Con el paso de las horas y los días, cada vez son menos las posibilidades de que los equipos de rescate que están trabajando en varios lugares de Venezuela logren encontrar debajo de los escombros personas con vida, tras los dos terremotos del miércoles que sacudieron el país en la tarde del miércoles.
Este lunes, y después de 48 horas sin brindar información oficial sobre el tema, el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, comunicó que las personas muertas como consecuencia de los sismos son más de 1.700 y los heridos de diversa entidad superan los 5.000, aunque se estima que en ambos casos el número es sensiblemente superior.
De acuerdo con lo que consignó la cadena Telesur, Rodríguez agregó que 75.238 familias que sufrieron algún tipo de afectación por los terremotos fueron atendidas e informó que se han contabilizado hasta el momento 609 réplicas, entre ellas una de magnitud 4,2 registrada este lunes.
Sin embargo, nadie del gobierno comunicó las cifras de personas desaparecidas, que se estiman en decenas de miles, mientras muchas personas acampan en las afueras de la morgue de Caracas a la espera de poder retirar los cuerpos de sus seres queridos.
También en muchos otros espacios públicos de la capital venezolana, como parques y plazas, comenzaron a instalarse campamentos improvisados en los que la población que perdió de manera total o parcial su vivienda como consecuencia del terremoto intenta sobrellevar la situación.
La desconfianza hacia las autoridades y hacia el ejército no hizo otra cosa que aumentar en los que días que siguieron al terremoto. Esto se debió a la falta de claridad del gobierno, tanto para comunicar como para gestionar la tragedia, que pronto derivó en una crisis humanitaria, debido a las condiciones que había en el país antes de que se produjeran los sismos.
En un intento de encauzar la situación, este lunes, la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, informó la instalación de un Estado Mayor para coordinar la atención a las personas afectadas y avanzar en la habilitación de campamentos transitorios y nuevos proyectos habitacionales.
La mandataria explicó que una de las principales prioridades en la situación de emergencia es garantizar soluciones de vivienda a las familias que perdieron sus hogares debido al impacto de los movimientos telúricos. “Uno de los principales desafíos que se han derivado de este doble terremoto ocurrido el 24 de junio” es la atención habitacional, afirmó la mandataria.
La situación más grave está centrada en el estado de La Guaira y en la ciudad homónima, donde los equipos de rescate de muchos países, junto con las fuerzas locales, intentan remover los escombros en busca de cuerpos.
Al tiempo que la sociedad civil multiplica los esfuerzos, los militares son cuestionados por el rol que ejercen en medio de la tragedia.
Por otra parte, el acceso a La Guaira está siendo restringido en general y a la prensa en particular, en el contexto de la militarización declarada en la zona.
En el lugar se está notando la presencia de marines estadounidenses que están prestando ayuda en las labores de rescate. Por otra parte, en el contexto de la tutela de Washington sobre el gobierno de Delcy Rodríguez, militares estadounidenses lideran las evaluaciones de los daños que los sismos causaron en el aeropuerto Simón Bolívar de Maiquetía, el más importante del país. También son tropas de Estados Unidos las que comenzaron las tareas de reparación en el puerto de La Guaira, terminal marítima sumamente afectada por el sismo.
Al mismo tiempo, Médicos Sin Fronteras, la única ONG internacional presente y operativa durante las primeras horas tras los terremotos del miércoles, se informó que se cubrieron las carencias críticas de suministros cuando los hospitales habían agotado sus reservas de emergencia.
Andreas Spaett, coordinador del organismo en Venezuela, advirtió que “esta es la primera fase” y que “las necesidades van a ir en aumento”.
“Podemos seguir prestando servicio y apoyando a las diferentes estructuras sanitarias, pero ahora también tenemos que pensar en el futuro y vemos que aumenta la necesidad en distintos lugares donde hay personas sin refugio, como campos improvisados donde la gente se reúne, pero que carecen de una asistencia sanitaria realmente estructurada”, explicó, de acuerdo con lo que consignó El País de Madrid.
