El presidente chileno, José Antonio Kast, que asumió el cargo hace una semana, comenzó rápidamente a marcar el rumbo de su administración y a marcar las radicales diferencias respecto de las de su predecesor, Gabriel Boric.
El martes, por iniciativa del oficialismo, se retiró del Congreso el proyecto de ley que impulsaba la negociación colectiva entre empresarios y trabajadores, llamada en Chile “negociación ramal”, una de las iniciativas laborales más emblemáticas impulsadas durante la administración anterior.
Tal como recordó Radio Universidad de Chile, la iniciativa presentada por el gobierno anterior buscaba que trabajadores y empleadores de un mismo sector económico establecieran acuerdos mínimos sobre diversas materias relacionadas con condiciones de trabajo, como salud y seguridad laboral, una práctica que es habitual en muchos países.
Pero Kast, apelando a la facultad constituconal que le permite al presidente retirar proyectos del Ejecutivo que no hayan sido votados en ninguna de las dos cámaras del Congreso, decidió dejar de lado la iniciativa, argumentando que el tema no es prioritario en este momento.
La decisión fue ejecutada mediante un oficio enviado a la Cámara de Diputados y defendida por el ministro secretario general de la Presidencia, José García, quien sostuvo que la prioridad del gobierno en este momento es la creación de puestos de trabajo.
Defendiendo la postura de su administración, Kast expresó al respecto: “Hoy tenemos más de 850.000 personas sin trabajo formal. ¿La negociación ramal es urgente hoy? Nosotros creemos que no. ¿Es una decisión política? Sí, pero es fundada en ciertos temas evidentes”.
Desde la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), la principal organización sindical del país, se calificó la decisión del gobierno de Kast como una “provocación política”. Eric Campos, portavoz de la entidad, manifestó que la determinación del nuevo Ejecutivo demuestra que este “es un gobierno de los empresarios” y acusó que la agenda del nuevo mandatario está funcionando bajo “una mirada proempresarial, entregándole muchas más garantías y quitando derechos a las y los trabajadores”.
Muros, zanjas y rejas electrificadas en el norte
En el comienzo de la semana, y siguiendo uno de los ejes principales de la campaña que lo llevó al Palacio de la Moneda, Kast viajó a la ciudad de Arica, situada en el extremo norte del país, pegada a la frontera con Perú, para estar presente en el inicio de la construcción de un muro, en el marco del denominado “Plan Escudo Fronterizo”, que pretende frenar la migración que ingresa de manera irregular al país y el avance del crimen organizado en la zona limítrofe.
Con la escenografía de varias retroexcavadoras trabajando en el árido paisaje y con militares desplegados en el lugar, el mensaje del mandatario ultraderechista fue claro. “Hoy podemos decir que comenzamos a frenar esa inmigración irregular que en los últimos años trajo a más de 180.000 personas a Chile que entraron por la ventana. Y esta es la ventana que estaba abierta, la frontera, y la estamos cerrando”, enfatizó Kast en el acto, de acuerdo con lo que consignó el portal chileno El Mostrador.
El plan, no por casualidad muy similar al que impulsó durante su primera administración el presidente estadounidense, Donald Trump, en la frontera sur con México, combina la construcción de profundas zanjas, las instalación de muros y rejas electrificadas y un importante despliegue de efectivos militares, además de vigilancia tecnológica mediante cámaras y otros dispositivos y presencia policial permanente en la zona.
Desde el Ejecutivo de Kast se informó que las operaciones en Arica son el primer movimiento de un plan mucho más amplio, que se extenderá a las regiones vecinas de Tarapacá y Antofagasta, limítrofes con Bolivia, como parte de una estrategia escalonada para reforzar toda la frontera en la zona norte del país.