Los cuartos de final del Mundial empiezan este jueves con el prometedor choque entre Francia y Marruecos, en Boston. En la previa, el seleccionador francés Didier Deschamps dio una conferencia de prensa que terminó con cierta tensión, cuando el técnico se levantaba para irse y lo forzaron a quedarse para una pregunta más. “Tengo un viaje de 45 minutos, después el almuerzo con mis jugadores y luego tenemos que entrenar”, dijo para justificar su apuro, antes de responder a regañadientes la última.
Al analizar su próximo rival, Deschamps comenzó por una comparación: “Marruecos no tiene el mismo perfil que Paraguay”, consideró. Francia superó en octavos al equipo que dirige Gustavo Alfaro, que le planteó un partido duro y trabado y le impidió desplegar su buen juego.
El conjunto africano, en cambio, “es un rival al que conocemos bien. Ya nos enfrentamos hace cuatro años en Doha, en una semifinal, y desde entonces disputaron una final de la Copa Africana de Naciones. Es una de las mejores selecciones, con muy buenos jugadores. No están aquí por casualidad. Será un enfrentamiento entre dos equipos a los que les gusta tener la pelota, atacar y marcar goles. Por eso tendremos que ofrecer un nivel muy alto para superar a un rival de tanta calidad”, afirmó.
La charla con los medios derivó enseguida hacia los temas polémicos. Le preguntaron a Deschamps por la amarilla que recibió Michel Olise, uno de sus jugadores más determinantes, en una de esas numerosas rencillas que hubo en el duelo ante los guaraníes, y que, con el antecedente del levantamiento de la sanción del estadounidense Folarin Balogun, la federación francesa pidió revisar. “La tarjeta amarilla finalmente se mantiene. Esta mañana recibimos la confirmación de la FIFA de que la sanción no fue anulada”, reveló el técnico. Las amarillas se limpian después de cuartos de final, por lo que si Olise recibe otra tarjeta ante Marruecos y Francia pasa, se perderá la semifinal.
El partido frente a Marruecos tendrá al argentino Facundo Tello como juez principal y a sus compatriotas Juan Pablo Belatti y Gabriel Chade como asistentes. Esto despertó suspicacias, dada la rivalidad entre rioplatenses y europeos que se arrastra desde la última final en Qatar. Desde L'Équipe le preguntaron a Deschamps si la designación de árbitros argentinos, sumado a lo que sucedió en el partido ante Paraguay (en Francia opinaron que el juez uzbeko Ilgiz Tantashev fue demasiado tolerante con la agresividad paraguaya), le generaba desconfianza. “No, esas preguntas se las pueden hacer ustedes, yo no”, dijo. “Los árbitros son designados y no podemos cambiar eso. Mi trabajo es confiar en ellos”, agregó.
Incluso Deschamps fue más allá y, sin que nadie lo aludiera, se refirió a su compatriota, el árbitro François Letexier, que también quedó en el medio de una enorme controversia por su actuación en el partido ante Argentina y Egipto, que motivó durísimas quejas desde filas egipcias. “Espero que el señor Tello y los asistentes que tendrá mañana sean tan buenos como el señor Letexier y sus asistentes, que arbitraron otro partido”.
“Siempre habrá decisiones que generen debate; depende mucho desde qué lado se las mire. Pero para mí el rival es Marruecos, no el árbitro, que está para aplicar las reglas del juego de la manera más justa posible”, expresó.
Deschamps también dio por cerrado el tema de Kylian Mbappé, que tras la victoria en octavos protagonizó una insólita pelea con una legisladora paraguaya que lo atacó con insultos racistas y él respondió. “Kylian está bien desde el punto de vista mental”, dijo el técnico francés. “Pasó lo que pasó, pero no quiero volver sobre eso. Es un chico muy fuerte, tanto mental como físicamente. Está completamente concentrado en el partido de mañana. Va a ser un encuentro muy duro porque hay dos equipos de gran calidad, pero él está bien, igual que todo el grupo, y listo para jugar”.