Movilización de simpatizantes del candidato Iván Cepeda, el 15 de junio, en Bogotá.

Foto: Juan Barreto, AFP

Las elecciones colombianas consolidarán la senda del primer gobierno progresista o mostrarán un volantazo hacia la extrema derecha

La ciudadanía elegirá entre el candidato oficialista, Iván Cepeda y el empresario ultraderechista, Abelardo de la Espriella.

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Leído por Mathías Buela
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En Colombia, las elecciones del domingo se desarrollarán bajo la mirada atenta y el cobijo de la derecha al candidato Abelardo de la Espriella.

A lo largo de estas tres semanas entre la primera vuelta y el balotaje, a los saludos inmediatos que recibió el ultraderechista tras conocerse los resultados de los comicios de mayo, del argentino Javier Milei, el hondureño Nasry Asfura, el chileno José Antonio Kast, el ecuatoriano Daniel Noboa y del candidato brasileño Flávio Bolsonaro, se sumaron conversaciones con la peruana Keiko Fujimori, virtual ganadora de las elecciones de su país, y la primera ministra de Italia, Giorgia Meloni.

Ese concierto de voces, de cualquier forma, no tiene el peso de quien realmente ostenta el poder de incidir en las políticas de Colombia en el próximo cuatrienio, particularmente en su economía. El presidente estadounidense, Donald Trump, volvió, días atrás, a dar su apoyo a De la Espriella, con el agregado, en esa oportunidad, de publicar en su red Truth social que, si triunfa su candidato, “contará con el apoyo y la fuerza total de Estados Unidos”. El condicionar el vínculo del país del norte con Colombia, cuando es este su principal socio comercial, no es un elemento nada menor.

Ante las manifestaciones, no solo de Trump, sino del secretario de Estado, Marco Rubio, y el subsecretario, Christopher Landau, 11 congresistas del Partido Demócrata estadounidense redactaron una carta el miércoles en la que denunciaron, precisamente, la injerencia del gobierno Trump “por la flagrante injerencia”, cuando, a su entender, “debería estar examinando los vínculos de De la Espriella con una organización designada como terrorista y con una persona acusada de lavado de dinero”.

Los legisladores se refieren a la probada relación entre el candidato de la extrema derecha con la organización paramilitar Autodefensas Unidas de Colombia y con Alex Saab, conocido como el testaferro de Nicolás Maduro, a quien defendió como abogado. Los congresistas también señalaron su participación en “posibles irregularidades financieras relacionadas con empresas y transacciones inmobiliarias en Florida”.

Aclararon que “es posible que los activos del señor De la Espriella en Estados Unidos hayan sido adquiridos legalmente”. Sin embargo, indicaron que “sus estrechos vínculos con el señor Saab y con figuras paramilitares, las transacciones sospechosas que podrían haber facilitado el ingreso de fondos ilícitos a Estados Unidos y otras denuncias creíbles de conducta delictiva justifican un escrutinio riguroso y una investigación” por parte del gobierno estadounidense.

Asimismo, esta semana De la Espriella envió a Landau un listado ampliado de nombres ligados al oficialismo que, afirma, serían responsables de comprar votos. Su pedido es que se les revoquen las visas para ingresar a Estados Unidos. Las denuncias, realizadas ante varios medios en los que no presentó pruebas de su acusación, no fueron hechas en Colombia, pues dice desconfiar de la Justicia de su país.

De abajo hacia arriba

Varias críticas se han hecho desde el Pacto Histórico y desde los movimientos sociales que acompañaron la campaña de Cepeda luego de no solo no haber triunfado en primera vuelta –era la expectativa de la mayoría de la dirigencia y la militancia–, sino además quedar en un segundo lugar.

Uno de los latigazos al comando de Cepeda y las figuras de primer orden es que se la hizo bajo el lema, que se cumplió, de la austeridad. Para quienes están en los distintos territorios, fuera del bullicio de la capital, la visión es que, incluso en el reparto de la escasez, allí llegó poco y nada. Eso significó para la militancia de base tener que trabajar relativamente sola. Líderes del Cauca que pidieron no ser identificados dijeron a la diaria que hay “un desánimo frente a los legisladores” y una “encerrona entre los dirigentes que están convencidos de que la gente siempre va a estar sometida a lo que digan”.

El planteo es que, para esta segunda vuelta, también “se requieren transporte y propaganda”, pero afirman que la dinámica, más allá de los múltiples cambios que hubo en la campaña del oficialista, es, nuevamente, organizarse entre las bases para solucionar la logística del domingo. “Todo el que tenga una moto, un carro, colóquelo”, es lo que acordaron, porque, expresan, que si bien no se les dará “gasolina ni refrigerio”, la ciudadanía se movilizará porque “apuesta a defender la vida”.

En tanto, desde la capital, la integrante de la plataforma política social Aguante Popular Daniela Arciniegas coincidió, en diálogo con la diaria, en que la campaña “ha caído sobre los hombros de la militancia, de las organizaciones comunitarias, populares, que ni siquiera están afiliadas a ningún partido político”. Comparte la idea de que esta campaña se trata de “defender la vida”. Desde lo personal, contó, “siendo una mujer joven, empobrecida, organizada, habitante de la periferia, hija de mujeres campesinas, que no es blanca ni privilegiada y que, además, es comunista, que representa, pues, todo lo que Abelardo odia, debo confesar que sentí mucho miedo cuando vi que nos tomó la delantera en la primera vuelta”.

En el caso de su organización, ha desarrollado una doble estrategia hacia este segundo tiempo. Por un lado, fortalecer la presencia en la calle, “hablar con cada vecino en forma pedagógica, en cada barrio, en cada calle, en cada cuadra”. “Compartir un tinto –café– como herramienta de comunicación” para acercarse a la gente. Los integrantes de Aguante Popular llegan a las 5.00 a las paradas de ómnibus a empezar con las volanteadas. También han dejado cartas con los programas de Cepeda debajo de la puerta de unas 30.000 casas.

La otra táctica, explicó Arciniegas, es “la contracampaña”, que consiste en “quitarle el velo a Abelardo, desmantelar lo que significaría si llegara a ser presidente”. Eso “no es difícil”, considera, porque “no hay que rebuscar en lo más profundo de su historial social, político, económico y judicial para saber qué tipo de persona es”. Detalló que una forma de simplificar su imagen para tener una llegada más potente, es nombrarlo de forma simbólica como el “matagatos” o el “abogado del diablo”. El primer apodo se remite a una entrevista de años atrás en que el candidato narró como una gracia el maltrato animal que ejercía en su niñez.

Una consigna es potente y común en las organizaciones de base, no se puede retroceder en derechos. Por otro lado, son movimientos acostumbrados a manifestarse.

Eso lleva, irremediablemente, más aún bajo la perspectiva de los estallidos que tienen lugar en este momento en Chile y Bolivia frente a las políticas de los presidentes derechistas José Antonio Kast y Rodrigo Paz, a preguntarse qué sucedería en caso de que ganara De la Espriella.

“La izquierda es respetuosa, va a aceptar si pierde”, afirmó uno de los consultados, que aclaró: “Pero va a defender los votos si se gana”. “Yo tengo miedo de que la derecha juegue sucio –desarrolló– y que ahí se forme el estallido social”. En cambio, “si la derecha gana en franca ley, no se va a generar ningún problema, se va a entender que es democracia”, aseguró.

Se llega a esta segunda vuelta con el temor a un fraude, por lo que es previsible que un resultado muy ajustado genere controversias. De todos modos, aun si De la Espriella ganara bajo la “franca ley”, las protestas podrían llegar, según lo afirmado por los líderes sociales, en cuanto comenzara a gobernar.

“Inversión social para campesinos no va a haber y, si no hay inversión social, si no se concierta con las organizaciones, si apenas llega baja el salario mínimo que Petro subió al 23%”, entonces el estallido podría concretarse, concluyó uno de los líderes del Cauca.

En la misma línea se manifestó la exconsejera del Consejo Regional Indígena del Cauca Carmen Gembuel, quien dijo a la diaria que “si empieza el programa terrorista que pretende imponer temores a quienes” no comulgan con él, eso podría caldear las aguas. “Los territorios con mayor riqueza son los que están en riesgo inminente” y “no estaríamos dispuestos a ceder en nuestros derechos”, afirmó. Los referentes de otras organizaciones del departamento expresaron que al actual gobierno también se le hicieron reclamos, pero “las movilizaciones se respetaron”.

Preocupa que, frente a la iniciativa de De la Espriella de retirarse de organismos como la Organización de las Naciones Unidas y la Organización de los Estados Americanos, “pueda hacer lo que quiera en Colombia”, porque no habría un contralor internacional sobre su accionar en materia de derechos humanos. Para Arciniegas, “fácilmente se podría terminar en una dictadura con unos niveles de violación de los derechos humanos tan fuertes como se han visto en otros momentos”. Entiende que estas elecciones no solo son relevantes para Colombia, cree que “el pueblo colombiano es hoy la esperanza de este continente y de gran parte del mundo”.

Su idea de que el impacto de estas elecciones no se restringe a territorio colombiano la confirmó Milei el miércoles al publicar en X: “En el ballotage del 21 de junio se define si Colombia sigue el camino del crecimiento económico y la prosperidad o persiste en el del comunismo empobrecedor. Las fuerzas de la libertad en la región estamos mirando y apoyando”.

La conclusión de Arciniegas como representante de una organización social que comenzó a hacer campaña hace diez meses para las legislativas de marzo y luego para las presidenciales es contundente: “Independientemente de los resultados del domingo, creo que ya ganamos haciendo una campaña decente, amorosa, del pueblo, que ha estado en cada vereda, en cada montaña. Tendremos la satisfacción de poder decir que no nos rendimos”.

Breve paréntesis

A propósito de organismos vinculados a la investigación y cuidado de los derechos humanos, el candidato de extrema derecha ha dicho que, de ganar, irá “en contra” de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), que fue creada en 2016, tras el Acuerdo de Paz, para conocer los delitos cometidos antes de esa fecha en el marco del conflicto armado.

No obstante, para el candidato de Defensores de la Patria, es “un directorio político de la izquierda radical”. Y, aunque al momento la JEP contabiliza 7.837 víctimas bajo la categoría de “muertes ilegítimamente presentadas como bajas en combate por agentes del Estado”, para el candidato es una jurisdicción “instituida para perseguir a los héroes de la patria, soldados y policías”. Al mismo tiempo, señala: “Lavan las manos sucias de sangre de los criminales de lesa humanidad de la guerrilla”.

Lo que De la Espriella no dice es que esta jurisdicción también ha determinado que 18,667 niñas y niños fueron reclutados por las FARC-EP.

En la hora

El comando de Cepeda comenzó las gestiones para atraer los votos de los candidatos que no pasaron al balotaje apenas conocidos los resultados de la primera vuelta, pero no fue hasta el miércoles que lograron que la excandidata y exalcaldesa de Bogotá Claudia López respaldara públicamente al candidato oficialista.

La dirigente había expresado desde el primer momento que no acompañaría a De la Espriella, pero no se había pronunciado a favor de Cepeda. Fue esta semana que dio el paso, en una conferencia conjunta con el izquierdista, en la que aclaró que no se trataba de una “adhesión, sino de un voto independiente” a favor de su candidatura. La comunicación vino acompañada de la lectura a dos voces de un documento en el que se establecen las condiciones con las que López dio su apoyo. Entre ellas, que se respete a su movimiento, que no se retome la idea de la Asamblea Nacional Constituyente y que se reconozcan los resultados del domingo, sean cuales sean. En la primera vuelta, la entonces candidata obtuvo casi un millón de votos.

¿Quién sucederá a Petro?

Cuatro consultoras presentaron sus encuestas la semana pasada; tres dan ganador a De la Espriella. Guarumo lo ubica en un 52,6% contra el 45% que obtendría Cepeda. En este caso, el voto en blanco es de 2,4%. En tanto, el ultraderechista también lidera el sondeo de Atlas Intel, pero con un 50,9% mientras Cepeda marca un 43,1%. Quienes votaría en blanco, anularían o aún están indecisos serían el 5,9%. En cuanto al Centro Nacional de Consultoría, la distancia se acorta, aunque, al igual que en las anteriores, lleva la delantera el candidato de extrema derecha con un 48,6% frente al 44,7% del candidato oficialista.

El voto en blanco, en esta encuesta, asciende al 6,7%. En contrapartida, Celag presenta un empate técnico, pero encabezado por Cepeda con el 40,8%. De la Espriella, con una mínima diferencia, concentra el 39,7%. Es en este sondeo en el que el voto en blanco es más alto, un 7,6%.

Tejer acuerdos

La elección no solo se trata de ganar la presidencia. Tener gobernabilidad implica contar con los votos necesarios en el Congreso para pasar diferentes proyectos de ley. En este período, el Pacto Histórico no tuvo la mayoría, lo que derivó en que algunas reformas no pudiera concretarlas. Ahora, la nueva composición de las cámaras, establecida tras las elecciones legislativas de marzo, determinará la capacidad que tendrá el presidente electo para llevar adelante su plan de gobierno. De la Espriella asumiría con una bancada propia menor, una situación similar a la afrontada por el mandatario argentino, Javier Milei, al asumir en 2023. En ese entonces, contaba con seis de 72 senadores y 37 de 257 diputados. De ganar, De la Espriella tendría dos representantes de 182 y cuatro senadores de 103.

En tanto, Cepeda, contaría con el respaldo garantizado de los 25 senadores y los 42 representantes del Pacto Histórico. Si bien el partido oficialista es el que tiene la mayor cantidad de legisladores en ambas cámaras, en ninguna alcanza la mayoría absoluta, pues para ello es preciso sumar 52 y 92 escaños, respectivamente.

Ante este escenario, pese a tener De la Espriella una bancada muy menguada en relación con la del Pacto Histórico, lo determinante serán las alianzas. En ese sentido, el ultraderechista parece correr con ventaja en la medida en que la segunda fuerza política en el Parlamento, que asumirá en julio, es el Centro Democrático, de la excandidata Paloma Valencia y el expresidente Álvaro Uribe, ambos adherentes a la campaña de De la Espriella hacia el balotaje.

De todos modos, el candidato de toda la derecha promete firmar 90 decretos al asumir para poner a andar su programa. Ese ha sido un modelo también adoptado por Milei, Trump y Kast.

Campaña hasta el final

El presidente Petro, aunque terminará su mandato el 7 de agosto, realizó este viernes un acto de despedida en Cali, donde hizo un repaso por los logros de su gobierno. Entre ellos, el haber sacado a cuatro millones de colombianos de la pobreza. La instancia, apenas difundida, fue criticada por De la Espriella por considerarla parte de la campaña que el mandatario ha hecho hasta el momento.

Horas antes del acto, Petro se había referido en X al escrutinio del próximo domingo. “El preconteo no es vinculante jurídicamente, el resultado es el escrutinio y no se hace en un día, la rapidez solo busca evitar las impugnaciones legítimas y de la ciudadanía”, publicó.

A su vez, volvió a criticar a la Registraduría al agregar que “ha dificultado la verificación de los E14 –los formularios que se llenan en cada mesa de votación– al eliminar los algoritmos que permiten ver la trazabilidad en el tiempo”. En esa línea, sentenció que “la veeduría ciudadana sobre los votos necesita no solo los testigos de mesa, uno en cada mesa y sabiendo lo que hay que hacer, sino testigos digitales”.

Cerró su publicación con la afirmación de que “una red de medio millón de personas, físicas en cada mesa y digitales en cada hogar [...] puede eliminar cualquier posibilidad de fraude”.

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