Otra sorpresa en el Mundial 2026: Congo le empató a Portugal. La última selección africana en clasificar –accedió tras ganarle a Jamaica en el repechaje mundialista– repartió dividendos con uno de los candidatos al título. Negocio para los congoleños, que aportaron al gran desempeño de su confederación en la primera fecha.
Los mundiales no se subestiman
Portugal se sabía ampliamente superior a Congo, la diferencia técnica de jugadores en la oncena inicial era abismal. Además, los europeos consiguieron la apertura del marcador muy rápido con gol a los 6 minutos de João Neves. Parecía una tarde tranquila en Houston para Cristiano Ronaldo y compañía.
Los portugueses mantuvieron casi el 80% de la posesión en el primer tiempo, donde realizaron casi 500 pases. Eso no les sirvió en absoluto ya que prácticamente no generaron nuevas situaciones de gol. Toque intrascendente ante el bloque bajo de los africanos, que bancaron con una línea de cinco en el fondo que muchas veces se volvió de seis siguiendo a los laterales que treparon.
El movimiento horizontal y aburrido hizo que el trámite se muriera, Portugal no mostraba interés en profundizar, tanto así que Cristiano Ronaldo se molestó tras cansarse de tirar diagonales sin recibir un pase en la zona donde pretendía el balón.
Dio la sensación de que la selección lusitana subestimó el encuentro, pero la superioridad en los papeles nunca es sinónimo de garantía en el resultado. En tiempo de descuentos, Yoane Wissa cabeceó un centro al segundo palo tras saltar en enorme soledad y puso el 1-1 que ofició de tirón de orejas para Portugal.
Houston, tenemos un problema
El segundo tiempo fue parecidísimo a España-Cabo Verde y no solo por enfrentar a una potencia europea con una selección africana de segundo orden. Portugal buscó, ahora con más profundidad, pero pudo generar poco ante el cerco defensivo bien plantado de los congoleños.
Las rupturas se dieron, generalmente, por derecha, donde hubo un par de incidencias que terminaron con pases al medio que Ronaldo no pudo desviar a la red. Incluso los portugueses dejaron espacios en defensa y Congo atacó con espacios, teniendo oportunidades de mayor claridad pero peor definidas; con mayor certeza, la sorpresa pudo ser completa.
Lo que por momentos fue desidia se transformó en frustración para Portugal, que no pudo ganarlo pese a poner a todos sus delanteros de nivel. Fue todo lo contrario para los africanos, que ganaron en confianza, defendieron con uñas y dientes cada envío al área y hasta se animaron a mantener la posesión en campo rival.
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