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Luis Lacalle Pou en el acto por los 190 años del Partido Nacional, en la plaza Matriz, el 9 de agosto.

Foto: Ernesto Ryan

¿A quién le habló Lacalle Pou?: entre guiños al “electorado de centro” y el distanciamiento de “la nueva derecha” regional

Para el politólogo Antonio Cardarello, hubo varias “señales de moderación, de ubicarse en el centro del espectro ideológico y del espectro político, sin desligarse de su ideología, pero moderándola”.

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El discurso del expresidente Luis Lacalle Pou, este domingo en la celebración de los 190 años del Partido Nacional (PN), no incluyó anuncios ni menciones específicas a temas de la agenda política. El exmandatario tampoco hizo referencia a la posibilidad de que la Coalición Republicana comparezca bajo un mismo lema en las próximas elecciones. Lo que sí hizo fue una reivindicación de la política como una “actividad honorable”, que “tiene que apurarse en dar soluciones”. Con relación a su gobierno, afirmó estar “satisfecho”, aunque no “conforme”, y se atribuyó los errores, aunque aseguró que “siempre el fin último fue el bienestar de todos y cada uno de nuestros compatriotas”.

Entrevistado en la diaria Radio, el politólogo Daniel Chasquetti consideró que no fue “un discurso de candidato”, sino que su aparición intentó “marcar algunas líneas” para los próximos años, en la medida en que se trata de un “futuro candidato que está evitando recibir castigo y exponerse”.

Por su parte, el politólogo Antonio Cardarello dijo a la diaria que el discurso de Lacalle Pou fue “muy centrado” y “moderado”, pero en el marco de “una aparición puntual para reforzar el vínculo entre el líder y sus seguidores” y no como una “vuelta al ruedo”.

Lacalle Pou abrió y cerró su discurso con gestos a la militancia nacionalista. “No debe haber un lugar, una reunión, un grupo de gente que me haga sentir tan oriental y tan uruguayo como un acto del Partido Nacional”, expresó al comienzo de su oratoria en la plaza Matriz. Pero, más allá de ese sentimiento partidario, Cardarello consideró que “hubo varias menciones a un electorado más amplio”.

En su discurso, el expresidente se reconoció “menos ortodoxo” en su concepción de la libertad, porque, sostuvo, “qué lindo es ser ortodoxo y hablar de libertad cuando alguien no tiene laburo, no tiene casa, no tiene salud, no tiene trabajo y no puede criar a sus hijos”.

Chasquetti dijo que en el PN “la ortodoxia estaría en la economía, porque son liberales”. En ese sentido, el politólogo evaluó que Lacalle Pou se “desmarcó” del concepto asociado a la economía liberal y reivindicó el papel del Estado en un “liberalismo social”. Para Cardarello, en tanto, en este punto Lacalle Pou hizo un “posicionamiento político” y una “guiñada clave al electorado de centro, que él tiene que reconquistar si quiere acceder a un nuevo mandato”.

El expresidente también dijo que “todos los días en otros lugares del mundo” se ve a “presidentes que insultan, agravian y descalifican, cuando tendrían que ser los padres de una gran familia”. Cardarello consideró que con esa afirmación intentó distanciarse de “la nueva derecha que está llegando al poder en varios países de América Latina”, con líderes que sostienen discursos “antipolítica, antipartidos y de desconocer la legitimidad del otro”.

En suma, Cardarello consideró que “fueron todas señales de moderación, de ubicarse en el centro del espectro ideológico y del espectro político, sin desligarse de su ideología, pero moderándola”. Para el politólogo, Lacalle Pou “se separa, desde el punto de vista económico y de las ideas”, al reconocer la importancia de las políticas públicas para atenuar la desigualdad; y también “por el lado de la práctica política”, al reconocer que “hay buena predisposición o buenas intenciones en sus adversarios políticos”.

Por otro lado, Cardarello dijo que la reiteración del llamado a ser “firme con las ideas y suave con las personas” se puede leer como “un mensaje a aquellos dirigentes del Partido Nacional que tienen una prédica más confrontativa con el actual gobierno”.

Para Chasquetti, se trata de “un llamado a una buena discusión, más sana”, principalmente a las filas de su partido, donde “hay muchos actores políticos que apelan a esa estrategia”. La decisión de no confrontar con el gobierno encabezado por Yamandú Orsi “habla de que Lacalle Pou entiende que hay ciertos momentos en los que hay que pensar en preservar a los presidentes, las instituciones y las reglas del juego”, señaló.

Para Cardarello, puede tratarse de una señal de respeto en función de que es un expresidente, aunque apuntó que algunas expresiones de su discurso “pueden entenderse como un golpe por elevación”, por ejemplo, la distinción que hizo entre poder y autoridad. “Podríamos decir que hizo una suerte de comparación, sin nombrarlo, con lo que pasa con el actual gobierno, que no goza de esa confianza de la población”, consideró.