“La dignidad humana sobre las ideologías” se llamó el conversatorio que tuvo lugar este martes de noche en la nueva sala de eventos del edificio anexo del Palacio Legislativo. Si bien fue organizado por el Centro de Estudios de Derechos Humanos del Uruguay, que se presenta como “una asociación civil sin fines de lucro, compuesta en su totalidad por miembros honorarios”, el evento tuvo el mismo leitmotiv que el ciclo “La justicia en debate”, organizado por el senador colorado Gustavo Zubía y que también se hizo en el anexo, en defensa de los militares presos por delitos cometidos durante la dictadura cívico-militar y a favor de la prisión domiciliaria para los detenidos en la cárcel de Domingo Arena.
De hecho, se repitieron algunos intérpretes del leitmotiv, como Zubía, la senadora blanca Graciela Bianchi y el expresidente nacionalista Luis Alberto Lacalle Herrera. En esta ocasión se sumó un invitado internacional, el alemán Markus Buchheit, del partido de extrema derecha Alternative für Deutschland (Alternativa para Alemania), uno de los eurodiputados que le reclamaron al presidente Yamandú Orsi la liberación de militares y policías presos por crímenes de la dictadura.
Al presentarlo se destacó que durante más de 15 años “ha dedicado sus esfuerzos a fortalecer la cooperación entre los partidos de derecha de toda Europa, que buscan reforzar la soberanía de sus respectivas naciones”. Además, se consignó que Buchheit se centró “en la lucha contra el wokismo, al que considera un fenómeno global”. La sala estaba colmada y había algunas figuras conocidas de antaño, como el exdiputado colorado Daniel García Pintos.
Al igual que en las otras instancias, hubo comentarios sobre casos concretos. Por ejemplo, Zubía se refirió a la condena contra el ex comandante en jefe del Ejército Juan Rebollo como coautor de los asesinatos de las “muchachas de abril” (Diana Maidanic, de 22 años, y Laura Raggio y Silvia Reyes, ambas de 19 –la última estaba embarazada y era la esposa del militante que habían ido a buscar–), cometidos el 21 de abril de 1974. La condena fue ratificada por la Justicia en julio.
“Lamentablemente, tengo que catalogarlas como sediciosas, porque tengo la convicción de que así eran, más allá de sus edades. Con lo cual, nos indica la locura en la que ingresamos como uruguayos al propiciar que hubieran enfrentamientos de este tipo, de personas con esas edades”, sostuvo Zubía. El senador colorado insistió con que siente “congoja” por “las edades de ellas”, pero “la poesía política intentó darle el corolario de martirologio a esa muerte provocada por estas muchachas”.
Más adelante, el exfiscal habló del “derecho penal del enemigo”, que es “un tratamiento diferente, de menor calidad para su defensa”, comparado con el del “delincuente habitual”. “Estamos en un momento en que se aplica el derecho penal del enemigo a personas que defendieron la república contra un avance totalitario”, dijo, y paró de hablar por los aplausos.
Bianchi y la “batalla cultural”
“Lo que se ganó por parte de quienes ahora nos gobiernan y nos gobernaron bastante tiempo [el Frente Amplio] fue la batalla cultural, y tenemos que hacer la autocrítica de que nosotros no pudimos rebatirla”, señaló, por su parte, Bianchi. La senadora blanca sostuvo que “queda poco tiempo”, y aclaró que no solamente lo dice por “la edad de quienes están detenidos”, sino porque “cada vez tenemos menos jueces y fiscales dispuestos a aplicar el derecho”.
“Ya nos están alcanzando quienes han ido egresando de los institutos de enseñanza y, por supuesto, de la Universidad de la República, donde –y lo voy a decir con todas las letras, porque lo viví como educadora– se ha llevado a cabo el adoctrinamiento permanente y sistemático sobre nuestros niños y adolescentes, y cuando crecen ya llegan a cargos de responsabilidad”, sostuvo.
Bianchi dijo que “es muy difícil lograr consensos de avance”, incluso en los “partidos fundacionales” –aunque aclaró que “no en todos los sectores”–, porque “hay una especie de temor al cuestionamiento de la sociedad”. “Y lo que hay que hacer es escuchar a la sociedad y decirle lo que pasó. Nosotros no necesitamos mentir, lo que tenemos que decir es la verdad”, subrayó.
Más adelante, hubo un momento en el que un señor del público interrumpió a Bianchi. La senadora estaba diciendo: “No crean que los legisladores solos podemos hacer las cosas, por una razón muy sencilla: nos faltan votos”. El señor le dijo que durante cinco años fueron gobierno –en el período anterior– “y no lo hicieron”.
“Yo estuve y defiendo el gobierno de Luis Lacalle Pou hasta la última gota de mi sangre”, le señaló Bianchi. “Yo no”, le retrucó el señor desde el fondo. “Bueno, eso es un problema suyo, y lo respeto, pero yo en el gobierno estuve desde adentro. Tuvimos que gobernar con todos los inconvenientes que tuvimos, y en coalición. Y, seamos sinceros, no todos tienen la misma posición que nosotros”, le contestó Bianchi.
Lacalle Herrera: “Si Gramsci viviera, tendría que venir acá”
El evento lo cerró Lacalle Herrera, que habló durante casi 20 minutos. Al principio siguió la misma melodía de su participación en el evento de Zubía hace un año, en el que había remarcado que la ley de caducidad “fue y es una amnistía” a los militares. Este martes, el expresidente dijo que “todos” saben lo que pasó pero, “apoyados en [Antonio] Gramsci, la historia la están escribiendo los vencidos”, y son “los que se han apoderado del triunfo cultural”.
“Si Gramsci viviera, tendría que venir acá, a quedarse encantado del país que aplicó durante 30 años la ocupación de la enseñanza, de la música, de la salud, del folclore, de la pintura y de la crítica literaria. Al punto de que algunos estamos poco menos que en un islote, en medio de un mar que piensa distinto”, sostuvo.
A su turno, Bianchi había dicho: “Yo sé que a ustedes no los conforma, pero si no vamos despacio, es más difícil”, y subrayó que tiene estado parlamentario el proyecto de ley “para una prisión domiciliaria preceptiva al llegar a los 70 años de edad”. Al final, Lacalle Herrera les dijo a Zubía y a Bianchi: “Vamos a votar cuanto antes eso, a ver qué pasa”. “Que no esté mucho en comisión, antes de fin de año; vamos a probar la temperatura del agua, a ver quién se anima a votar en contra”, finalizó.