Irán presentó al gobierno de Estados Unidos una propuesta de acuerdo que contempla la reapertura del estrecho de Ormuz y la salida gradual del conflicto entre ambos países, según reportan diferentes medios internacionales.
Los dos países ya habían acordado en junio una tregua de 60 días, que incluía, entre otras cosas, la reapertura del estrecho. Sin embargo, y menos de un mes después, tanto las hostilidades como el bloqueo se reanudaron.
Esto desembocó en versiones contrapuestas sobre su situación actual: desde Irán afirman que el estrecho se encuentra cerrado, mientras que el gobierno de Estados Unidos sostiene que todavía es posible navegar por el pasaje.
La nueva propuesta para la reapertura del pasaje fluvial y el cese de las hostilidades fue presentada a la administración de Donald Trump en una serie de negociaciones al margen de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Allí tuvo lugar un cruce de declaraciones entre los mandatarios de ambos países: el martes, Trump acusó al país de Oriente Medio de ser “el espónsor número uno del terror” y exhortó a sus gobernantes a aceptar un acuerdo, ya que, de lo contrario, tendría que “aniquilar a la República Islámica”. Un día después, su par iraní, Masoud Pezeshkian, redobló la apuesta, al afirmar que es Irán el que es “víctima del terrorismo” y que si bien se encuentra abierto al diálogo, su país no aceptará “el lenguaje de la fuerza”.
En una entrevista en exclusiva con la cadena Fox News, Pezeshkian abordó las negociaciones entre países independientemente de los respectivos discursos, y denunció que, en los hechos, la guerra “fue impuesta” sobre Irán. El mandatario sostuvo que su país no cederá a presiones “por fuera del marco legal internacional”, en posible referencia a las amenazas contra su país. “Nunca buscamos otra cosa más”, afirmó, y argumentó que “si la contraparte está de acuerdo con ello”, Irán no tendría problema en llegar a un eventual acuerdo.
Por su parte, el ministro de Asuntos Exteriores, Abbas Araghchi, dijo a la prensa que el plan propuesto a Estados Unidos contempla el cumplimiento de condiciones por etapas y la reapertura completa del estrecho “en siete días”. Según consignó The Guardian, el jerarca sostuvo que el plan presentado no es una novedad, sino que está construido en las bases del memorando entre las partes alcanzado en junio.
En ese sentido, fuentes de la cancillería iraní reconocieron a la agencia Reuters que, por el momento, el mayor obstáculo que hay que sortear es que ninguno de los países quiere hacer concesiones. En ese aspecto, la delegación iraní cuenta con “una larga lista de demandas”, según dijeron otras fuentes a la agencia. También resta por definir el cobro, o no, de peajes por parte de Irán a los navíos que crucen el estrecho.
Los plazos también cobran relevancia: a pesar de que Trump dijo ante la Asamblea General de la ONU que el acuerdo llegaría después de las elecciones de mitad de mandato del 3 de noviembre en su país, Araghchi postuló la posibilidad de alcanzar un acuerdo antes de esos comicios, algo que podría ser de ayuda para el presidente estadounidense en un panorama electoral que se presenta como desfavorable. Según una encuesta de CNN, la valoración de Trump entre los estadounidenses arroja un saldo neto de -34%, con el conflicto con Irán y la suba en el costo de los combustibles como principales preocupaciones, y analistas advierten que el escenario podría incidir en el desempeño del Partido Republicano y su renovación de bancas en el Congreso en estas elecciones.
Sin embargo, y según comentó una fuente de la Casa Blanca a Reuters, el presidente de Estados Unidos confía en que él es quien maneja los hilos y continúa ceñido a su postura por el momento. La fuente explicó que si bien Trump se encuentra abierto a “hablar con Irán bajo las circunstancias adecuadas”, no corre con apuro, ya que aseguró que Estados Unidos está en “una posición muy fuerte” y mantiene el control del estrecho. Es así que, según dijo, el presidente está satisfecho con esperar el “inevitable colapso de Irán”, en lugar de ser “manipulado” por su contraparte.