El Parlamento de Israel aprobó este lunes con 62 votos a favor y 48 en contra una controvertida ley que impone la pena de muerte a los palestinos de Cisjordania condenados por “actos de terrorismo”.
La votación, que fue respaldada por el gobierno del primer ministro, Benjamin Netanyahu, representa una importante victoria para el partido ultraderechista Otzma Yehudit, liderado por el ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, quien llevaba tiempo presionando a favor de esta medida, según informó el diario The Times of Israel.
En el país ya existía una ley de pena de muerte, pero tenía un carácter muy restrictivo y había sido aplicada únicamente en 1962, cuando la Justicia determinó el ahorcamiento del criminal nazi Adolf Eichmann.
La nueva ley, aprobada tras casi 12 horas de debate, establece la pena de muerte por ahorcamiento como castigo por defecto para los residentes de Cisjordania condenados por actos terroristas por tribunales militares.
Si bien los jueces pueden optar por la cadena perpetua en “circunstancias especiales” vagamente definidas, la pena de muerte sería obligatoria en caso contrario.
La sentencia requeriría una mayoría simple de los jueces, en lugar de una decisión unánime, y además los sentenciados no tendrán derecho a ningún tipo de apelación.
La ley consagra de facto la pena capital exclusivamente para los palestinos, ya que excluye explícitamente a los ciudadanos o residentes israelíes: los palestinos son juzgados en tribunales militares, mientras que los ciudadanos israelíes son juzgados en tribunales civiles.
Si bien una disposición adicional permite a los tribunales imponer la pena a cualquier persona, incluidos los ciudadanos israelíes, la ley estipula que se aplique únicamente a quienes “causen intencionadamente la muerte de una persona con el fin de negar la existencia del Estado de Israel”, una definición que, en la práctica, excluye a los terroristas judíos, muy activos en Cisjordania, aunque raramente alcanzados por la Justicia.
Aumenta la ofensiva en Líbano contra Hezbolá
Si bien el gobierno de Netanyahu anunció el domingo con tono triunfalista que ordenó profundizar la ofensiva terrestre sobre Líbano en el marco de la guerra que las fuerzas israelíes están librando contra los milicianos chiíes pro iraníes de Hezbolá, por lo bajo comandantes militares están manifestando que se trata de mala idea.
En el marco de estos enfrentamientos, que ya costaron la vida de más de 1.500 personas en Líbano, todos los días hay entre uno o dos soldados israelíes muertos y varios más heridos en acciones guerrilleras de Hezbolá, que además sigue disparando misiles contra el norte de Israel.
En el contexto de la guerra en Líbano, en los últimos días se denunciaron asesinatos de periodistas y también de personal médico. Este lunes, desde la Fuerza Provisional de las Naciones Unidas en el Líbano se informó que dos de sus miembros, de nacionalidad indonesia, murieron en el sur de Líbano tras una explosión de “origen desconocido” que destruyó su vehículo. La ONU condenó enérgicamente el incidente e inició una investigación.
El sur del territorio libanés, que limita con el norte de Israel, está prácticamente deshabitado, ya que, tras el comienzo de la incursión terrestre israelí y la intensificación de los combates, la mayor parte de la población de la zona –se estima que alrededor de 400.000 personas– huyó hacia el norte, algunos hacia la capital Beirut y también a otras partes del país.
Espectador involuntario de una guerra que no es parte y que su ejército regular no puede controlar bajo ningún concepto, el gobierno de Líbano está apelando a la comunidad internacional para tratar de frenar la invasión de su territorio, que está conllevando además el peligro de una guerra civil.