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Marcelo Bielsa, el 21 de junio, durante el partido con Cabo Verde, en el estadio de Miami. · Foto: Patricia de Melo Moreira, AFP

Marcelo Bielsa, el 21 de junio, durante el partido con Cabo Verde, en el estadio de Miami.

Foto: Patricia de Melo Moreira, AFP

Uruguay se juega todo contra España

Bielsa repite el once y apuesta a que su equipo salga a buscar el partido desde el primer minuto.

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Nadie imaginó llegar así a Guadalajara. No por subestimar a Arabia Saudita y Cabo Verde, sino porque la convicción íntima –la de plantarse como candidato a la clasificación– chocó de frente con una realidad angustiante, en la tabla y en el juego. Estamos mal: cabizbajos por los puntos que se escaparon, preocupados por el rendimiento y con la mochila extra de enfrentar a España, líder del grupo y una de las selecciones señaladas como favoritas al título. Nadie imaginó llegar casi rotos y, sin embargo, dependemos de nosotros mismos.

Será que conocemos nuestras virtudes y limitaciones, porque consultamos con colegas mexicanos y españoles y ellos coinciden en que es una buena noticia que la clasificación siga estando en los pies de los celestes. Al menos, mucho mejor que ir a buscar un resultado y esperar otros.

De los partidos anteriores nos quedan varias conclusiones, pero la más contundente es que tenemos que hacer el partido perfecto. Sin fisuras ni errores defensivos, con un mediocampo que funcione con equilibrio entre la recuperación y la creación, y con una delantera capaz de generar y, sobre todo, de convertir. No se trata de un sermón moral, sino de una constatación táctica, porque solo a ese nivel de precisión se puede aspirar a ganarle a España.

Para esa tarea Marcelo Bielsa parece confiar en el mismo once que puso contra Cabo Verde. En la última práctica antes del partido, entrenamiento matutino del jueves, el DT dividió al plantel en dos grupos y habló con los titulares justo antes de que la prensa se retirara. En el arco estará Fernando Muslera; la línea de cuatro la integrarán Guillermo Varela por la derecha, Sebastián Cáceres y Mathías Olivera como zagueros y Juan Manuel Sanabria por la banda zurda. En el medio se mantendrá el trío Manuel Ugarte, Federico Valverde y Rodrigo Bentancur, mientras que en la ofensiva jugarán Agustín Canobbio y Maximiliano Araújo abiertos por las bandas, con Federico Viñas como referencia central del ataque.

Con esa decisión se disiparon las dudas sobre posibles cambios en el arco y en el puesto de centrodelantero: Sergio Rochet y Darwin Núñez seguirán en el banco de suplentes, incluso después de las críticas que recayeron sobre todo en el arco. Tampoco ingresará José María Giménez para aportar su experiencia en la zaga, movimiento que podía implicar desplazar a Olivera al lateral izquierdo. Incluso Bielsa sostendrá a Varela como titular, pese a que el lateral no entrenó con normalidad durante los días previos.

El entrenador apuesta por el equipo que cambió el trámite en el segundo tiempo frente a Arabia Saudita, pese a que el rendimiento colectivo fue pobre contra Cabo Verde, especialmente en el complemento. De todas formas, el mensaje interno parece claro: el primer paso para encontrar la consistencia defensiva que ha faltado hasta ahora es dejar de cometer errores propios. España tiene recursos ofensivos y variantes de sobra para hacer daño por la calidad de sus futbolistas, a diferencia de lo que propusieron los rivales anteriores. Dentro de este marco, cualquier falencia uruguaya empujará al equipo al borde del abismo.

En el plan de partido, controlar a Lamine Yamal es una obligación, pero no la única. También habrá que prestar atención a Mikel Oyarzabal, que parte como un 9 escurridizo después de haber jugado buena parte de su carrera como 10 o mediapunta. España abre el frente de ataque, lastima por las puntas, explota con criterio los cambios de frente y hace daño a las espaldas cuando detecta dudas o desajustes defensivos. Evitar que esos patrones se repitan será tanto una cuestión táctica como mental.

España no duda. Saldrá a ganar, a demostrar y demostrarse que el mote de candidata no es un rótulo vacío, sino una consecuencia lógica de su presente futbolístico. Uruguay, entre la angustia y la esperanza, se juega algo más que la clasificación, se juega la posibilidad de demostrarse que todavía puede escribir su propio final.