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Mundo Gobernanza global
Donald Trump durante su discurso, el 21 de setiembre, en la Asamblea General de las Naciones Unidas. · Foto: Brendan Smialowski, AFP

Donald Trump durante su discurso, el 21 de setiembre, en la Asamblea General de las Naciones Unidas.

Foto: Brendan Smialowski, AFP

Trump: “Si es necesario, utilizaremos nuestro poderío militar para salvaguardar los intereses de Estados Unidos en la región”

En su discurso en la Asamblea General de la ONU dijo que el organismo debe “dejar de imponer” la agenda “globalista” y que su país tiene la potestad de reafirmar su poder, “incluyendo el militar, donde sea necesario”.

Con una invitación a trabajar en conjunto contra “los enemigos de la humanidad” para “construir un futuro más brillante, más esperanzador y más magnífico que nunca”, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, intervino este martes en la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Su discurso también incluyó embates contra los “burócratas globalistas”, al tiempo que reivindicó el rol que su gobierno juega en la región.

Fiel a sus formas discursivas, Trump dedicó buena parte del comienzo de su oratoria a proclamar una serie de lo que considera logros de su gobierno y dijo que, hoy por hoy, la economía estadounidense “es la envidia del mundo” y su ejército “es el más poderoso”, por lo que está “liderando en todo”.

El mandatario exhortó a los líderes mundiales a “tomar ventaja” del tiempo del que disponen para “hacer el mundo mejor, seguro y más próspero”, y dijo que mientras sea presidente de “la nación más extraordinaria de la historia”, buscará evitar “que el peligro crezca un día más”. “No creo en dejar que los problemas se enconen, porque se vuelven más difíciles de solucionar, por lo que mientras que otros hablan, yo actúo”, aseveró.

Es así que cargó contra Irán, al que se refirió como “el sponsor número uno del terror” y “el mejor ejemplo de un peligro al que se le permitió aunar fuerzas en perjuicio del mundo”. Trump acusó a los gobernantes iraníes de ser los principales responsables de “la muerte, la carnicería y el caos por todo el Oriente Medio y más allá”, y dijo que se negaron a negociar con él en reiteradas oportunidades, lo que explica el actual conflicto.

Trump argumentó que, de no haber intervenido en la región, el “régimen perverso” habría accedido a un “arsenal de aniquilación nuclear” que haría posible “extender el terror y la muerte para siempre”. “Esa es la realidad que debimos enfrentar, una que demasiados prefirieron ignorar”, denunció.

Llamó a “mantener la presión” sobre Irán y, como estila, postuló un posible “acuerdo” para “permitirle reconstruir y crear un país mucho mejor del que era antes, quizás uno de los más grandes en Medio Oriente, incluso en el mundo”. Agregó: “¿O debo aniquilar la República Islámica y hacerlo rápidamente, sin darles la chance de matar y destruir gente y países una vez más? ¿Los precipito al infierno, sin posibilidad de supervivencia ni esperanza de grandeza o generaciones futuras?”. Afirmó que un eventual acuerdo se definirá después de las elecciones de mitad de mandato del 3 de noviembre en su país.

“Intereses nacionales vitales de Estados Unidos en la región”

El presidente estadounidense se refirió al papel que su país juega en el continente. En primer lugar, celebró “la operativa militar masiva que penetró profundamente en la capital venezolana” a principios de año y terminó con la captura de Nicolás Maduro. También aseguró que, como consecuencia, su gobierno logró “el mayor acuerdo petrolero en la historia”, que, según afirmó, beneficiará tanto a Venezuela como a Estados Unidos y permitirá bajar los costos a nivel global.

“Al vencedor le corresponde el botín”, resumió, para puntualizar que las acciones militares en Venezuela “son prueba de que Estados Unidos ya no permitirá que las amenazas ganen terreno en ningún lugar del hemisferio occidental”. “Si es necesario, utilizaremos nuestro inigualable poderío militar para salvaguardar los intereses nacionales vitales de Estados Unidos”, advirtió.

Sostuvo que su gobierno puso un alto a décadas de administraciones que permitieron que buena parte de la región fuese “dominada por bandas violentas y cárteles sanguinarios, desestabilizada por la migración descontrolada e infiltrada por adversarios extranjeros hostiles, dementes y enfermos”. Dijo que eso implicó “reafirmar el poder estadounidense, incluyendo el militar, donde sea necesario, en nuestra región y en todo el mundo”. “Está pasando, y está pasando rápidamente”, acotó.

Trump afirmó que Cuba en “el régimen comunista está bajo una gran presión” y “fallando como nunca lo ha hecho”. “No permitiremos que exista un refugio para adversarios extranjeros que amenazan a Estados Unidos en nuestra propia puerta”, afirmó, y acusó al gobierno cubano de coordinar con “radicales de izquierdas y redes comunistas” en su país.

La ONU y “la agenda de extrema izquierda de burócratas globalistas”

El presidente estadounidense también abordó la forma en la que opera la ONU. Dijo que si bien el organismo tiene un “gran potencial”, debe “dejar de imponer la agenda de extrema izquierda de burócratas globalistas que nadie nunca eligió”. Embistió varias veces contra la idea de un “gobierno global” y dijo que mientras él continúe al mando “no habrá impuestos globales”, al tiempo que calificó a la Corte Penal Internacional como un “tribunal antiestadounidense”.

Asimismo, y tras atacar las políticas para las personas transgénero, dijo que considera irónico que la ONU cuente con una institución dedicada a “proteger la herencia cultural” –la Unesco– cuando, “con su incesante fomento de la migración masiva, los globalistas están destruyendo activamente las culturas más grandes y el patrimonio más extraordinario”.

También advirtió que su gobierno “rechaza cualquier intento de construir un esquema globalista para controlar la inteligencia artificial”, a la que propuso denominar “superinteligencia”, ya que la palabra artificial, en su opinión, “la hace sonar falsa”. Argumentó: “Los estadounidenses nunca fueron un pueblo que se retire de una frontera o que se eche atrás en un reto, sin importar qué tan grande o abrumador pueda ser”.