A 35 años de la firma del Tratado de Asunción, constituyente del bloque regional, el Mercosur celebró este martes en la ciudad paraguaya de Luque la 68ª Cumbre de Jefes de Estado y Estados Asociados, la primera tras la entrada en vigor del acuerdo comercial con la Unión Europea (UE). En la instancia, a la que no asistió el presidente argentino, Javier Milei, el mandatario paraguayo, Santiago Peña, traspasó la presidencia pro tempore del bloque a su par uruguayo, Yamandú Orsi. En calidad de estados asociados, también participaron el presidente de Chile, José Antonio Kast; el mandatario ecuatoriano, Daniel Noboa; y el canciller panameño, Javier Martínez-Acha.
“Durante este período hemos continuado impulsando una agenda orientada a innovación y, sobre todo, un Mercosur más cohesionado internamente y con una mayor inserción internacional”, señaló Peña al comienzo de su intervención, luego de destacar el reciente triunfo futbolístico de su país frente a Alemania.
El presidente paraguayo, que ya superó la mitad de su mandato, dijo que su país “ha sufrido en carne propia, como ningún otro”, la “ausencia de instituciones que promuevan la integración”. Con relación a los 35 años del Mercosur, consideró que “es indudable que ha habido avances y progresos importantísimos”. Sin embargo, sostuvo, “da la sensación de que esto no es suficiente, de que todavía nos falta muchísimo”. A excepción del presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, “que se ha convertido en una figura permanente”, agregó Peña, “el resto de nosotros muchas veces somos actores pasajeros y parecería que, cuando nos damos cuenta de la enorme oportunidad que representa la integración, ya nos toca dejar nuestros cargos”.
Peña: “¿Para qué sirve un acuerdo de libre comercio que reproduce las asimetrías?”
Durante su intervención, Peña cuestionó las asimetrías de la negociación dentro del Mercosur sobre la distribución de las cuotas de acceso al mercado europeo. “Luego de la enorme satisfacción que significó la firma del acuerdo con la Unión Europea, a Paraguay le ha quedado un sabor amargo sobre la implementación de este acuerdo”, manifestó.
El planteo de Paraguay es que haya un reparto equitativo de 25% entre los cuatro países. Brasil propone repartir las cuotas en función del nivel de exportación de cada país a nivel global. Mientras que Uruguay y Argentina comparten la posición de distribuir los cupos conforme al promedio de exportación de cada socio al mercado europeo.
“Apenas firmamos el acuerdo, nos empezamos a percatar de que la unidad no era tan fuerte”, apuntó Peña, y rechazó que la postura paraguaya sobre las cuotas sea “un capricho”. “¿Dónde quedó la justicia en la distribución de las cuotas?”, preguntó, y argumentó que el comercio paraguayo, por la condición de país sin litoral marítimo, “carga con cientos de kilómetros y con un sobrecosto que el resto no paga”.
“¿Para qué sirve un acuerdo de libre comercio que reproduce las asimetrías que ya existen en lugar de corregirlas? Cuando hablamos de cuotas, no pedimos privilegios: pedimos equidad y por eso pedimos que se reconozca esa diferencia”, señaló el mandatario paraguayo, y reclamó que “el Mercosur tiene que permitir que el Paraguay crezca”. “No estamos decidiendo únicamente cómo administrar unas cuotas; estamos decidiendo qué clase de Mercosur queremos dejarles a las próximas generaciones”, añadió.
Lula da Silva: “Ningún país ganará mayor libertad de acción mediante decisiones excluyentes”
En la cumbre, los presidentes expresaron su solidaridad con Bolivia por la crisis que atraviesa desde hace algunas semanas, y también con Venezuela, tras los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 en la escala de Richter que sufrió la semana pasada.
Peña llamó a que Venezuela “continúe hacia un camino de democracia plena y que ese país vuelva a vivir la prosperidad, que vuelva a formar parte de este bloque, que le dio la bienvenida hace unos años y que lastimosamente hoy se encuentra alejado”. Por su parte, Lula solicitó un minuto de silencio por las víctimas fatales de los terremotos, que ya han superado las 1.700.
Por otra parte, Lula afirmó que en la coyuntura actual, marcada por las “rivalidades geopolíticas”, “el unilateralismo” y las guerras, “el Mercosur es una necesidad estratégica”. “No siempre avanzamos a la velocidad deseada, pero el Mercosur sigue siendo el principal espacio institucional en una región cada vez más polarizada”, valoró.
El presidente de Brasil resaltó la importancia de ampliar la capacidad de actuación conjunta de los socios del bloque en materia de “crisis climática, transición energética, transformación digital, la lucha contra el crimen organizado transnacional y la promoción de la salud”. Fenómenos climáticos como El Niño, mencionó, “exigen mayor coordinación regional en materia de sistemas de alerta temprana y de gestión de desastres”. También hizo un llamado a avanzar, entre otros ejes, en la integración energética de la región, así como a hacer frente “a la amenaza del colonialismo digital”. “Podemos ser mucho más que proveedores de datos y materias primas y que mercados consumidores para las grandes empresas de tecnología”, resaltó.
El mandatario también dedicó parte de su intervención a su carrera por la reelección en Brasil. “A mis 80 años, con la vitalidad de un joven de 20, voy a disputar por cuarta vez la presidencia de la República de mi país” para “asegurar que Brasil se mantenga como un país democrático”, afirmó.
No obstante, aseguró que, “independientemente del presidente que tenga Brasil, el Mercosur será siempre prioridad”. Dijo que el bloque “no puede funcionar conforme la elección de uno u otro presidente” y pidió un esfuerzo por “consolidar las instituciones de apoyo al Mercosur para que funcione perfectamente bien, independientemente del presidente que se elija en cualquier país de nuestro bloque”.
En respuesta a los reclamos de Peña, Lula aseguró que, “si hay un ser humano en este continente que está feliz por el crecimiento de Paraguay”, es justamente él. Además, afirmó ante sus pares que “ningún país del Mercosur ganará mayor libertad de acción mediante alineamientos automáticos o decisiones excluyentes”.
Brasil aportará 100 millones de dólares anuales al Focem
Otro de los asuntos pendientes con los que llegó el Mercosur a la cumbre fue la situación del Fondo de Convergencia Estructural (Focem). En ese sentido, Lula anunció que Brasil, principal aportante del fondo, aumentará su contribución con un aporte de 100 millones de dólares anuales durante una década. A su vez, señaló que la incorporación de Bolivia al fondo “será un paso adicional para reducir las asimetrías dentro del bloque”. Brasil había propuesto originalmente reducir el presupuesto del fondo y aumentar el aporte de Uruguay y Paraguay.
Peña agradeció “la disposición de Brasil” y consideró que “sería un retroceso” que la segunda etapa de la herramienta fuera inferior a la primera. Por su parte, Orsi sostuvo que “asegurar la continuidad del Focem es una prioridad” y saludó el anuncio de Brasil, el cual consideró un “paso fundamental para avanzar decididamente hacia la renovación del fondo”. Orsi mencionó que en Uruguay una “muestra concreta” del Focem es el Parque Tecnológico Regional Norte en Rivera, que recibió una inversión de más de siete millones de dólares por medio de este instrumento.
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Argentina y el pedido de una mayor flexibilidad
En representación de Argentina intervino el canciller del gobierno de Milei, Pablo Quirno, quien llamó al Mercosur a “recuperar el sentido económico que le dio nacimiento y adecuarse a las exigencias de esta nueva realidad” para “conservar relevancia”. Respecto del acuerdo con la UE, sostuvo que el bloque enfrenta “una etapa decisiva”, en tanto “la implementación debe preservar el espíritu de lo negociado y garantizar que los beneficios lleguen efectivamente a nuestros sectores productivos”.
Quirno afirmó que la “flexibilidad no debe ser percibida como una amenaza”, sino como “parte de la solución”. Afirmó que Argentina quiere “países con la libertad necesaria para defender sus intereses cuando el bloque no logra avanzar al mismo ritmo”.
La solicitud de adhesión de Argentina al Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico, así como su acuerdo comercial de carácter bilateral con Estados Unidos, han generado cierta tensión con Brasil. En ese sentido, el canciller argentino reafirmó la “voluntad de participar, influir y ocupar un lugar acorde con los intereses y las capacidades de nuestro país”.
Por otro lado, Quirno consideró que el bloque “necesita una discusión más profunda sobre su funcionamiento económico” y apuntó a “hablar con claridad sobre el arancel externo común”, que debería ser “simple, competitivo y compatible con una agenda real de apertura”. “Un bloque que pretende competir en el siglo XXI no puede sostener estructuras arancelarias que lo aíslan de la tecnología, encarecen insumos, reducen escala y condenan a nuestras empresas a producir con costos superiores a los de sus competidores”, afirmó.
La cooperación en seguridad pública
Por otra parte, los países reafirmaron su compromiso para “acelerar el proceso de implementación del Protocolo de Adhesión” de Bolivia. El presidente boliviano, Rodrigo Paz, afirmó que su país “apuesta por un Mercosur más dinámico, más conectado y con mayor proyección internacional”. Aseguró que Bolivia “quiere convertirse en el gran puente de integración continental”. “Nuestra posición en el corazón sudamericano no es solamente geográfica, es histórica y estratégica”, valoró.
Asimismo, Paz convocó a construir “una nueva arquitectura sudamericana de cooperación en seguridad, inteligencia estratégica y defensa democrática”, ya que “ningún país podrá enfrentar solo los desafíos del siglo XXI” en esas materias. El mandatario enfatizó en la necesidad de una respuesta regional frente al “crimen organizado, el narcotráfico, el narcoterrorismo”, que “operan sin fronteras y en muchos casos infiltradas en los sistemas políticos”.
Por su parte, Kast dijo que “no hay integración posible cuando las rutas que queremos abrir al comercio ya están abiertas por el crimen organizado”. En línea con Orsi, quien sostuvo que Uruguay buscará fortalecer “la coordinación regional en la lucha contra el crimen organizado transnacional”, el presidente chileno propuso que el Mercosur y sus estados asociados construyan “una arquitectura de seguridad con metas y plazos claros para abordar temas como la gestión integrada de las fronteras, la persecución coordinada de los flujos financieros ilícitos, el control del tráfico de armas y el intercambio real de inteligencia entre nuestras fiscalías y policías”.
El presidente de Ecuador, en tanto, sostuvo que la integración regional es “más urgente que nunca porque enfrentamos a un crimen transnacional que no respeta soberanías”. “En mi país tomamos la decisión de enfrentar al narcoterrorismo y a la delincuencia organizada con toda la fuerza del Estado, pero esta es una guerra que ningún país puede ni debe pelear solo”, expresó Noboa.