La selección uruguaya de fútbol poco a poco va entrando en modo Mundial. Luego de los entrenamientos abiertos en Pando y Canelones que oficiaron de despedida ante el público, entre abrazos, fotos y pelotas que van y vienen, los jugadores que hablaron coincidieron en una idea clave: el cariño popular como combustible para lo que viene. Tras esas jornadas de viernes y sábado, más el descanso del domingo, Uruguay volverá a entrenar este lunes y el martes partirá hacia Playa del Carmen.
Sergio Rochet fue uno de los que habló. “Vivimos momentos muy especiales, recibimos mucho cariño, muchos abrazos y deseos de tanta gente que nos viene a acompañar. Es un mimo al alma antes de partir rumbo al Mundial. Totalmente agradecido”, dijo el Chino, al que se lo notó muy sonriente.
El arquero comentó que el grupo está unido y enfocado en lo que viene: “Estamos entrenando fuerte, estamos muy bien, preparados”, aseguró, y tras eso se refirió a cómo está el equipo puertas adentro: “Se han hablado muchas cosas en lo externo, pero nada de eso nos ha influido en el día a día. Nos estamos preparando de la mejor manera”. Antes de irse, agradeció a “la gente por el apoyo, por el cariño. Sin dudas que esto que recibimos en estas horas nos va a hacer muy bien para afrontar los desafíos en la Copa del Mundo, que va a ser muy dura”.
En esa dirección habló Nicolás de la Cruz, que se tomó su tiempo para saludar a los gurises que lo esperaban. Para el volante de Flamengo, esos minutos valen tanto como un buen entrenamiento. “Poder sentir tan de cerca el cariño de la gente y los niños es una alegría inmensa”, confesó, con la naturalidad de quien sabe lo que es ser niño. “Sabemos que para ellos es algo único y nosotros estuvimos del otro lado. No lo van a olvidar y para nosotros es un impulso, nos llena de energía, ganas e ilusión”, añadió. De la Cruz, que creció mirando por televisión la campaña de Sudáfrica, recordó el impacto de aquel 2010, pero dejó un mensaje elocuente: “Queremos generar nuestra propia historia, entrar en la historia rica de la selección”, sostuvo. Sobre la puesta a punto, el jugador comentó que vienen “entrenando muy bien. Todos super enfocados. Afinando cuestiones nuestras, aunque, obviamente, se trabaja pensando en los rivales”. Sobre la lesión de su compañero de equipo y pieza clave en la selección, Giorgian de Arrascaeta, fue contundente: “Nos pegó duro, pero él sabe que tiene el apoyo de todos”.
Federico Valverde, uno de los capitanes de la selección, no escapó al micrófono cuando le llegó su turno. El de Real Madrid le agradeció a todo el público presente, en especial a niños y niñas. “Agradecerles a todos por estar acá. Es algo increíble para los jugadores y para Uruguay”, comentó, para después provocar a la tribuna con un “¡que sea un gran Mundial!”, que fue devuelto con muchos aplausos. “Es un momento inolvidable que queda para el resto de nuestras vidas, no solamente para los niños, sino para nosotros también. Nos da tremenda energía”, profundizó.
En medio de esa mezcla de promesa e ilusión, apareció una figura que conecta generaciones: Fernando Muslera, el arquero que va camino a su quinto Mundial. El Nene puntualizó que nota al vestuario cargado de confianza. “Hay, obviamente, un gran ambiente, mucha ilusión de nuestra parte. Se sabe y todos saben muy bien la calidad de jugadores que tenemos, entonces la confianza se nota”, sostuvo. Esa seguridad, remarcó, también viene de afuera: “Cada vez que me ha tocado salir a recorrer las calles, aparece. La gente está ilusionada y eso también te genera una responsabilidad linda”, comentó.
Muslera integró los planteles de Sudáfrica 2010, Brasil 2014, Rusia 2018 y Catar 2022, y ahora se prepara para una marca inédita en el fútbol uruguayo. Sin embargo, admitió que todavía no le caen las fichas. “Un orgullo, la verdad que pertenecer una vez más a la selección, estar en un quinto Mundial, primera vez en la historia de un jugador celeste. Obviamente que me voy a dar cuenta cuando todo eso termine y con el correr de los años”, señaló. Sobre la previa del Mundial en específico, comentó que “se charla de lo que se va a vivir, de la preparación”, y que “cuanto más cerca estás de todo lo que vas a vivir, más ilusión te genera”.
El presente de Muslera también ayuda a explicar por qué, a los 39 años –cumplirá 40 en pleno Mundial, el día siguiente al debut con Arabia–, sigue siendo una referencia dentro y fuera de la cancha, un rol que, dice, le cae “muy bien”. “La verdad que muy contento del lugar donde llegué, de cómo se viene dando todo allá en Argentina y, obviamente, eso me abrió la posibilidad de poder estar acá nuevamente”, afirmó.