Salud Políticas de salud

Gustavo Giachetto (archivo, 2025).

Foto: Alessandro Maradei

Director del Pereira Rossell: hay “déficit de inversiones” en el instrumental de neurocirugía pero no compromete el servicio

Contenido exclusivo con tu suscripción de pago
Contenido no disponible con tu suscripción actual
Exclusivo para suscripción digital de pago
Actualizá tu suscripción para tener acceso ilimitado a todos los contenidos del sitio
Para acceder a todos los contenidos de manera ilimitada
Exclusivo para suscripción digital de pago
Para acceder a todos los contenidos del sitio
Si ya tenés una cuenta
Te queda 1 artículo gratuito
Este es tu último artículo gratuito
Nuestro periodismo depende de vos
Nuestro periodismo depende de vos
Si ya tenés una cuenta Ingresá
Llegaste al límite de artículos gratuitos
Nuestro periodismo depende de vos
Para seguir leyendo ingresá o suscribite
Si ya tenés una cuenta
o registrate para acceder a 6 artículos gratis por mes

Editar

El director general del Centro Hospitalario Pereira Rossell (CHPR), Gustavo Giachetto, estuvo en Panorama informativo y habló sobre la renuncia del jefe de neurocirugía de esa institución, Gonzalo Costa, por el “deterioro de las condiciones de atención” y la falta de elementos “básicos”. Explicó que el CHPR tiene tres blocks quirúrgicos y, ante esa diversidad de especialidades, “recursos materiales se necesitan y mucho, tanto sean específicos como inespecíficos, y recursos humanos también”.

“Decir que todo es maravilloso es complejo, porque, en realidad, en la diaria, en la urgencia y en las necesidades que se van generando a medida que pasa el tiempo, hay necesidades de incorporación de instrumental”, sostuvo. En esa línea, dijo que al asumir en 2025 enfrentaron “un déficit de inversiones” en el instrumental, que “probablemente se arrastra desde largo tiempo”, como el microscopio de neurocirugía y el de oftalmología o las torres de laparoscopía. “Eso pasa en todas las instituciones, en esta también”, dijo en función de que “el déficit de inversiones es una cuestión histórica”.

No obstante, indicó que la gestión procuró resolver las necesidades que estaban a su alcance con “el presupuesto que uno tiene y los apoyos que uno logra”, como la compra de un craneotomo. Sobre el microscopio de neurocirugía, dijo que “no es que no existiera el recurso”, sino que había uno antiguo a disposición y “nadie sufrió ningún accidente con esa tecnología”, además de que “hay instrumental viejo en todos los lugares”.

“Era un servicio que estaba basado en una sola persona, eso no es una estructura buena para el funcionamiento de ningún servicio. Un servicio no se puede sostener en un profesional único”, acotó. Costa era el neurocirujano que “tenía el cargo de jefatura” y además realizaba una semana de guardias, por lo que “quizás eso también lleva a una cuestión de años de desgaste”. En lo que respecta a la manera en que informó su salida, dijo que recibió una nota por correo cuando renunció a las guardias, con dos días de anticipación, al tiempo que su renuncia al cargo “primero llegó a los medios y después llegó a la dirección”: “Si se quiere, no entendí la forma”, señaló.

A raíz del convenio con la Universidad de la República, las guardias en neurocirugía tras las renuncias “se cubrieron enseguida” y lograron “incorporar neurocirujanas al equipo que ahora están haciéndose cargo de la gestión del servicio”, además de que la Cátedra de Neurocirugía ayudó a resolver consultas, reprogramar citas y revisar los reclamos técnicos. Giachetto descartó que en ese proceso se haya visto comprometido el servicio y, sobre la “omisión de asistencia” que Costa mencionó en su carta, valoró que era una aseveración “un poco exagerada y que no contribuía a dar seguridad al usuario”, porque no la hubo “en ningún momento”, sino que el neurocirujano utilizó la expresión “en forma temeraria”.

La emergencia del Hospital de la Mujer recibe 35.000 consultas anuales

Giachetto también se pronunció sobre la joven de 19 años que fue apuñalada por un compañero de clase en el edificio anexo de la Facultad de Medicina, un hecho “lamentable” y “totalmente inusual” dado que a lo largo de su trayectoria nunca vio “un acto de violencia de tal magnitud”. Lo vinculó con la atención en salud mental, que calificó como un “tema crucial”, aunque con “muchísimas debilidades” y múltiples determinantes.

“Las condiciones de vida de las personas, el trabajo, la vivienda, la educación. Un montón de cuestiones donde hoy tenemos muchas debilidades que afectan a las infancias y las adolescencias que hacen que los chicos, desde etapas tempranas, tengan muchos problemas emocionales y conductuales”, listó. Dijo que en el Hospital de la Mujer y en el Hospital Pediátrico se requieren más profesionales que se dediquen al tema porque “no se puede hacer el enfoque del niño sin el enfoque de la mamá o de los cuidadores”.

En ese marco, afirmó que la Udelar es un “aliado estratégico” y celebró el acuerdo que las instituciones retomaron el mes pasado, aunque advirtió que “no es suficiente”, porque “ellos mismos están desbordados”. Para dimensionar la atención, explicó que la población de usuarios del CHPR son “todos los menores de 15 años que son potencialmente usuarios de ASSE y las mujeres, especialmente embarazadas o que tienen alguna patología ginecoobstétrica”, al tiempo que reciben alrededor de 35.000 consultas anuales en la emergencia del Hospital de la Mujer y el doble en la emergencia pediátrica.

Niños, niñas y adolescentes heridos de bala

Consultado respecto a los niños, niñas y adolescentes que llegan baleados al centro de salud, indicó que es “una cuestión bien movilizante para los equipos” y procuran que estén correctamente capacitados para brindar la atención necesaria.

Sin embargo, el problema también implica cuestiones como la manera de proteger a la víctima y también al personal de salud, que “se siente amenazado en ocasiones por el contexto en el que ocurre el hecho”. Lo anterior requiere articular con otros actores, como el Ministerio del Interior, por “mecanismos de seguridad y de protección”.

“Muchas veces hay cuestiones de bandas. Chicos que quedan como víctimas de esos conflictos de bandas y eso se traslada un poco. Hay presiones, hay ruidos, hay cuestiones que son complejas” en el marco de un hospital que “es como una ciudad”, cuenta con “múltiples entradas” y “no se puede tener control de todos los accesos”, dijo.

¿Te interesa la salud?
Suscribite y recibí la newsletter de Salud en tu email.
Suscribite
¿Te interesa la salud?
Recibí la newsletter de Salud en tu email todos los martes.
Recibir