Peñarol se quedó con el Torneo Intermedio 2026 tras golear 5-1 a Wanderers en el Estadio Centenario, en una noche que tuvo buen fútbol, gran atmósfera, golazos y, en definitiva, un marco espectacular, como corresponde para una final, aunque más no sea la del torneo corto de mitad de año.
El equipo de Diego Aguirre sentenció el juego en el primer tiempo, y se fue al descanso ganando 4-1, con goles de Thiago Espinosa —debutante en la temporada con el carbonero—, Matías Arezo, Abel Hernández y Leonel Jaime. Luciano Cosentino —en su cuarto gol en cuatro partidos— descontó para el bohemio en el primer tiempo, mientras que Eric Remedi puso cifras definitivas sobre el cierre del partido.
Leonel Jaime, de Peñarol, y Agustín Buffa, de Wanderers, por la final del torneo Intermedio, el 5 de agosto, en el estadio Centenario. Foto: Rodrigo Viera Amaral
Imparable el carbonero
El primer tiempo, entonces, tuvo más goles que trámite. Peñarol mostró una contundencia ofensiva digna de ver, cimentada en la eficacia conocida pero no siempre viable de sus dos goleadores, en el gran compromiso y despliegue de Javier Cabrera y en el juego exquisito del joven argentino Jaime, o Jaimito, que no es ningún chiste y pinta para verdadero crack —acaba de cumplir 20—, a juzgar por lo que ha hecho en cuatro partidos en Peñarol.
Con esto, el equipo de Aguirre contagia. El rendimiento fue parejo y no tuvo puntos bajos, quizá con la excepción de Franco Romero, que no estaba mal en sus labores defensivas, pero perdió la pelota que condujo al gol de Wanderers, y después pidió el cambio por una dolencia muscular.
El recién llegado Espinosa, debutante con la camiseta mirasol en el lateral izquierdo, fue el primero en contagiarse, porque por su lado vinieron las primeras aproximaciones de Peñarol. En una de ellas, cuando la jugada derivó para el otro lado y Cabrera la devolvió al área —después de llegar a la línea de fondo con un pase filtrado de Jaime—, el zurdo la mandó a guardar.
Leonel Jaime y Abel Hernández, de Peñarol, tras convertir el tercer gol contra Wanderers, el 5 de agosto, por la final del torneo Intermedio en el estadio Centenario. Foto: Rodrigo Viera Amaral
Wanderers reaccionó. Por la banda derecha, con las subidas de Furtado, se arrimó al área rival. Al empate llegó por un error en el fondo de Peñarol, cuando Romero quiso enganchar en la salida y la perdió. Cosentino entró solo por adentro, y definió notable ante la salida de Washington Aguerre.
Después vendría el vendaval carbonero. Arezo peleó arriba una pelota larga, le quedó a Abel, que se la jugó a Jaime; este enganchó, la cuidó y soltó para Arezo, que entró para definir cruzado. La Joya Hernández aumentó unos minutos después, tras un tiro de esquina en el que lo dejaron suelto al borde del área y conectó, con una especie de tijera, tras un despeje corto.
Antes del entretiempo, otra joyita. Cabrera marcó como un lateral derecho, un quite notable, y se la dio a Arezo, que había bajado a buscarla hasta el círculo central. Con la defensa de Wanderers en salida, Jaime picó a toda velocidad desde su campo y Arezo esperó al momento justo para jugársela larga. El zurdo se fue solo, la acomodó con un par de toques en carrera y definió cuchareándola por un costado de Agustín Buffa, como en un picadito.
El segundo tiempo fue de trámite previsto: Peñarol bajó el ritmo y Wanderers se adelantó. El bohemio buscó elaborar para conseguir un descuento, pero generando peligro en cuentagotas en el arco de Aguerre, que tuvo que atajar tres o cuatro, pero sin demasiado esfuerzo (por arriba también fue a buscar un par que se le escaparon, sin graves consecuencias).
Thiago Espinoza, de Peñarol, tras convertir el primer gol de su equipo contra Wanderers por la final del torneo Intermedio, el 5 de agosto, en el estadio Centenario. Foto: Rodrigo Viera Amaral
A los 15, los dos bancos se movieron para buscar piernas frescas para la última media hora. En Peñarol entraron Jonathan Rodríguez y Brandon Álvarez en busca de buenos minutos para congeniar con el equipo, aunque ya no volvió a atacar con la misma intensidad.
Sin embargo, todavía quedaba una más para el carbonero, señal de todo lo que le salió bien esta noche, porque el gol lo hizo Remedi —que volvió después de su lesión, para jugar el segundo tiempo—, tras una jugada que se inició por izquierda con una buena combinación de Espinosa con Cabecita Rodríguez, y este último selló la asistencia.
Pero todo se había decidido en el primer tiempo. Peñarol confirma su remontada y se afirma en su camino rumbo al objetivo del campeonato uruguayo.
