Deporte Básquetbol

Gerardo Jauri, el 6 de agosto

Foto: Alessandro Maradei

Gerardo Jauri: “Cada jugador carga una mochila diferente y hay que administrar las emociones”

El entrenador de la selección uruguaya de básquetbol habló con la diaria antes del viaje a China donde la celeste preparará una fecha clave de Eliminatorias.

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La selección uruguaya de básquetbol viajará a China donde jugará dos encuentros ante la selección local y entrenará durante más de dos semanas como preparación a la doble ventana de agosto, en la que recibirá a Bahamas y Puerto Rico en el Antel Arena.

Gerardo Jauri citó 14 jugadores para viajar al continente asiático. Joaquín Rodríguez y Gonzalo Iglesias viajarán directo desde España, los 12 restantes estuvieron trabajando durante cuatro días en el gimnasio de Guruyú Waston, en la Ciudad Vieja. Salvo Emiliano Serres, que se recupera de una fractura en su mano y entrenó diferenciado, todos estuvieron bajo las órdenes del cuerpo técnico.

Las últimas dos prácticas fueron abiertas a la prensa. En el movimiento del jueves, antes del viaje, hubo atención a la prensa y el entrenador habló de forma exclusiva con la diaria, contando detalles del viaje y analizando esta experiencia y los partidos fundamentales que se vienen por Eliminatorias.

¿Con qué expectativas encarás esta preparación, que no es algo habitual para el básquetbol uruguayo?

Es una muy linda instancia. Algo inédito para nosotros y un mérito de los jugadores que se hayan fijado en Uruguay. También influye el nivel de China, que está disputando las Eliminatorias y viene compitiendo a nivel asiático. Fue una gira que se trabajó mucho desde la federación. Tanto el Ejecutivo como el director deportivo, Álvaro Tito, hicieron un gran esfuerzo para que las condiciones de viaje fueran las mejores, con tiempos adecuados de recuperación y recién jugar al cuarto día de haber llegado. Es una instancia muy importante en lo institucional porque genera antecedentes para futuros intercambios entre federaciones. Y, desde lo deportivo, nos sirve como preparación para las dos finales que tenemos el 27 y el 31 de agosto. La encaramos tratando de no dejar nada librado al azar. Queremos que sea una etapa de pruebas y de trabajo pensando en esos partidos decisivos.

Desde lo basquetbolístico, ¿qué buscás en estos 20 días?

Los partidos los vamos a afrontar pensando también en la recuperación física. En el primero seguramente tengamos una rotación planificada, independientemente del resultado. Pero, sobre todo, ya estamos enfocados en lo que viene. Los asistentes prepararon un scouting colectivo e individual de Bahamas y Puerto Rico. Todavía no están los planteles definitivos, pero ampliamos el análisis considerando las distintas posibilidades. Sabemos que vamos a enfrentar otros estilos de juego, otros perfiles de jugadores y otra talla física. Tenemos que ser más eficientes tanto en defensa como en ataque, potenciar nuestras virtudes y minimizar nuestras limitaciones para buscar el mejor rendimiento colectivo.

El plantel vuelve a dar una muestra grande de compromiso al viajar durante sus pretemporadas en los clubes…

Es muy destacable el compromiso. Algunos terminaron hace tiempo y siguieron entrenando por profesionalismo. Otros finalizaron hace poco y aprovecharon una licencia que también es necesaria, porque el descanso forma parte del entrenamiento. Los que no están es porque sus clubes del exterior no les dieron autorización, pero se incorporarán apenas regresemos a Uruguay. Todo el grupo es consciente de lo que nos estamos jugando y de la dificultad de esta etapa. La encaramos con optimismo, responsabilidad y mucha exigencia, pero también con la felicidad de poder disputar estas instancias y con posibilidades reales de clasificar. Sabemos que será muy duro. Todos los países están haciendo el máximo esfuerzo para contar con sus mejores jugadores: los que tienen NBA intentan traerlos, los que tienen jugadores en Euroliga hacen lo mismo. Para nosotros la segunda fase de Eliminatorias es como un Mundial; Bahamas, Canadá y Puerto Rico conforman un nivel de competencia muy alto.

¿Cómo tomaste el cambio de localía para el partido con Puerto Rico?

Ya lo asumimos. Tengo mi opinión, pero las decisiones ya estaban tomadas y no había margen para modificar nada, no pude opinar. Ahora lo importante es afrontar la situación que nos toca. Sabemos que de los seis partidos de esta fase, los tres primeros serán fundamentales. También somos conscientes de lo que significa jugar de visitante en lugares como Puerto Rico o Bahamas, donde la localía pesa mucho. Pero esa es la realidad y tendremos que salir a buscar esos partidos porque cerramos con tres encuentros seguidos afuera.

En tu primera etapa al frente de la selección estuviste cerca de clasificar a un Mundial. ¿Cuánto cambió el Gerardo Jauri de aquel momento al de hoy?

Cambiamos todos. Cambió el básquetbol y cambié yo también. En aquellos torneos teníamos una rotación más corta y el formato era muy exigente. Se jugaban ocho partidos en 11 días, con muy poco tiempo de recuperación. En varias oportunidades estuvimos cerca de clasificar, pero entre lesiones, cansancio y una rotación limitada se nos hizo muy difícil sostener el nivel hasta el final. Hoy veo una realidad diferente. Hay un grupo numeroso, competitivo y comprometido. Cada jugador entiende su rol y trabaja para potenciar al compañero. Ahora mismo llevamos varios entrenamientos antes del viaje, aunque todavía no está el plantel completo. La predisposición de los jugadores es un plus que debemos cuidar todos los días. A eso hay que sumarle todas las herramientas tácticas y técnicas para ser competitivos y pelear cada punto.

Están muy cerca del objetivo y a su vez falta mucho camino por recorrer, ¿cómo manejás las emociones del grupo?

Lo principal es mantener el equilibrio. Todos sabemos la importancia de estos partidos, pero también tenemos un grupo muy diverso. Hay jugadores de 19 años que recién empiezan su camino en la selección y otros con muchísima experiencia. Cada uno carga una mochila diferente y hay que administrar esas emociones. Este equipo ya demostró que sabe convivir con la presión. Incluso en partidos que parecían más accesibles había una enorme responsabilidad. Después de ganarle a Argentina, por ejemplo, sabíamos que si no vencíamos a Cuba, el triunfo en Buenos Aires perdía valor, lo mismo después de ganarle a Panamá de visitante, que terminamos con la bandeja en la hora de Martín Rojas de local. Tuvimos partidos muy exigentes, con bajas importantes. Nuestro capitán apenas pudo estar en uno de los seis encuentros de la primera fase y, aun así, el equipo respondió. Ahora debemos encontrar ese equilibrio; entender la importancia del momento sin perder la frescura, la alegría de competir y la identidad que nos permitió llegar hasta acá.