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(arhivo, marzo de 2024)

Foto: Mara Quintero

La inteligencia artificial necesita más mujeres en la toma de decisiones, advierten ingenieras

En el Día Internacional de la Mujer en la Ingeniería, ejecutivas y profesionales del sector sostuvieron, en diálogo con la diaria que la diversidad es clave para construir tecnologías más representativas y evitar que la inteligencia artificial reproduzca desigualdades existentes.

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La inteligencia artificial (IA) está transformando la forma en que se trabaja, se consume, se estudia y se toman decisiones. Pero las tecnologías que moldearán buena parte de la vida económica y social de las próximas décadas siguen siendo diseñadas en un sector donde las mujeres continúan subrepresentadas, especialmente en los espacios de liderazgo, dijeron a la diaria distintas referentes del sector tecnológico uruguayo.

En el marco del Día Internacional de la Mujer en la Ingeniería, que se celebra cada 23 de junio, distintas profesionales advirtieron que incorporar más mujeres a los ámbitos donde se desarrollan estas herramientas es “fundamental” para reducir sesgos, enriquecer la toma de decisiones y construir soluciones más representativas de la sociedad.

“Existe un riesgo real de que los algoritmos que se están creando hoy reproduzcan o hasta amplifiquen los sesgos de género si no actuamos. Si la ingeniería está definiendo la inteligencia del futuro, es fundamental que ese proceso sea diverso e inclusivo”, sostuvo Paula Gallotti, ingeniera en Sistemas, cofundadora y CEO de DVelop Software Solutions e integrante del directorio de la Cámara Uruguaya de Tecnologías de la Información (Cuti).

Gallotti consideró que la diversidad en los equipos de desarrollo es un elemento central para evitar que los algoritmos amplifiquen problemas existentes. En ese sentido, dijo que la incorporación de mujeres es “indispensable” para enriquecer la mirada, reducir sesgos, mejorar la calidad de los desarrollos y “asegurar que las respuestas de la IA sean realmente representativas de las necesidades de toda la sociedad”.

Asimismo, Clara Kennedy, CEO de ADT para Argentina y Uruguay, señaló que estas herramientas pueden contribuir a reducir desigualdades, pero también reproducirlas si son desarrolladas sin diversidad.

“La inteligencia artificial tiene un enorme potencial para reducir brechas, pero no es neutral. Si se entrena con datos sesgados, puede replicar esas desigualdades”, afirmó.

Frente a este escenario, destacó que es “fundamental” que exista diversidad en los equipos que diseñan estas tecnologías. “Incorporar más mujeres y miradas diversas no solo es justo, sino que mejora la calidad y el impacto de las soluciones digitales”.

Desde el sector de telecomunicaciones, Esther Herrera, Project Engineering Leader de Isbel, empresa del grupo Quantik, también subrayó la necesidad de incorporar distintas perspectivas al desarrollo tecnológico.

“La inteligencia artificial tiene el potencial de democratizar el acceso al conocimiento y abrir oportunidades para muchas personas. Pero también puede reproducir sesgos si quienes la diseñan no representan la diversidad de la sociedad. Por eso es tan importante que mujeres y hombres participemos en la construcción de estas tecnologías. La innovación es mejor cuando incorpora diferentes perspectivas y experiencias de vida”, señaló la ingeniera en telecomunicaciones.

Qué significa “Engineering Intelligence”

Cada 23 de junio se celebra el Día Internacional de la Mujer en la Ingeniería, una fecha impulsada por la Women's Engineering Society para visibilizar el aporte de las mujeres en una profesión históricamente masculinizada. Este año, la conmemoración tiene como lema global “Engineering Intelligence” (inteligencia en la ingeniería), una consigna que busca destacar el papel de las mujeres que impulsan el progreso y resuelven desafíos complejos con creatividad.

Para Gallotti, el concepto de “engineering intelligence” trasciende el desarrollo tecnológico en sí mismo. “No se trata solo de construir sistemas inteligentes, sino de cómo aplicamos nuestra inteligencia al diseñarlos: el criterio para conectar datos, tecnología y problemas reales. La ingeniería no debería verse principalmente como escribir código, sino que se convierte en decidir qué construir y por qué”, afirmó.

A su juicio, la participación de las mujeres resulta “imprescindible” en un momento en que se están definiendo los sistemas que moldearán buena parte de la vida económica y social de las próximas décadas.

“Se vuelve fundamental entender que es imprescindible la participación de las mujeres en el proceso de construcción de una ingeniería inteligente. Las mujeres deben ser parte de las decisiones que se toman para construir los sistemas del futuro”, señaló.

Por su parte, Herrera sostuvo que el concepto “Engineering Intelligence” significa “usar la inteligencia para construir soluciones que tengan sentido para las personas”. “Hoy hablamos mucho de inteligencia artificial, automatización y nuevas tecnologías, pero la ingeniería sigue teniendo un componente muy humano. Se trata de escuchar, entender problemas y encontrar maneras de mejorar la vida de otros”, agregó.

Más mujeres, pero menos liderazgos

Las tres profesionales reconocieron avances en la participación femenina dentro de las carreras STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas), aunque consideraron que persisten desafíos importantes.

Gallotti sostuvo que, a pesar de que es una “profesión históricamente masculinizada”, se ha observado una incorporación “progresiva” de mujeres. Asimismo, destacó que los últimos datos del Observatorio TI de Cuti muestran que las mujeres representan el 32% de los egresos en tecnología y tienen tasas de finalización “levemente superiores” a las de los hombres.

Sin embargo, advirtió que la principal brecha sigue estando en el liderazgo.

Las mujeres somos el 33% del empleo en el sector TI en Uruguay, pero ocupamos solo el 22% de los cargos de dirección. Cuando una mujer lidera un proyecto, no solo aporta su mirada a las decisiones, sino que se vuelve un referente, un modelo de rol para otras mujeres. Es difícil aspirar a un lugar que no ves ocupado por alguien como vos. Si queremos que más niñas elijan ingeniería, lo más potente que podemos mostrarles son mujeres tomando las decisiones importantes, no solo participando”, indicó.

Para Herrera, además de los desafíos vinculados al acceso a posiciones de liderazgo, todavía persisten exigencias diferenciales para las mujeres en ámbitos técnicos.

“Muchas veces las mujeres seguimos sintiendo que debemos demostrar más para validar nuestras capacidades, y la conciliación entre la vida familiar y profesional continúa siendo un reto. Pero también veo una nueva generación que llega con más confianza y más referentes, y eso me llena de esperanza”.

Kennedy, por su parte, identificó entre las barreras más persistentes los “sesgos inconscientes”, la escasez de referentes en determinadas especialidades y las dificultades para equilibrar las responsabilidades laborales y personales.

“Superarlas requiere compromiso tanto del sector privado como académico, con políticas activas de inclusión y desarrollo. Es clave que haya mujeres liderando proyectos tecnológicos, científicos y de innovación. La diversidad en el liderazgo impulsa mejores resultados, mayor creatividad y soluciones más representativas de la realidad. Cuando las mujeres lideran, también se convierten en referentes para nuevas generaciones, lo que ayuda a construir un ecosistema más inclusivo y sostenible en el tiempo”, agregó.

El futuro de la ingeniería

Consultadas sobre los cambios tecnológicos que transformarán sus sectores durante la próxima década, las tres coincidieron en señalar a la IA como uno de los principales motores de cambio.

En el caso de la seguridad, Kennedy anticipó una convergencia entre inteligencia artificial, internet de las cosas (IoT) y analítica avanzada, lo que permitirá “sistemas cada vez más predictivos, personalizados y automatizados”.

“Pasaremos de un modelo reactivo a uno preventivo, donde la tecnología anticipe riesgos y mejore significativamente la protección de personas y activos”, afirmó.

Asimismo, consideró que la “ingeniería tiene la capacidad de abordar algunos de los principales desafíos de nuestro tiempo en seguridad, salud o sostenibilidad, sobre todo cuando se combinan tres elementos clave como conocimiento técnico, innovación y comprensión de las necesidades reales de las personas”.

Por su parte, Herrera también observó oportunidades significativas en la aplicación de estas herramientas, particularmente en áreas como salud, educación y conectividad. Sin embargo, llamó a mantener una mirada crítica sobre su utilización.

“El gran desafío de los próximos años no será solamente tecnológico, sino también humano: aprender a utilizar estas herramientas de manera ética, crítica y consciente. El futuro que construyamos dependerá tanto de la tecnología que desarrollemos como de los valores con los que decidamos utilizarla”, afirmó.

Y resumió esa preocupación en una frase: “El desafío no es que las máquinas aprendan a pensar; es que nosotros no dejemos de hacerlo”.

Uruguay ante la nueva ola tecnológica

Las entrevistadas coincidieron en que Uruguay cuenta con condiciones favorables para aprovechar la revolución tecnológica en curso.

Kennedy consideró que Uruguay tiene “bases muy sólidas” para aprovechar la “revolución de la IA” y mencionó que, según la última encuesta anual de Cuti, el sector tecnológico está “consolidado”, representando el 4,5% del PIB (producto interno bruto).

“El desafío ahora es transformar esa base en una ventaja sostenible: seguir invirtiendo en educación y formación, acelerar la innovación y fortalecer la colaboración entre sector público, privado y academia para que la IA impulse más competitividad, más empleo de calidad y desarrollo para el país”, agregó.

Mientras tanto, Gallotti sostuvo que Uruguay tiene la oportunidad de posicionarse como una referencia regional en inteligencia artificial y tecnologías responsables.

Recordó que el año pasado Cuti reunió a más de 120 representantes de empresas del sector en Uruguay. En dicho encuentro, “pensamos que Uruguay ya es el principal exportador de software per cápita de la región y tiene un activo importante que se ha mantenido hasta ahora, estabilidad y reglas claras”.

“Nos imaginamos trabajando para lograr una marca país en IA. Debemos posicionar al país como un lugar que fomenta la creación de conocimiento basándose en tecnologías que utilizan responsablemente IA y teniendo varios embajadores que visibilicen internacionalmente el talento que podemos generar en este tema”, agregó.

Asimismo, dijo que Uruguay está “preparado” para aprovechar la “revolución tecnológica de la IA” “siempre y cuando las reglamentaciones que surjan alrededor de esta tecnología impulsen la generación de innovación y no generen trabas con poco sentido en las implementaciones que se propongan”.

Herrera, quien emigró desde Venezuela en 2017 y desarrolló su carrera profesional en Uruguay, también valoró las condiciones existentes del país.

“Uruguay tiene fortalezas importantes: una buena oferta educativa, acceso a formación tecnológica, una industria que sigue creciendo y un ecosistema que apuesta por la innovación”, afirmó.

Más allá de las diferencias entre sectores y especialidades, las tres profesionales coincidieron en un punto: el desarrollo tecnológico solo tiene sentido cuando mejora la vida de las personas.

“Me gusta pensar que cada mujer que ocupa uno de los espacios también está abriendo una puerta para la siguiente. Si bien la ingeniería me dio una profesión, las decisiones más importantes de mi vida siempre estuvieron guiadas por las personas: mi familia, mis hijos y el deseo de construir un futuro mejor. La tecnología tiene valor cuando nos ayuda justamente a eso”, resumió Herrera.

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