A tres semanas de recibir en la Casa Blanca al presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, Donald Trump se reunió el martes con su principal rival en las elecciones de octubre, el senador ultraderechista Flávio Bolsonaro.
Este encuentro, que incluyó una foto juntos en el Salón Oval, ocurrió en medio de una caída de la popularidad de Bolsonaro. Su imagen fue golpeada por la revelación de conversaciones en las que pidió apoyo económico al banquero Daniel Vorcaro, ahora preso por sospechas de que encabezó un enorme fraude financiero.
El senador le solicitó a Vorcaro cifras millonarias para financiar Dark Horse, una película sobre su padre, el expresidente Jair Bolsonaro. En el intercambio, Bolsonaro llamaba “hermano” a Vorcaro, y el banquero se comprometía a brindarle 24 millones de dólares.
El domingo, Flávio Bolsonaro viajó a Washington con la expectativa de reunirse con Trump, aunque el encuentro no había sido anunciado oficialmente, ni por su equipo de campaña ni por el gobierno estadounidense, informó O Globo.
Después del encuentro, Bolsonaro dijo que se comprometió a que, si llega a la presidencia, Brasil formará parte del Escudo de las Américas, la alianza contra el narcotráfico creada por Trump con gobiernos de derecha de América Latina. “Ese es el lugar de Brasil: como protagonista en la seguridad de las Américas, hombro a hombro con naciones libres y soberanas”, dijo.
De acuerdo con Folha de São Paulo, el senador negó haber pedido que Estados Unidos apoye formalmente su candidatura, pero sí conversó con Trump sobre sus planes de gobierno y las encuestas de intención de voto. También hablaron sobre cómo está su padre, condenado por liderar una trama golpista. “Lo primero que hizo fue preguntar por mi padre, sobre las condiciones de la cárcel, cómo está y cómo ha lidiado la familia con todo esto”, dijo el candidato.
En varios asuntos, Flávio Bolsonaro acompañó el discurso de Trump. Dijo que Washington debe ser una “alternativa” a China en el sector de los minerales críticos, un tema que le interesa al gobierno estadounidense. También Lula habló con Trump al respecto durante su visita y le dijo que Brasil estaba dispuesto a asociarse con distintos países en esa área.
En cuanto a la intención que ha manifestado Washington de declarar como organizaciones terroristas a los grupos criminales brasileños Primer Comando de la Capital y Comando Vermelho, Bolsonaro, a diferencia de Lula, se apropió de esa iniciativa.
El gobierno de Lula opuso resistencia porque entiende que podría dar una excusa para violaciones a la soberanía del país, pero Bolsonaro dijo que él mismo le pidió a Trump que aplique esa calificación “cuanto antes” y descartó que esto sea utilizado como justificación para un ataque militar en territorio brasileño. “Eso no está sobre la mesa”, dijo. Comunicó, además, que el gobierno de Trump está evaluando su solicitud.
Bolsonaro manifestó que el encuentro es una prueba del “aprecio” que Trump les tiene a él y a Brasil, y dijo que es la primera vez que un presidente estadounidense recibe en la Casa Blanca a un candidato presidencial brasileño en año electoral.
El comunicador y lobista cercano a los Bolsonaro, Paulo Figueiredo, dijo que la reunión surgió a partir de una invitación de Washington. En Brasil, Figueiredo está acusado por la Justicia de encabezar junto a Eduardo Bolsonaro —otro hijo del expresidente brasileño— una campaña para que el gobierno de Estados Unidos presionara y sancionara a Brasil con el objetivo de evitar que Jair Bolsonaro fuera juzgado.