Feminismos LGBTI+

Clara Cremonesi y María Olivera, cofundadoras de la Casa Biblioteca Lesbofeminista MemoraLes.

Foto: Inés Guimaraens

La biblioteca lesbofeminista MemoriaLes y la reconstrucción de una historia invisibilizada

El proyecto, que se creó en 2021 y hoy funciona de manera itinerante en distintos espacios culturales, busca rescatar “un archivo de la memoria afectiva lésbica”

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Tras años de militancia feminista en Uruguay, Clara Cremonesi y María Olivera consideraron que al movimiento le faltaba “una visión crítica de la heterosexualidad obligatoria como mandato”. A partir de esa inquietud, comenzaron a indagar sobre cómo la heteronormatividad atravesaba las identidades lésbicas. “¿Será que habrá habido a lo largo de la historia alguien que se puso a pensar en esto también?”, cuestionaron, según cuenta Olivera a la diaria. “Nos empezamos a preguntar en qué andaba el resto de las lesbianas en este territorio” y observaron que no existía un “registro de la historia del activismo lésbico”, agrega Cremonesi. Fue así que, en 2021, en plena pandemia por covid-19, crearon la casa-biblioteca ante la necesidad de tener un espacio de encuentro para discutir “la heterosexualidad como régimen político”.

En esa búsqueda, descubrieron la genealogía lesbofeminista, que surgió en la década del 70 con una fuerte presencia en América Latina, especialmente en México, la cual critica “la heterosexualidad obligatoria como mandato” y el sistema binario. “En esto hay que profundizar y hay que tratar de instalarlo para reparar nuestras propias historias, que sí fueron de lucha”, y reafirmar “nuestras identidades lésbicas como sujetos políticos que somos”, pensaron, según cuenta Cremonesi.

Además, sentían la necesidad de visibilizar el lugar que las lesbianas tuvieron tanto en la lucha feminista como en la lucha por la diversidad sexual, que a su vez estaban planteadas como luchas separadas. Ante esto, el lesbofeminismo ofrecía una mirada interseccional.

“En el espacio construimos un archivo de la memoria afectiva lésbica porque, como dice el nombre del proyecto, nos preocupa la memoria”, señala Olivera. “Nosotras tuvimos que rastrear” esos textos y “no queremos que cada generación tenga que empezar de cero cada vez, sin que haya un registro de que existieron personas preocupadas, que hablaron” del tema. Así, reunieron libros, sobre todo físicos, algunos donados por autoras, editoriales independientes o por personas que querían contribuir, y otros comprados con los fondos que fueron generando.

Durante tres años, la biblioteca estuvo instalada en una casa en el barrio La Comercial, y rápidamente se transformó en un lugar para “compartir experiencias, empezar a trazar los lugares comunes y, de alguna manera, formar herramientas para prepararnos ante un mundo que es hostil”: “Prepararse para salir a un mundo en el que van a intentar corregirte todos los días, en el que todos los días se va a asumir que sos heterosexual porque sos un cuerpo feminizado”, expresa Olivera.

Llevaron adelante talleres de autodefensa, fotografía, teatro, bordado; encuentros de música, cine, poesía (a partir de los cuales se crearon fanzines de poesía erótica); jornadas de reflexión sobre la salud mental de las identidades lésbicas, sobre la lucha por el agua, y conversatorios con militantes de otros países sobre la dictadura.

“Ese silenciamiento que hubo sobre las identidades lésbicas en la dictadura, para nosotras, es un puntapié que hace a la memoria situada en Uruguay. Sabemos que las lesbianas estuvieron en las huelgas, que sostuvieron desde los gremios, como la FUS [Federación Uruguaya de la Salud], y desde distintos frentes de lucha; que vieron la transición democrática, que participaron en las marchas del orgullo, que las organizaron, que se comprometieron a lo largo de los años conforme fue creciendo la agenda de la diversidad sexual en Uruguay”, recuerda Olivera. Sin embargo, “la invisibilización es sistemática”, reflexiona.

“La visibilidad es una de las luchas que se han mantenido a lo largo de los años; capaz es la más conocida dentro de la militancia lésbica”, dice Cremonesi, y agrega: “El hecho mismo de ser una lesbiana visible es una posibilidad para otra. Creo que la invisibilidad juega un poco con ese miedo en un mundo en el que dejamos de ser, a priori, reproductoras, mano de obra de cuidados. Rompemos con esas tradiciones; es como una especie de amenaza. La lesbiana es una amenaza para el orden en el que estamos acostumbrados a vivir”.

En clave comunitaria, la biblioteca se transformó en un lugar para aprender a convivir, donde se formaron grupos de amigas y también parejas. Actualmente, funciona de forma itinerante, y las actividades se realizan en espacios culturales, tanto en Montevideo como en el interior.

Bibliografía recomendada

  • Nataliamente, poemario de la escritora mexicana Joana Medellín Herrero, publicado en 2023 por Biznaga Editoras. Entre los tópicos del libro, aparece el duelo de una mujer lesbiana tras el abuso sexual y el femicidio de su pareja, y se cuestiona cómo el femicidio se ha inscripto únicamente dentro de la heterosexualidad.
  • Unas lesbianas de cuidado, novela gráfica de la estadounidense Alison Bettel. Se trata de una tira cómica, publicada entre 1983 y 2008, que aborda la cotidianidad y la amistad lésbica.
  • Del sexilio al matrimonio, un ensayo de la peruana Norma Mogrovejo que introduce el concepto de sexilio, que refiere al exilio de una persona debido a la discriminación por su orientación sexual o identidad de género. Otra lectura recomendada de esta autora es Un amor que se atrevió a decir su nombre: la lucha de las lesbianas y su relación con los movimientos homosexual y feminista en América Latina.
  • Borderlands. La frontera, de la autora chicana Gloria Anzaldúa. Publicado en 1987, es una mezcla de ensayo, poesía y autobiografía que plantea los puntos de conexión entre el colonialismo, el sexismo y la lesbofobia.
  • La nación heterosexual. Análisis del discurso jurídico y político machista en Colombia, de la dominicana Ochy Curiel, publicado en 2013. Cuestiona la heterosexualidad obligatoria, propone un lesbofeminismo decolonial y hace una crítica al discurso jurídico que establece que hay identidades legales e ilegales.
  • Pensamiento heterosexual es un ensayo de la francesa pionera de la teoría lésbica Monique Wittig que postula la idea de que las lesbianas no son mujeres ya que no están al servicio de los hombres.
  • La hermana, la extranjera, de la estadounidense Audre Lorde, es un ensayo publicado en 1984 que tiene una mirada interseccional de la opresión desde el racismo, el sexismo, la homofobia y el clasismo. “Las herramientas del amo nunca desmantelarán la casa del amo”, escribió la autora.
  • Escritos de una lesbiana oscura. Reflexiones críticas sobre feminismo y política de identidad en América Latina, de la dominicana Yuderkys Espinosa, publicado en 2007.
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