Peñarol tiene como gran objetivo en este mercado de pases la incorporación de Nicolás de la Cruz, jugador con el que Ignacio Ruglio dice “hablar todos los días”. La directiva del carbonero busca la ingeniería para contratar al jugador; no es sencilla la operación, ya que se trata de un futbolista con contrato vigente y sueldo alto.
El motivo por el que la negociación sigue en pie es por la voluntad del deportista de llegar al club del que es confeso hincha. Flamengo ve con buenos ojos liberar un contrato alto por los próximos dos años; más teniendo en cuenta que fue perdiendo pie deportivamente, el elenco brasileño está buscando jugadores de nivel europeo en su puesto.
En contra de los intereses de Peñarol, el equipo de Río de Janeiro no quiere apurarse en rescindir, ya que el mercado de pases está abierto hasta el 2 de setiembre y es un jugador negociable en varios mercados, de hecho, hubo un interés de Independiente de Avellaneda, que difícilmente pueda prosperar por las chances económicas.
El carbonero necesita que se dé la salida sin cargo, ya que los intentos de traerlo a préstamo no prosperaron y es complejo generar una nueva oferta por esa vía. Si sucede la rescisión de contrato, deberá ponerse de acuerdo con el salario del jugador. De la Cruz está dispuesto a resignar dinero, pero el máximo que puede ofrecer el carbonero es lejano a lo que percibe actualmente. Hay diferencias marcadas y lejanías que de las dos partes deberán acercar.