El presidente Yamandú Orsi, el 26 de marzo.

Foto: Gianni Schiaffarino

Quiénes desaprueban y por qué motivos: qué dicen las encuestas y qué piensan referentes políticos del FA

Para el ministro de Trabajo, Juan Castillo, no es solo una cuestión de “apretar el acelerador”, sino de algo “más profundo”; para el presidente del FA, el problema está en “cómo gestionar públicamente la agenda”

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Con una distancia de pocos días, Equipos Consultores y Factum dieron a conocer encuestas de opinión pública que registran una baja marcada en la aprobación del gobierno de Yamandú Orsi. Según Equipos, el saldo de aprobación de la gestión, que ya era negativo en febrero (-7%), se ubicó en -21% en abril. Los números de Factum son similares: -4% en el primer bimestre del año y -17% en el segundo bimestre. Opción Consultores y la Usina de Percepción Ciudadana están cerrando sus trabajos de campo (la última encuesta de la Usina, de marzo, arrojó un saldo negativo de -20%), y Cifra lo cierra a mediados de junio; allí se conocerán más datos para el análisis. De todos modos, lo difundido en estos días generó preocupación y reacciones de los máximos dirigentes políticos del Frente Amplio (FA) y de las principales autoridades de gobierno, y motivó un intercambio en la Mesa Política de la coalición de izquierda.

El martes, el presidente Yamandú Orsi dijo que ve estos números con “preocupación” y aseguró que se están “analizando”. “Evidentemente, si hay gente que no está muy conforme, es porque hay algo que no está saliendo bien. Hay que saber corregir”, expresó. La vicepresidenta Carolina Cosse había opinado que estos datos prenden una “luz amarilla” y el presidente Orsi acotó que es “anaranjada”.

Los disconformes: coalicionistas y votantes frentistas “de centro”

Como sucede en Uruguay habitualmente, y en relación con muchos temas, en el caso de la aprobación del gobierno, gran parte de la ciudadanía se alinea en dos bloques. La mayoría de las personas que rechazan la gestión de Orsi son los votantes de la Coalición Republicana (CR): según Factum, el 76% de quienes votaron a la CR en octubre rechaza la gestión, frente al 13% de los votantes frentistas que desaprueban la gestión. Según Equipos, que toma como referencia el voto en la segunda vuelta en 2024, el 72% de los coalicionistas desaprueba la gestión y el 28% de los frentistas lo hace.

La desaprobación al gobierno de los votantes frenteamplistas se explica mayormente por aquellas personas que se definen como más cercanas al centro ideológico, según datos proporcionados por Factum a la diaria. Mientras que el 66% de los votantes frentistas en octubre de 2024 que se definen como de “izquierda” aprueba la gestión, ese porcentaje baja a 48% entre quienes se definen como de “centro” o “derecha”. La desaprobación de la gestión entre los frenteamplistas izquierdistas es del 9%, y entre los de centro y derecha, del 19%.

Estos datos coinciden con lo manifestado por el director de Opinión Pública de Equipos Consultores, Ignacio Zuasnabar, a la diaria Radio, el martes. Zuasnabar detalló que entre quienes votaron a la fórmula Orsi-Cosse en la segunda vuelta hay aproximadamente una mitad que se siente de izquierda y otra mitad que no, y la aprobación de la gestión en los votantes de Orsi del primer grupo “se mantiene mucho más alta que en los que no tienen identidad de izquierda”, lo que supone un “contraste con el microclima político”, señaló.

El director de Opinión Pública y Estudios Sociales de Opción Consultores, Rafael Porzecanski, dijo a la diaria que los datos de su consultora también muestran que “el frenteamplista que más chance tiene de desaprobar el gobierno es el frenteamplista débil”.

El voto y la autoidentificación ideológica se correlacionan, por lo tanto, con las opiniones sobre la aprobación. Además, según los datos difundidos por Factum, la desaprobación es mayor en el interior (51%) que en Montevideo (41%), y es mayor entre las personas menores de 62 años (oscila entre 48% y 51%) que entre quienes tienen más de 62 años (39%). Estos datos son muy similares a los que presentó la Usina en marzo.

Las opiniones también presentan diferencias según la clase social: de acuerdo con los datos proporcionados por Factum a la diaria, mientras que el 43% de las personas de clase baja aprueba la gestión, solo el 28% de las de clase alta y media-alta lo hacen; aunque esto puede relacionarse a que las personas de clase baja votan en mayor medida al FA. En cambio, otros factores sociodemográficos como el nivel educativo no parecen explicar de forma significativa las diferencias en la aprobación de la gestión.

El malestar entre la militancia frenteamplista

Al ministro de Trabajo y Seguridad Social, Juan Castillo, no le sorprendieron los números divulgados en los últimos días porque “lo venía sintiendo, lo venía viendo, lo venía analizando”. “Yo estoy yendo todos los fines de semana a distintos comités de base. No solo en Montevideo, voy al interior, casi cada diez días estoy en algún lugar del interior del país y esto es lo que nos trasladan también los militantes. Uno advierte algunos enojos, algunas incomprensiones, mayor demanda, reclamo de celeridad”, dijo Castillo a la diaria. Agregó que hay demandas ligadas a las situaciones particulares de las personas, por ejemplo, quienes quedaron sin empleo por el cierre de alguna industria, que tienen “una suerte de enojo” que “no mide nada”. “En el medio está su problema, está resolver lo que significa el impacto para cualquier familia por no tener trabajo, saber que va a carecer a fin de mes de un sueldo. No es lo mismo una situación en un barrio carenciado, que tenía mucha expectativa y está esperando que se resuelvan los problemas más inmediatos, o cómo se recolectan los residuos en la zona. Son distintos tipos de enojo, hay distintos tipos de demandas”, señaló.

Castillo indicó que hay críticas con “mayor contenido político” que se conectan más bien con las expectativas, con qué esperaban los militantes de la gestión del gobierno. Estas son “de tono más serio, más fundamentado, hay cuestiones más opinables que otras y hay algunas que golpean más que otras”. “Hay que analizarlas, hay que verlas todas en su contexto, pero no son despreciables ni las opiniones de los compañeros en los comités de base o en los ámbitos orgánicos ni la demanda de la gente”, remarcó. Afirmó que en política “también uno trabaja y milita para cumplir con su palabra, para cumplir con un programa, para devolver las expectativas que tenía la población y tiene que ser autocrítico, por sobre todas las cosas”.

El ministro, que esta semana propuso en rueda de prensa que el tema de la aprobación del gobierno se analice en un Consejo de Ministros, dijo que él personalmente y otros ministros ya han transmitido en el gabinete los malestares que les plantean los frenteamplistas. “Alguna vez yo he manifestado esta preocupación de lo que nos estaba pasando cuando salía al interior. Estas demandas que yo expresaba ahora las comento obviamente más en la dirección de mi partido político, pero también las he comentado en el Consejo de Ministros, y otros y otras han coincidido en que sí, que está ocurriendo”, sostuvo.

El FA ya realizó en ocho departamentos una nueva edición de “El FA te escucha”. Planea llegar en total a 307 localidades para conversar con 2.000 organizaciones sociales. Las críticas y demandas de la población pasan fundamentalmente por temas como el empleo, la seguridad y las personas en situación de calle, contó a la diaria el presidente de la fuerza política, Fernando Pereira.

El martes, en la sesión de la Mesa Política del FA, el sociólogo Agustín Canzani analizó los resultados de las últimas encuestas y mencionó algunas preocupaciones que expresa la ciudadanía. Según el acta de la Mesa, a la que accedió la diaria, hay una percepción negativa de la economía, y continúa la preocupación por la seguridad, el empleo y las personas en situación de calle.

¿Un problema de velocidad, de gestión política, de comunicación?

Para Pereira, el gobierno “ha sido exitoso en términos de cumplimiento de las prioridades” y Orsi es “un gran presidente”. Sin embargo, considera que el principal problema es que el gobierno y el FA no han logrado mantener en agenda temas en los que, a su juicio, se está cumpliendo con el programa de gobierno y que suponen avances importantes para la sociedad. “Hemos hecho una cantidad de cuestiones que nosotros creemos que empezaron a cambiar la vida de los uruguayos y eso no está colocado en la agenda de la ciudadanía”, evaluó.

Mencionó como ejemplo el impuesto a las empresas transnacionales y a las transacciones en el exterior, que alcanzan “a parte de los uruguayos más poderosos de nuestro país”; la decisión de descartar el proyecto Neptuno, “que había sido castigado duramente por la ciencia, la academia, las organizaciones ambientales”, y la renegociación del contrato para construir otras obras de agua potable; la decisión de bajar la edad jubilatoria a 60 años en determinadas condiciones; el seguro de paro para trabajadores cuentapropistas; el bono escolar; el aumento del monto de la tarjeta Uruguay Social, y la creación de 26.000 puestos de trabajo y la suba del salario real en el contexto de “un país que apenas crece”.

Sin embargo, en las actividades de “El FA te escucha”, “mucha gente” dice que “no conoce sencillamente esos avances que nosotros le manifestamos o que ahora le estamos dejando por escrito”, apuntó el presidente del FA. Para solucionar esto se precisa no solo mejorar en términos de comunicación, sino una mejor “gestión política” que “permita a la gente entender que estamos efectivamente ante un proceso de cambio y que obviamente no somos ni lo mismo ni aplicamos la misma política que el gobierno anterior”. “Somos una cuestión muy diferente del gobierno anterior, pero sin embargo eso no está siendo visto con claridad, sobre todo por votantes frenteamplistas”, evaluó Pereira.

Apuntó que si temas que tienen “un impacto sobre un enorme número de personas y les van a cambiar la vida” apenas permanecen “un día” en la agenda, “es que no lo gestionamos bien” para que las personas lo “incorporen a su vida”, y eso no se trata de “si hicimos una conferencia de prensa o si hicimos dos”. Mientras tanto, tuvieron mucho más peso en la agenda de discusión pública “temas de menor calado social, Cardama u otros”, advirtió Pereira. “Lo de Cardama había que hacerlo, obviamente, yo lo apoyo, pero no es el tema que les va a cambiar la vida a los uruguayos”, agregó. Opinó que si el FA está “fracasando en cómo gestionar públicamente la agenda, entre todos lo tenemos que revisar con humildad y con modestia”.

“Necesitamos que el gobierno también se arrime a los territorios, converse con la gente, cosas que ya está haciendo”, agregó, y consideró que para esto hace falta “mayor coordinación entre el gobierno y el FA y que esta se vea reflejada en el accionar de cada uno, sabiendo que cada uno tiene su propia responsabilidad”.

El secretario de la Presidencia, Alejandro Sánchez, fue consultado el fin de semana sobre los datos de las encuestas y estimó que “hay que profundizar” el rumbo y “poner el pie en el acelerador”. Para Castillo, en cambio, no se trata “solamente de una cuestión de tiempos, de si hay que apretar el acelerador y en dónde”. “No creo que sea solo eso. Hay a veces una cosa más profunda”, advirtió, aunque evitó dar más detalles porque señaló que prefiere conversarlo a nivel orgánico. Consideró de todos modos que “el verdadero termómetro” debe ser la “militancia, la estructura popular”.

Sobre un eventual malestar de los frenteamplistas más militantes con el rumbo del gobierno, Pereira comentó que “puede haber”, pero estimó que “es residual”. “Sí hay en los comités la necesidad de darle al gobierno un poco de velocidad y bueno, yo creo que ha tenido la velocidad adecuada, el problema es que si no transmitimos esa velocidad...”, consideró.

El papel de la oposición y el contexto internacional

Pereira evaluó que la poca capacidad del oficialismo para marcar agenda se combina con “el veneno de la derecha”, que “hace su juego”. “Ni siquiera es una crítica. Sí hay una crítica al modelo agresivo, insultante, persecutor, pero no a que haga el juego que tiene que hacer”, aclaró. Consideró que el malestar que existe es “fogoneado por la derecha”: “Hay que ver los tuits de la derecha y la agresividad con los ministros y las convocatorias inadecuadas en pleno receso para hablar de no se sabe qué cosa”, cuestionó.

En la sesión de la Mesa Política del martes, Canzani mencionó la caída del apoyo a los gobiernos que se da a nivel global y la alta alternancia. En este sentido, Pereira marcó que hoy estamos ante un “mundo que es complejo y que nos genera mucha disconformidad”, y las encuestas en todos los países de América Latina “están dando saldos negativos para el presidente, en la mayoría de los países peor que el apoyo que se da en nuestro país”. “Yo lo ubico mucho en la situación internacional, en un mundo convulsionado, en la falta de certezas que da tener un mundo en estas condiciones. Y la falta de certezas genera lo peor en las personas”, señaló.

En este contexto, la oposición uruguaya “ha sido cruda” e “intenta meterse en esa grieta de la disconformidad que se ha generado, no solo en América Latina, también en el mundo”, opinó el presidente del FA.

Aprobación no es lo mismo que intención de voto

¿Qué impacto puede llegar a tener este malestar en la intención de voto del FA de cara a las próximas elecciones? Porzecanski recordó que Opción difundió el año pasado un informe sobre cercanía partidaria que “mostraba al FA mejor colocado que la aprobación de gobierno”. “Se veía una brecha, quiere decir que había gente que seguía siendo más cercana al Frente y que sin embargo no aprobaba el gobierno”. Comentó que “la prueba” de que aprobación de gestión e intención de voto no son sinónimos fue, por ejemplo, las últimas elecciones departamentales de Montevideo, cuando la intendencia frenteamplista llegó con una aprobación de gestión más o menos del 30% y “la votación al Frente fue muy superior”. “Evidentemente, para alguna gente puede pesar más su cercanía a los bloques o, en este caso, su cercanía al Frente, que el decir ‘no me gustó tanto esta gestión’. Vuelve a dar una chance a pesar de que no le guste”, apuntó. Recordó, por otra parte, que durante el segundo gobierno de Tabaré Vázquez solo uno de cada tres votantes frenteamplistas aprobaba la gestión en materia de seguridad.

De todos modos, el director de Opción advirtió que estos números le pueden “generar un dolor de cabeza” al gobierno, porque, “en términos generales, cuando una aprobación de gestión es muy baja, la chance de penalización electoral es mucho mayor”. Porzecanski añadió que hay gente que no tiene una identidad partidaria que se guía por la gestión de gobierno, por un lado, y por otro, si bien los militantes frenteamplistas descontentos son una parte menor en términos cuantitativos, “hacen ruido y también es un sector que contagia, que es importante en las campañas”. “Es un sector que hoy quiere más izquierda, quiere el 1% para los más ricos, que no quiere a Orsi visitando el portaaviones de Estados Unidos, que quiso que Uruguay declarara que hoy había un genocidio en Gaza. Le pide más izquierda al gobierno y no está recibiendo más izquierda, y por lo tanto está haciendo mostrar su descontento”, resumió. Esto genera efectos en otros sectores de votantes, porque cuando “un partido político no se muestra compacto, unido, abroquelado detrás de una figura y demás, tampoco contagia hacia el resto”, subrayó.

Además, Uruguay tiene desde hace algunos años un escenario de paridad marcada entre dos bloques que tienen electorados “relativamente firmes”, un escenario “parejo y poco volátil”, por lo que las elecciones las terminan definiendo un grupo relativamente chico de personas, recordó Porzecanski.

En este escenario, el gobierno tiene “un doble problema”, resumió: “Tiene un problema hacia su electorado menos cautivo por no satisfacer un conjunto de demandas, porque no se ven muchos cambios, porque hay expectativas insatisfechas importantes, y después tiene un problema de llegada o de convencimiento de una parte de su núcleo duro y más militante”.

Castillo dijo que no le parece acertado conformarse con que, “a pesar del enojo y del descontento”, la gente “va a terminar votando a la izquierda”. “Yo milito en política para cambiar la sociedad, no para conformarme con estar en el gobierno”, afirmó. “Es una cosa mucho más profunda, no es solo un discurso vacío querer generar conciencia de la necesidad de un mundo más justo, más equilibrado, de reparto más equitativo de la riqueza. No comprendo de verdad y no comparto -lo poco que me intentan hacer entender- que existan unos pocos mil millonarios y tantos millones de seres con hambre”, señaló.

Afirmó que hay “un conjunto de cosas que uno milita para cambiarlas”, y para eso se precisan “militantes políticos y una generación de conciencia de un nivel mucho más allá” de “resabiados” que “porque no hay otra cosa terminan votando al FA, a la izquierda”. “Deben estar convencidos, militar para eso, saber que hay un problema de correlación de fuerzas en la sociedad”, concluyó.