Fuentes presentes en el lugar aseguraron entrada la tarde del viernes que los ataques israelíes en el sur de Líbano persistían, a pesar de que horas antes funcionarios del gobierno israelí y también de la organización chiita proiraní Hezbolá informaron que habían acordado un alto el fuego, después de que en las últimas horas del jueves un recrudecimiento en los combates dejara como saldo casi 50 muertos, más de 40 libaneses y cuatro soldados israelíes.
La nueva tregua se mostró tan frágil como siempre, ya que Israel no retiró a sus tropas de la amplia zona de seguridad que estableció en el sur de Líbano, el feudo de Hezbolá.
El acuerdo anunciado este viernes fue negociado por Estados Unidos y Qatar mediante conversaciones con Israel e Irán, respectivamente, según declaró un alto funcionario estadounidense a la prensa. Si bien fuentes de Hezbolá confirmaron la tregua, Israel se abstuvo de hacerlo públicamente hasta el viernes por la noche, cuando su embajador en Estados Unidos, Yechiel Leiter, declaró que su país “mantiene su firme compromiso con un alto el fuego inmediato”.
“Si Hezbolá respeta el acuerdo y cesa las hostilidades, se encontrará con la paz”, agregó Leiter en un mensaje en su cuenta de X.
La tregua se dio en el contexto del memorando de entendimiento firmado por Estados Unidos e Irán el miércoles, fuertemente amenazado por los permanentes combates entre las fuerzas israelíes y los milicianos de Hezbolá, entidad que cuenta con apoyo a todo nivel de parte de Irán. En el texto acordado por Washington y Teherán se menciona en tres ocasiones a Líbano y a su integridad territorial, pero en ningún caso se habla de las tropas israelíes que están en el territorio libanés.
Este tema sin dudas será tratado en las conversaciones que mantendrán la semana que viene en Washington funcionarios de Israel y Líbano, encuentro que fue informado este viernes por el Departamento de Estado de Estados Unidos.
La oficina diplomática estadounidense informó que el secretario de Estado, Marco Rubio, habló con el presidente libanés, Joseph Aoun, el viernes y “subrayó que las negociaciones bilaterales de Líbano con Israel representan la única vía viable para la reconstrucción, la recuperación económica y el fin de los ciclos recurrentes de violencia”.
Ambos abordaron las próximas conversaciones, programadas para el 23 y 25 de junio, “en las que los dos gobiernos soberanos avanzarán hacia una paz duradera”.
El acuerdo anunciado este viernes entre Israel y Hezbolá fue muy resistido por las autoridades del gobierno israelí, comenzando por el primer ministro Benjamín Netanyahu, pero la enorme presión ejercida por el gobierno estadounidense de Donald Trump fue determinante en este caso.
Tras la firma del memorando de entendimiento, en varias ocasiones altos funcionarios iraníes dejaron claro que la continuidad de las acciones bélicas en el sur de Líbano constituía una amenaza a todo el pacto, muy buscado durante largas semanas por Estados Unidos.
A propósito de este tema, este viernes en una conversación telefónica con el vice primer ministro y ministro de Defensa de Pakistán, Mohammad Ishaq Dar, el ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, destacó el compromiso y la responsabilidad de Estados Unidos para poner fin a la guerra en todos los frentes, incluido Líbano.
De todas maneras, el jefe de la diplomacia de Teherán enfatizó que cualquier violación del memorando de entendimiento se dirigiría contra Estados Unidos y advirtió sobre las consecuencias y repercusiones de tal acción, según un comunicado del Ministerio de Asuntos Exteriores iraní.
También este viernes, y seguramente aliviado por la frágil tregua, Trump afirmó que Estados Unidos consiguió “muchas victorias” durante un discurso en la ceremonia de presentación del nuevo Air Force One, donado por Qatar como avión de reemplazo para el transporte de presidentes estadounidenses. “Van a ver cómo el precio del petróleo baja drásticamente; espero que las empresas estén contentas”, dijo el mandatario, de acuerdo con lo que consignó el portal qatarí Al Jazeera.
“Tenemos el ejército más poderoso del mundo. Lo vieron en Irán: en una semana, prácticamente, aniquilamos toda su armada, toda su fuerza aérea, su radar. Lo arrasamos todo”, declaró el presidente estadounidense, queriendo imponer una narrativa triunfalista que parece darse de cabeza contra la realidad.
El líder estadounidense afirmó que en “60 días tenemos que llegar a un acuerdo; de lo contrario, haremos cosas que no les gustarán [a los iraníes]”, aunque agregó que no cree que se llegue a ese extremo. Pero la preocupación en Washington con el gobierno de Israel es latente.
En ese sentido de acuerdo a lo que informó el diario The Times of Israel, algunos funcionarios de la administración Trump están trabajando para establecer canales informales de comunicación con la oposición israelí, incluidos los principales aspirantes a suceder a Netanyahu en las próximas elecciones: el ex primer ministro Naftali Bennett y el exjefe de las Fuerzas de Defensa de Israel Gadi Eisenkot.
El informe menciona la creciente preocupación por los miembros de la derecha radical del gobierno de Netanyahu, considerados extremistas; la frustración ante la incapacidad de impulsar diversas agendas diplomáticas con el gobierno actual, que ha sido objeto de críticas internacionales por su actuación en la guerra de Gaza, y el reconocimiento de que Netanyahu podría perder las próximas elecciones, previstas para octubre.
