Este martes, Álvaro Padrón, analista internacional y asesor del presidente de la República, Yamandú Orsi, brindó una entrevista a Primera mañana de la diaria Radio, en la que abordó algunas de las implicancias de la reelección del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, luego de la segunda vuelta de las elecciones en Brasil.
Con respecto al ordenamiento político de la región, Padrón destacó que, hoy por hoy, el Partido de los Trabajadores (PT) del mandatario brasileño y el Frente Amplio (FA) “son los dos partidos más importantes que tiene la izquierda en América Latina y, en gran medida, en el mundo”, en un contexto de “crisis de las estructuras partidarias”. “Es una gran fortaleza que hoy tiene Uruguay de poder tenerlo como referencia y, sobre todo, que desde allí nos tengan como referencia”, evaluó sobre el vínculo entre ambos partidos.
El politólogo recordó que Lula mencionó en el pasado la necesidad de construir un movimiento parecido al FA en su país, donde existen “muchos partidos de izquierda que están por fuera”. También se refirió al “enorme esfuerzo” del PT por “acercar figuras de centroderecha” como el vicepresidente de Brasil, Geraldo Alckmin, a quien destacó como uno de los factores que permitieron “garantizar la defensa de la democracia”.
Padrón resaltó que si bien “hay un debate en general sobre las características de los líderes de izquierda de la región, y a Lula siempre se lo ubica en un lugar en donde aparece como un gran referente de izquierda”, en los hechos, “su forma de hacer política” implica un “pragmatismo para gobernar y para construir alianzas para gobernar”. De este modo, evaluó que la victoria electoral debería llevar a un cambio en el panorama a nivel legislativo –donde el Partido Liberal de Flávio Bolsonaro obtuvo la mayoría en ambas cámaras– y apuntó tanto a “la especialización de los partidos del centrão [partidos minoritarios de centroderecha que generalmente negocian con el gobierno] de acomodarse al poder” como a la capacidad del mandatario y de Alckmin de negociar a la hora de garantizar la gobernabilidad.
Por otra parte, y consultado al respecto, consideró que el PT llevó adelante un recambio de algunas de sus figuras “durante la campaña”, a partir de “una crisis muy fuerte sobre el entorno [y] sobre la campaña misma”. En ese sentido, tildó de “muy importante” la fotografía de cierre de campaña del mandatario, que incluye a varias figuras jóvenes, como André Janones, catalogado como uno de los artífices de la victoria en la segunda vuelta, y apuntó a la conformación del futuro gabinete de gobierno.
El politólogo dijo que ese aspecto resulta relevante no solo por la gobernabilidad, sino también por “la señal de a quién le empieza a ceder Lula”, un proceso que “es un gran dilema para el PT”. “Este es el final, o sea, no hay un siguiente Lula a los efectos de una campaña electoral”, remarcó.
El relacionamiento del gobierno uruguayo con Brasil bajo el ojo de la integración regional
Consultado sobre si el resultado electoral del fin de semana representa un respiro para el gobierno uruguayo, teniendo en cuenta su afinidad ideológica con Lula, si bien remarcó que siempre es necesario “hacer el esfuerzo por tener la mejor relación posible”, como en el caso del gobierno argentino, Padrón reconoció que no “daba igual una cosa que la otra”.
De todas maneras, llamó a entablar “un debate más valioso”, relacionado con los escenarios que se presentan “en un mundo tan complejo”. Así, apuntó a “un ciclo de cuatro elecciones absolutamente claves” en las presidenciales de Brasil, Israel y España, así como en las legislativas de medio término en Estados Unidos, que se resolverán antes de fin de año. En particular, dijo que mientras que la elección del país vecino “era la más difícil”, la del país ibérico es “absolutamente clave”, ya que se vincula al rol que Europa juega como “poder intermedio”, y que la región precisa “más que nunca”.
Padrón, que es secretario ejecutivo del Centro de Formación para la Integración Regional, sostuvo que América Latina también debe asumir ese rol, algo que “dejaba de ser posible si Brasil pasaba a adherirse automáticamente a la política de Trump”. “Nada de lo que hagamos en la región –no importa con qué gobierno este Brasil– saca a Brasil del centro”, enunció, y apuntó a la forma en la que el país vecino se desempeña como algo que tiene implicaciones tanto diplomáticas como comerciales.
Además, apuntó a la necesidad de “recuperar algunos elementos de largo aliento de la política internacional” que sirvan “de guía para que Uruguay se posicione bien”. “Hay muchas cosas que pasaron en la elección brasileña y nos van a seguir pasando en otras elecciones, que si lo pusiéramos en un lugar un poco más profundo, tendremos menos dificultades de acordar en este país”, advirtió.
En ese sentido, catalogó a cualquier posible enfoque electoralista como “demasiado chiquito” para “algo tan importante”. “Uruguay tendría que estar contribuyendo a garantizar la democracia en la región, la integración regional, la unidad, el papel de América Latina en el mundo, y eso estuvo en riesgo”, subrayó.
