora deberá enfrentar en la fase de octavos de final a Egipto.

Vicio en Miami

Un ambiente único en Miami, un estadio absolutamente colmado, con el celeste y algunos de los 500.000 pobladores de Cabo Verde perdidísimos en las tribunas.

Argentina empezó el partido ya de entrada siendo Argentina, buscando desequilibrar y generando juego por todos lados. Cabo Verde no arrancó poniendo la bañadera atrás. Lo que podría ser hasta cuestionable por la indudable diferencia entre los equipos, sin embargo, resultó admirable: tomaron esa propuesta inicial de ir a buscar lo que debían ir a buscar, aun sabiendo que eran inferiores a su rival.

En el sistema universal del fútbol resultaron extraños los primeros diez minutos, porque el equipo caboverdiano, renunciando a la posibilidad de la ultradefensa, se plantó en campo contrario. Y cuando fue Argentina, de buena manera, quien atacó, el rival tuvo los recursos defensivos necesarios y hasta cierto toque de inconsciencia; por ejemplo, cuando Vozinha metió un enganche criminal o cuando bajó una pelota como si estuviera en las playas caboverdianas.

Argentina fue paciente y no se desesperó para tratar de encontrar el espacio. La primera que pudo aparecer fue de Lionel Messi, que se dio vuelta de zurda en el cuarto de hora y su remate cruzado se fue apenas afuera. Bloqueando a Messi, cerrando las porteras por los costados e increíblemente intentando salir en el mano a mano, el equipo africano llegó hasta el primer cuarto de hora en partido casi sin problemas. Entonces, ¿era Argentina que estaba jugando mal? La respuesta inmediata es no. Argentina buscó, sin perder la paciencia, encontrar su juego más determinante, pero fue bien neutralizado por el equipo de Cabo Verde, que estaba cumpliendo su sueño.

Pero, a los 28 minutos, cuando habían vuelto con una botellita de Gatorade y alguna instrucción más, Lisandro Martínez, el central izquierdo, metió una pelota larga y cruzada para el inubicable Lionel Messi. El diez, que había salido del offside, controló y, ya en el área, fusiló a Vozinha, poniéndosela entre su cuerpo y el caño para abrir el marcador para la selección argentina. El gol de Lionel Messi, con sus 39 años, fue el vigésimo en la historia de la Copa del Mundo. El máximo goleador argentino. ¿Qué importan el DNI y los mapas de calor? Hay otras significancias en los futbolistas de enorme destaque que terminan siendo determinantes para el equipo en el que juegan. Ese es el caso de Messi y también el de algunos otros. Pero la del futbolista rosarino es, sin dudas, el mejor ejemplo en tal sentido.

Abuelita querida

Otro elemento enaltecedor del antagonismo de Cabo Verde fue que en absoluto le afectó ese gol: siguió jugando exactamente igual a como lo estaba haciendo e inclusive generando alguna acción ofensiva más. Al golero lo dejamos tranquilo para jugar con los pies. Tiene una historia de vida increíble; el nombre en su camiseta tiene que ver con su abuela, porque fue quien lo crió y quien lo amparaba cuando lo cargaban en el barrio. Es la historia de Vozinha, de sus celebraciones, de su cariño. Él es, realmente, junto a Ryan Mendes, de los únicos que han jugado todos los torneos oficiales de la historia de Cabo Verde. Y es que hay que decir que Cabo Verde se independizó de Portugal en 1975; en el 76 jugó su primer partido internacional, y recién en 1986 se unió a la FIFA. Es un recuerdo de historia para los de Cabo Verde, una nación isleña de poco más de 520.000 habitantes. Para tomar dimensión, casi el equivalente a una tercera parte de la población de Montevideo.

Más de lo mismo

Para el segundo tiempo, Cabo Verde salió con la misma determinación con la que había terminado el tiempo inicial, y Argentina siguió armada, precisa y neutralizando todas las acciones africanas. Estuvo perfecta Argentina en cuanto a la rapidísima recuperación de la pelota y el cierre de espacios para neutralizar a sus rivales.

Un par de tiros de esquina provocados por Cabo Verde lo hicieron aproximar al área. Pero a los siete minutos, un remate de zurda de afuera del área, tras una pelota mal despejada por la defensa argentina, exigió al Dibu Martínez, que tuvo que volar hacia la izquierda para quedarse con la pelota. Siguió creciendo Cabo Verde, empezó a ocupar cada vez más espacios en campo contrario y asociándose bien, aunque le faltaba el último pase. Hasta que a los 14 minutos del segundo tiempo, en una asociación muy buena, llegó el número 20 por derecha, cosa que no había sucedido hasta ahora. Y Ryan Mendes metió una habilitación excepcional, en vez de mandar el centro, para que Laros Duarte definiera con un remate cruzado que pasó entre las piernas de la zaga argentina y venció a Martínez, poniendo el, para algunos, inesperado empate.

El empate iniciaba otro partido en el que tal vez pudiese llegar a cambiar el juego, más allá de que Argentina no lo estaba haciendo mal y Cabo Verde lo estaba haciendo muy bien. A los 18 minutos, una doble pared con Lionel Messi dejó a la Pulga solo frente a Vozinha, quien generó una estupenda atajada salvando el arco de los isleños. Scaloni hizo cambios en su equipo, le dio ingreso a Julián Álvarez y Nico González y cambió un poco el partido. Cabo Verde le dio toda la cancha al equipo argentino que no encontró los espacios, y no pudo —por lo menos si eso estaba dentro de la propuesta— arrancar algún contragolpe rápido con toda la selección Argentina en campo ajeno.

Julián Álvarez le dio movilidad al ataque y generó posibilidades de circuitos muy próximos al área. En una de ellas, tras una falta a Lionel Messi, el diez pateó rápido mientras Vozinha terminaba de armar la barrera, e igual así el golero de 40 años voló hacia la izquierda y salvó la situación. Hicieron la pausa de hidratación comercial y quedaron mano a mano para el último cuarto del partido, lo que de alguna manera reafirmaba la condición de revelación absoluta del campeonato al joven equipo caboverdiano.

El último cuarto de hora fue una locura. Mucha atención. Argentina asumiendo, tal como debía, su responsabilidad en el partido y volcándose por completo para tratar de ganarlo, pero con el reloj y la situación apretándolo; y Cabo Verde buscando defender, ya exhausto y sin recursos. Se veía y se sentía la tensión, la carga y recarga del equipo argentino. Roberto Lopes salvó de manera increíble, en un cierre casi sobre la línea, el segundo gol albiceleste. Fue Messi, a pesar de sus 39 años y a veces su cuestionado transitar en el campo de juego, quien promovió todos los ataques albicelestes, abriéndose bien contra la derecha e ingresando de manera determinante en diagonal. La opresión fue absoluta y los corazones bombeaban a morir. Todo el juego se daba en el campo de Cabo Verde, y el equipo isleño se defendía como podía.

Hasta que en el minuto 93, Messi, el absoluto referente del equipo, generó para sí mismo, con su caracoleo en diagonal, una falta para su tiro ideal de zurda. Y el remate por abajo sorprendió a Vozinha, que de todas maneras pudo quedarse con la pelota tras el rebote inicial. Así los 90 minutos reglamentarios terminaron en empate. Y nos fuimos al alargue. Ya solo ese detalle de empatar el partido regular con el campeón del mundo genera la idea de la fortaleza de Cabo Verde en este Mundial, que en el debut empató con España, en su segundo partido le empató a Uruguay y en la tercera jornada, y decisiva de clasificación, también empató, pero en este caso con el más débil de los rivales, Arabia Saudita. En la instancia de eliminación directa con Argentina sorprendió a algunos, también logrando empatar en los 90 minutos. El alargue ya sería otra historia.

El tiro del final

Y al arranque del primer chico Argentina puso la diferencia con un bombazo de zurda del zaguero Lisandro Martínez, quien a metros del arco de Vozinha vio pasar de costado la pelota como un bólido a las redes. El gol salió de un córner con un cabezazo en el primer palo de Mac Allister, que peleó Tagliafico en el otro costado, y terminó quedándole libre y solo a Martínez, que arqueó su cuerpo y se llenó el empeine para el gol.

A pesar de las circunstancias, volvió a llamar la atención que los africanos seguían en pie y buscando. No era esperable, pero así fue.

A los 12 minutos de aquel primer chico, otra vez la sorpresa con Cabo Verde buscando el empate. Después de una triangulación de adentro hacia afuera, la volvió a recibir Lopes Cabral por izquierda, recortó hacia adentro y en el vértice del área sacó un derechazo teledirigido y con dirección asistida, que dobló justito en el ángulo izquierdo de Martínez, quien voló en vano. Mortal, buenísimo y con un festejo tan impensado que, en pleno Mundial, Lopes Cabral fue a la tribuna, se metió y buscó a su compañera para darle el beso de su gloria.

Buscó más y más Argentina. Buscó más y más Cabo Verde. Así estaba el segundo tiempo del alargue cuando en la mitad, un córner ejecutado desde la izquierda por Messi encontró un cabezazo preciso, justo y seco de Cuti Romero para poner el 3-2 para la albiceleste.

Otra vez a empezar, otra vez a aguantar, otra vez a atacar. A falta de cuatro para el final, un tiro libre de López Cabral fue salvado en extremo por Dibu Martínez, que un minuto después salvó de nuevo su arco.

El final fue una divina locura con Cabo Verde cargando hasta la última de las últimas, cuando el juez pitó y los argentinos se derrumbaron de la emoción tras el desgaste enorme del triunfo que los pone en los octavos de final. Cabo Verde enalteció el triunfo, el partido y el campeonato todo con su espíritu de juego y su riqueza extraída de un pueblo de poco más de 500.000 habitantes. Realmente espectacular.