Este martes, la Administración de los Servicios de Salud del Estado (ASSE) firmó un memorando de entendimiento con la Cátedra de Neurocirugía de la Universidad de la República. Se dio tras la renuncia del jefe de Neurocirugía del Centro Hospitalario Pereira Rossell, Gonzalo Costa, junto con otros dos especialistas que hacían guardias, debido al “deterioro de las condiciones de atención”.
El presidente de ASSE, Álvaro Danza, dijo en una rueda de prensa que el compromiso es “asegurar la asistencia con cargos autóctonos” y abrir las puertas a la Facultad de Medicina (FMED) para “recibir la colaboración y el apoyo” en el marco de una relación “histórica”. Tras las renuncias, fue necesario “recomponer el convenio de forma tal de asegurar la totalidad de la asistencia”, pero afirmó que, incluso antes de firmar, la Cátedra de Neurocirugía ya estaba colaborando con el Pereira Rossell.
Sobre los planteos en la carta de Costa, acotó que lo “mejor” es “seguir el debido proceso, las líneas estructurales de la organización, referirse a su Unidad Académica, referirse a la dirección, hacer los planteos y tener en cuenta que ninguna falencia aparece de un día para el otro”. Según Danza, muchas de las dificultades “ya venían de antes”, pero comunicó que los problemas estructurales se están afrontando “al mayor ritmo, con prisa y sin pausa, tratando de atender todas las necesidades, que son muchas, al mismo tiempo”.
Danza descartó que el tema esté politizado. Sobre cómo se procedió en función de que algunas advertencias ya se habían hecho en el pasado, dijo que “en ese momento se tomaron todas las previsiones para solucionar los problemas” mediante la compra de colchones, la reparación de la aspiración central y la renovación de parte del instrumental.
Con lo anterior, el jerarca aseguró que “todo se encaminó”, pero “junto con esas necesidades hay otro montón de necesidades en paralelo y en simultáneo”. “Está todo encaminado y todo abordado por la dirección del hospital. Esa es la posición oficial nuestra y es lo que ha trabajado la dirección con mucha seriedad y con mucho compromiso por los usuarios. Lo que menos necesitamos es generar alarmas públicas donde no las hay”, dijo.
Con todo, el servicio está “absolutamente garantizado”: sostuvo que revisó la planilla de guardias para agosto y setiembre y que está “todo absolutamente cubierto”, mientras que para lo demás cuentan con el apoyo de la Cátedra de Neurocirugía. Reafirmó que –antes, después y “permanentemente”– la dirección del hospital hace recorridas, al tiempo que hay “equipos de dirección que están trabajando sin parar para tratar de atender los problemas”.
Las renuncias abruptas “estresan a toda la estructura”, afirmó Briva
El decano de la FMED, Arturo Briva, aseguró que desde la institución sienten una “responsabilidad muy grande” de seguir aportando capacidad académica a “la construcción de la mejor calidad asistencial posible”, aunque incluso antes de la firma apoyaron la cobertura de guardias y brindaron soporte académico, ya que comprenden las “decisiones individuales” de los docentes, pero también identifican “responsabilidades institucionales”.
“Hemos estado colaborando en todo lo posible para que no se perjudique la asistencia de pacientes que siempre están en medio de un proceso. Ellos no esperan a que esté un médico de guardia, que esté contratado o renunciando para iniciar su proceso asistencial. Entonces, hemos buscado todas las oportunidades para que desde los equipos académicos vayamos recomponiendo esta situación”, afirmó.
En la práctica, prevén asegurar que la Unidad Académica de Neurocirugía que encabeza Humberto Prinzo colabore en distintas tareas, en una lista que va desde guardias hasta la realización de “ateneos de discusión de pacientes o cobertura de policlínica”, entre otros.
Dijo que tras las renuncias, el objetivo es “sostener la asistencia” con la combinación del prestador de salud y el “perfil académico” de los docentes: “Por supuesto que cada renuncia que ocurre de manera abrupta, sin posibilidades de generar un plan de contingencia, estresa a toda la estructura –que en este caso está constituida por la FMED y ASSE–, y eso es lo que estamos tratando de consolidar”, dijo.
Respecto de la denuncia de Costa por carencias, señaló que no recibió ninguna nota “suya ni de la unidad académica revelando que tuviéramos algún problema sobre el que intervenir”, aunque “pueden haber existido problemas que no llegaran a la FMED”. No descartó que en los próximos días haya una reunión con toda la unidad académica para discutir cómo seguir trabajando y cómo “corregir errores que se hubieran cometido”. A su vez, en lo que respecta a la calidad del servicio, reparó en que no lo auditó pero “confía” en lo informado por el prestador.
