Este viernes, en la previa al decisivo juego de Uruguay ante España, se define el grupo I del Mundial, que tiene a Francia y Noruega con puntaje perfecto tras las dos primeras fechas, y que definirán en su duelo directo quién pasa como primero de grupo. Irak y Senegal, sin puntos tras sendas derrotas ante los europeos, también tendrán un duelo a muerte por el tercer lugar, en Toronto.
El grupo G se define después del grupo de Uruguay, al inicio del sábado en la hora uruguaya. Esta zona tiene a Egipto e Irán en puestos de pasaje directo a dieciseisavos, y a Bélgica en el tercer lugar con un desempeño muy similar al de la celeste –dos decepcionantes empates ante rivales “ganables”–, por lo que deberá asegurarse un lugar en la próxima ronda ganándole a Nueva Zelanda.
Egipto-Irán se juega en Seattle. Antes de que el fixture dispusiera un choque entre dos países que penalizan la homosexualidad, el comité mundialista de la ciudad impulsó que el partido fuera parte de la celebración anual por el orgullo LGBTIQ+. Los planes siguen su curso, a pesar de las quejas formales y oficiales de ambas federaciones, y la tensión aumenta en estas horas.
Haaland vs. Mbappé
Francia-Noruega, que se juega en Boston a las 16.00, aparece en la previa como un partidazo entre una de las grandes candidatas y otra selección que, sin la historia ni el palmarés de les bleus, viene en ascenso, haciendo las cosas muy bien desde las eliminatorias, y lo confirma en el arranque mundialista con dos triunfos seguidos.
Pero ni los galos favoritos ni los simpáticos vikingos parecen haber desplegado todavía todo su potencial en este Mundial, más allá de sus buenos resultados. Sus dos victorias previas se explican, más que nada, por las apariciones puntuales de dos de los delanteros de mayor jerarquía del torneo, Kylian Mbappé y Erling Haaland, que hicieron dos por partido y están igualados en la tabla de goleadores con 4 –Lionel Messi lidera la tabla con 5–.
Francia sigue siendo superior en los papeles, pero en ambos casos resta ver cómo responden los equipos ante un oponente que, se presume, subirá la exigencia en varios rubros, más allá de la paridad y la competitividad que mostraron casi todas las selecciones del torneo.
A la misma hora, en Toronto, se dará la puja por el tercer lugar, un duelo a todo o nada, a ganar o despedirse, entre iraquíes y senegaleses. El empate deja a los africanos en esa plaza por tener mejor saldo de goles, pero no les sirve porque con un punto quedan lejos de los mejores terceros. Por lo visto en los primeros partidos, Senegal parece mejor armado para quedarse con este juego entre dos selecciones que nunca antes se habían cruzado.
El partido del orgullo LGBTIQ+
Egipto, que viene de ganarle a Nueva Zelanda, lidera el grupo G con 4 puntos, seguido por Irán y Bélgica, que cosecharon dos empates. El choque entre Egipto e Irán en Seattle será una batalla por el primer lugar del grupo, pero estará cargado de tensiones extrafutbolísticas.
A las restricciones que sufrió Irán y complicaron su planificación previa, se suma ahora la iniciativa de la celebración del orgullo LGBTIQ+, propuesta por el comité mundialista de Seattle, organismo independiente de la FIFA. Sin embargo, la FIFA avaló esta celebración y en las últimas horas confirmó que serán permitidas las banderas con los colores identificados con la causa, lo que generó el rechazo de Irán, según informó The Athletic. Mucho antes, el presidente de la federación de fútbol iraní, Mehdi Taj, al plantear sus objeciones, había dicho que era una iniciativa “irracional que favorece a ciertos grupos”. Egipto también había enviado una carta formal a la FIFA para rechazar “en términos absolutos” cualquier conexión del partido con la causa LGBTIQ+.
Los organizadores del comité Seattle FIFA World Cup 26 avisaron que sus planes permanecen incambiados y que las celebraciones se llevarán a cabo en todo el estado de Washington con fiestas para mirar el partido, merchandising temático y campañas de redes sociales.
El camino es la recompensa belga
El reciente documental uruguayo Ponsonbyland rastrea, a partir del papel común que jugó el diplomático británico Lord Ponsonby en la creación de ambas naciones, las similitudes del pueblo oriental con el belga, y cabe sumarle el trayecto de los últimos años de su selección nacional.
Bélgica atraviesa un período en el que necesita renovarse, con su generación dorada –Kevin de Bruyne, Romelu Lukaku, Thibaut Courtois y el ya retirado Eden Hazard– ya entrada en años o fuera de competencia, pero por el momento le cuesta volver a afirmarse entre las selecciones más fuertes.
En sus primeros partidos, el equipo del francés Rudi García decepcionó y no pasó del empate frente a Irak y Egipto, por lo que se juega su clasificación a dieciseisavos en este duelo final ante Nueva Zelanda.
Los all whites, por el contrario, han jugado mucho mejor de lo que uno podía esperar para un país al que suele asociarse al mejor rugby internacional, y han mostrado un par de buenas figuras en ataque, como el experimentado 9, Chris Wood, y el puntero zurdo Elijah Just, que pueden complicar a Bélgica. En defensa les falta un poco de firmeza, y así fue que perdieron contra Egipto, un partido que se les fue en el segundo tiempo.