Argentina le ganó 3-0 a Benín en un Monumental colmado con cerca de 90.000 personas que fueron a presenciar el último partido de Lionel Messi con la camiseta albiceleste. Como no podía ser de otra manera, en un partido en el que el juego era casi demasiado anecdótico, Messi anotó su gol de penal, para cerrar con la frutilla del postre el resultado, y su legendario ciclo como jugador de la selección argentina.
El 10 se despide como campeón del mundo y bicampeón de la Copa América, entre otros títulos que cimentaron esta efusiva y afectuosa noche de celebración y homenaje que le rindió el público argentino, como siempre con el sentimiento a flor de piel.
Benín se sumó a la fiesta
El amistoso, que se enmarca en la Fecha FIFA, enfrentó a la selección argentina con los africanos de Benín, un equipo de muy inferior jerarquía que resultó ideal para la jornada y sus propósitos. Benín presentó en el juego las señas de estilo de los conjuntos africanos menos fuertes, un equipo duro y físico, aplicado y ordenado en defensa, pero con escasos recursos para la elaboración ofensiva.
El arranque del partido tuvo que atravesar unos minutos de transición entre la fiesta y el jolgorio —fue precedido por números artísticos como el de Damas Gratis— y la disposición a la competencia que supone un partido entre selecciones nacionales, más aún cuando a los 10 minutos de juego, y en honor a la camiseta del homenajeado, hubo un aplauso y una ovación generalizada y se lanzaron fuegos artificiales, instancia que acompañaron todos los jugadores africanos para ir a saludar y felicitar a Messi.
Después, Benín hizo su juego de orden defensivo y búsqueda de contragolpe, y hasta tuvo considerable éxito en su misión en el primer tiempo, cerrando todos los caminos de Argentina para el gol, que jugó, inevitablemente, con una exagerada búsqueda del 10 en cada jugada, espíritu que hasta se trasladó al árbitro, que favoreció a los locales y en particular al 10 con cada pitazo.
La selección argentina cumplió con la lógica en el segundo tiempo, y abrió el partido con dos asistencias de Messi. El primero, tras un córner, lo hizo Nicolás Otamendi, quien también se retiró en este partido de la selección argentina, y minutos después salió ovacionado. El segundo lo hizo Nicolás Paz, uno de los grandes representantes de la nueva generación albiceleste, que definió con mucha categoría también tras pase de Messi. Faltaba el gol del 10, que llegó de penal después de una falta sobre Agustín Giay dentro del área.
El camino del héroe
“Jugar en la selección argentina es lo más lindo que te puede pasar” dijo Messi después del juego, cuando tomó el micrófono en medio de la cancha del Monumental ante la mirada afectuosa y compungida de sus compañeros de equipo y del público en las tribunas.
Lejos quedaron, en esta noche de despedida en la que Messi se termina de alzar como ídolo eterno del público argentino, aquellos días oscuros de hace diez años, cuando había decidido poner un punto final a su ciclo en la selección argentina, después de perder dos finales de Copa América ante Chile. Ahora, después de la Copa América que ganó en el Maracaná y la que ganó después en Estados Unidos, después del Mundial de Qatar 2022 y de la gesta frente a Inglaterra en Atlanta hace pocos meses, aquellas derrotas quedaron resignificadas, como apenas obstáculos en el camino del héroe.
“Tuvimos la suerte de volver a ser campeones del mundo” dijo Messi. “El último Mundial estuvimos muy cerquita; no pasó nada raro” aclaró después, en respuesta a las suspicacias por la final contra España. “El partido contra Inglaterra fue un desgaste muy grande para nosotros, a nivel de piernas y a nivel emocional. La peleamos como lo hicimos siempre, pero lamentablemente no pudimos ser campeones otra vez” lamentó.
“Voy a extrañar la selección, pero ahora voy a estar del otro lado, con todos ustedes y bancando a estos chicos y a los que vengan: siempre unidos” expresó el 10 en sus últimas declaraciones como jugador de la selección argentina.
