El Departamento de Arbitraje de la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF), encabezado por Marcelo de León y Roberto Silvera, convocó a la prensa a la sala de asambleas de la asociación para dar una charla informativa sobre las nuevas reglas de juego aprobadas por la International Football Association Board (IFAB) luego del Mundial 2026.
El espíritu de las reglas
Aunque ya se conocían las nuevas reglas, y ya se aplicaron en la Copa del Mundo, las autoridades arbitrales de la AUF consideraron pertinente introducirlas, explicarlas y aclarar el modo en el que planean ponerlas en práctica en el campeonato local, donde empezarán a regir a partir del Torneo Clausura, que empieza este viernes.
Al ingreso a la sala de una veintena de representantes del rubro periodístico le precedió la salida de varios directores técnicos y gerentes deportivos de clubes uruguayos, que asistieron previamente a la charla, como también lo hicieron antes los jugadores, según aclararon del Departamento de Arbitraje.
Un breve video explicativo inicial, realizado como mínimo para aprovechar las ventajas que brindan las herramientas de la inteligencia artificial, graficó, mediante una tosca animación stop-motion, las situaciones de juego que abordarán las nuevas reglas.
En la charla se destacó “el espíritu” de las nuevas normas, que es el de maximizar el tiempo efectivo de juego y reducir las trampas para demorar, que tan familiares nos resultan en el fútbol uruguayo. Según un informe oficial de la AUF, presentado este año, el tiempo efectivo de juego en el fútbol local es, en promedio, de unos 46 minutos por partido. Esto deja a la Liga Uruguaya como una de las peores en el rubro. De 22 campeonatos nacionales analizados, Uruguay ocupa el lugar 21 en tiempo efectivo de juego, solo por encima del fútbol chileno, de acuerdo con el informe citado.
Para los árbitros, respetar el espíritu es intentar cumplir con su aspiración de darle más ritmo al juego, por lo que cualquier duda o conflicto que pueda conllevar la aplicación de las nuevas reglas tiene que tener como foco que no se genere una demora adicional.
Juegue
Los saques de banda, primero, y los saques de meta, después, son las instancias en las que más se pierde tiempo en el fútbol uruguayo, y las nuevas reglas las abordan directamente.
El juez aplicará una cuenta regresiva de cinco segundos –clara y visible para todos– cuando un jugador se dispone a sacar un lateral; si este no se hizo al llegar a cero, se penará con un lateral para el equipo rival. Para el saque de arco, el tiempo máximo también será de cinco segundos, y si se excede el tiempo se penaliza con un tiro de esquina para el contrincante.
En ambos casos hubo dudas respecto del momento en que el juez debe iniciar la cuenta regresiva y un manojo de situaciones en las que puede no estar tan claro. En ese sentido, se explicó que desde el arbitraje la intención no es capturar a alguien infraganti incumpliendo la regla y apurarse a castigarlo, sino que el juez debe “gestionar”, mediante un uso claro de su lenguaje corporal y su silbato, la orden de no perder tiempo.
Las otras dos acciones de juego afectadas son las sustituciones y las interrupciones por atención médica.
En el caso de los cambios, el jugador sustituido dispondrá de diez segundos para dejar la cancha. Si demora más, el sustituto deberá esperar un minuto –como mínimo, o hasta la siguiente interrupción del partido– para ingresar, por lo que su equipo jugará con uno menos en ese lapso. Se aclaró que, a pesar de la demora obligada por la sanción, el cambio debe realizarse tal como estaba estipulado, y el técnico no puede modificar su variante (algo que podría intentar si durante la espera para ingresar ocurre una lesión u otra incidencia que implique cambiar otro jugador).
Cuando un jugador requiera asistencia y el juego se detenga, deberá permanecer fuera de la cancha durante al menos un minuto después de la reanudación, salvo las excepciones previstas por el reglamento. Esta nueva regla y su efecto en el ritmo de juego fueron notorios durante el Mundial.
La regla incluye excepciones: si se lesiona el arquero; si chocan el arquero y un jugador de campo y ambos necesitan atención médica; si chocan dos jugadores del mismo equipo y ambos requieren asistencia; si se trata de una lesión grave, como una conmoción cerebral, un problema cardíaco, una convulsión, un atragantamiento u otra situación que ponga en riesgo la salud del futbolista, y si la lesión fue provocada por una infracción física cuyo autor recibe tarjeta amarilla o roja.
En este caso, el jugador lesionado puede quedarse en el campo tras ser atendido; la idea es no perjudicar al equipo que sufrió la falta. Si se sanciona un penal y el jugador lesionado será quien ejecute la falta, puede permanecer en la cancha para patearlo. Si el jugador abandona voluntariamente el campo sin demorar la reanudación del partido, no tiene que esperar un minuto para volver.
Las otras modificaciones refieren a la intervención del VAR, que gana un par de instancias en las que puede corregir decisiones del árbitro dentro del campo. Con sus nuevas potestades, el VAR ahora puede indicar que un tiro de esquina estuvo mal concedido cuando correspondía saque de arco –no al revés, y solo si esto no demora la reanudación del juego–, y lo mismo con una segunda tarjeta amarilla, que sea “claramente errónea”.
Ni racismo ni confusión de identidad
El Departamento de Arbitraje también puntualizó un par de aspectos en los que no se seguirán los cambios impuestos por la IFAB. Como se vio en el Mundial, la FIFA aplicó la que se conoce como “ley Prestianni” –por Gianluca Prestianni, jugador argentino del Benfica al que Vinícius acusó de un insulto racista durante un partido en Europa–, que marca la expulsión directa de aquel jugador que, durante una confrontación con un rival, se tape la boca para decir algo. Los árbitros uruguayos consideraron que acá no corresponde la aplicación de una regla de ese tipo.
Tampoco pretenden aplicar la regla de “confusión de identidad”, que en el Mundial fue invocada para expulsar al suizo Breel Embolo frente a Argentina, una decisión que la propia IFAB admitió que fue errada. Según explicó Marcelo de León, esa regla les hizo “un poco de ruido” y por eso, por ahora, no la tomarán en cuenta.