El fútbol de selecciones sigue teniendo cosas que el dinero no puede comprar. Los jugadores juegan por su bandera, por su nación, su familia, sus vecinos y sus amigos. El final del empate 0-0 entre Cabo Verde y España fue el fiel reflejo. Lágrimas de emoción en jugadores e hinchas de un país que vivió uno de los días más felices de su historia, no solo a nivel deportivo.
Vozinha para soñar
Josimar Dias, más conocido como Vozinha, tiene 40 años y 86 partidos en la selección de Cabo Verde, el golero fue fundamental para que Cabo Verde llegara con su valla invicta al primer tiempo.
La realidad es que Bubista, entrenador de la selección africana, paró a su equipo en bloque bajo, con una línea de cuatro zagueros y cinco volantes por delante. En los primeros 35 minutos, España estuvo controlada porque tocó de forma intrascendente, no fue vertical y levantó centros que eran fácilmente despejados por la defensa rival.
Cabo Verde se limitó a defender, pero casi no pasó la mitad de la cancha, las pocas incursiones en terreno oponente fueron mal definidas. De todas formas, en ese lapso del encuentro se jugó como más le servía al debutante en Copa del Mundo.
En la recta final, España apeló a balones llovidos para Marc Cucurella por izquierda, las trepadas fueron lo más peligroso de los europeos, que generaron tres situaciones de gol. Una dio en el horizontal tras llegada de Ferran Torres por el centro, las otras dos generaron grandes atajadas de Vozinha, una volando a mano cambiada y en tiempo de descuentos tirándose hacia la derecha; en ambas ocasiones desvió al tiro de esquina.
Deroy Duarte, de Cabo Verde y Marc Cucurella de España
Foto: Roberto Schmidt, AFP
Aguanta corazón valiente
Hasta la pausa de hidratación del segundo tiempo, el trámite fue similar al del inicio. España aburriendo con su posesión intrascendente, que incluso generó abucheos y silbatina del público en la tribuna de Atlanta.
Luis de la Fuente había dicho que Lamine Yamal estaba para 15 minutos, el trámite llevó a colocarlo cuando restaban 20. El cambio, además, llevó a los europeos a jugar con tres delanteros, relegando un volante. El astro del Barcelona se juntó bien con Marcos Llorente por derecha, generando desequilibrio y centros que generaban tensión permanente en la defensa africana.
Cabo Verde arriesgó muchísimo en salida por bajo, sin reventarla, perdió balones con la presión alta de los españoles. El lapso final del encuentro se jugó en bajada sobre el arco de Vozinha. Los africanos la perdían al instante, en cualquier zona de la cancha.
Prácticamente había once camisetas blancas defendiendo en el área, aunque en realidad estaban el medio millón de habitantes que tiene Cabo Verde sacando balones hasta ver crecer chichones en la frente.
Lamine Yamal, de España ejecuta un tiro de esquina durante el partido del Grupo H de la Copa Mundial de la FIFA 2026 entre España y Cabo Verde en el Estadio de Atlanta el 15 de junio
Foto: Florencia Tan Jun, Getty Images, AFP
España perdió las formas y llenó de centros la noche, pero nunca tuvo un centrodelantero ni altura para buscar por arriba. Los europeos perdieron tenencia y confianza. Incluso, en un contragolpe, se generó un tiro de esquina en el que Disney Borges cabeceó solo cuando iniciaba el tiempo de descuento, pero no pudo darle dirección y contuvo Unai Simón.
El disfrute en las tribunas de los caboverdianos fue tan emocionante como la forma de defender de los zagueros, impulsados por Pico, que sacó todo. Se fueron los cinco minutos de descuento y el resultado más resonante del Mundial hasta el momento. Se festejó en Cabo Verde y también en varios rincones de Uruguay.
