la diaria Partidos políticos

Archivo, 2023.

Foto: Rodrigo Viera Amaral

Bases del FA se preparan para un nuevo congreso con más de 1.000 mociones y la esperanza de cambiar “temperaturas”

Con la coyuntura internacional y la gestión de gobierno como aspectos centrales, se destaca el compromiso de una militancia de base que no eligió “enojarse e irse para la casa”.

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El viernes el Frente Amplio (FA) comenzará oficialmente una nueva instancia multitudinaria de discusión a través del VIII Congreso Ordinario “Compañero José Pepe Mujica”. Más allá de este ámbito, que tendrá lugar en el Palacio Peñarol, en forma desconcentrada son varios miles de frenteamplistas los que hicieron su aporte a través de las mociones que tratará la instancia congresal.

Con los comités de base como punto de referencia, desde agosto la militancia discute los distintos ejes del documento aprobado en el último Plenario Nacional. Construidos a partir del trabajo de cuatro comisiones integradas por representantes de los sectores y las bases, estos son: “coyuntura internacional”, “balance político” a partir de la “evaluación de la puesta en práctica” de las definiciones del congreso “50 años de unidad” (octubre de 2021), la “estrategia política y línea programática para el ciclo progresista” y los lineamientos para “pensar la izquierda del futuro”.

Según dijo a la diaria Carlos Moreira, delegado de las bases por la coordinadora H, hay un promedio de 400 mociones por comisión que serán presentadas por las bases en el congreso. “Hay más de 1.000 aportes, agregados o cambios que se proponen en todo el documento”, reforzó. Más allá de la diversidad de los planteos que se pondrán sobre la mesa, resaltó que la postura con la que se llega desde las bases tiene que ver con defender de todas formas la “visión de consenso” que ha mantenido a lo largo de su historia el FA.

En cuanto al carácter multitudinario de la discusión que dará inicio el viernes, Moreira puntualizó que se estará dando la participación de casi 3.000 congresales. “Teniendo en cuenta que en el congreso participan uno de cada tres compañeros que discuten en los comités, estamos hablando de que cerca de 9.000 personas han estado en la discusión del documento”, profundizó en referencia a la proporción de delegados.

Según comentó a la diaria Florencia Abbondanza, delegada por la coordinadora B, se reconoce que la discusión congresal llega en “un buen momento” en el entendido de que “hay un montón de discusiones para la interna” frenteamplista que es necesario abordar, y esto se refleja en el número de mociones presentadas. Para la militante, lo sucedido tiene que ver con que, en lugar de “enojarse e irse para la casa”, los frenteamplistas eligieron “organizarse”.

El balance político siendo gobierno

El documento aprobado en el Plenario Nacional aborda en su segundo capítulo —el dedicado al balance político— la necesidad de encontrar “algunas razones” que puedan “explicar por qué este cuarto gobierno frenteamplista inició su gestión en marzo de 2025 con niveles de popularidad inferiores a los registrados en los tres anteriores”. Y remarca que “resulta imperioso reconocer la enorme carencia anímica que aqueja hoy a muchos/as de los/as militantes en los comités de base”.

Teresa Gariglio, delegada por la coordinadora A, reconoció que la discusión de este punto partió desde el reconocimiento de la existencia de “rispideces en cuanto a algunas señales del gobierno”. Recordó, sin embargo, que durante el proceso de discusión se han dado pasos para “limar” el vínculo de las bases con el gobierno a través de la puesta en marcha de la Agrupación Nacional de Gobierno.

“Tenemos internamente algunas discrepancias en los aspectos temporales de la marcha del proceso de gobierno”, puntualizó Gariglio en referencia a las discusiones sucedidas a nivel de las bases. Explicó que parte de la militancia ha manifestado “mayores expectativas que las que están colmando”, fundamentalmente en lo que tiene que ver con “aspectos sociales”.

De todas formas, Gariglio reconoció que este proceso de evaluación puede ser impactado por datos recientes como los de pobreza. Moreira, por su parte, coincidió en las diferencias generadas a partir de los tiempos de gobierno, definió como “naturales” las tensiones y ubicó el desafío en lograr construir un horizonte para “administrarlas”.

Consultada por si los planteos de las bases darán cuenta de la “carencia anímica” manifestada en el documento, Abbonanza reconoció que desde su punto de vista tal vez esa no sea la “expresión” contenida en el documento final. Explicó que ámbitos de tanto intercambio como lo es el congreso “cambian las temperaturas de los grupos”.

Subrayó que, si bien estos espacios significan “momentos históricos de síntesis política” e implican muchas veces “respuestas más profundas”, discusiones como la articulación fuerza política-gobierno se han dado en el pasado, y particularmente en otros ámbitos partidarios durante este período de gobierno.

La coyuntura internacional

Otro punto que despierta particular atención en las bases, y que ha generado cuestionamientos al gobierno, tiene que ver con la coyuntura internacional. Mercedes Romero, delegada de la coordinadora P que participará en este primer capítulo, comentó a la diaria que lo que “preocupa y ocupa” a quienes trabajan en las bases la coyuntura internacional es reafirmar el “carácter antiimperialista, antioligárquico, antirracista y antipatriarcal” del FA.

“Nuestra postura internacional es de acompañamiento y solidaridad con los pueblos hermanos que están viviendo procesos de despojo, extractivismo, injerencia y bloqueo, hacemos énfasis en el genocidio en Palestina, en la crisis humanitaria tanto en Gaza y Cisjordania, como en Cuba”, enumeró la militante. También marcó la necesidad de denunciar el bloqueo sobre la isla, así como el secuestro de Nicolás Maduro y Cilia Flores en Venezuela.

Más allá de estos puntos identificados como centrales, Romero reconoció que durante el congreso “puede que haya alguna diferencia en cómo se administra la tensión dentro de la fuerza política ante posturas internacionales”. Apuntó, sin embargo, que esto es una “cuestión que es muy sana porque abre las puertas a la discusión”.