El Consejo Directivo Central (Codicen) de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) aprobó un “Plan de egreso y titulación de docentes en ejercicio de educación media” que empezó a implementar este año. De acuerdo a los cálculos del organismo, en total hay unos 6.000 docentes que no están recibidos, pero dan clases en Secundaria y UTU.
El plan se enmarca en el artículo 69 de la Ley General de Educación, a partir de una redacción dada por la ley de urgente consideración del gobierno anterior, que establece que solo pueden acceder a la efectividad los docentes titulados y, en ese sentido, se mandata a la ANEP a realizar los mayores esfuerzos para que los docentes en ejercicio obtengan el título.
Una de las líneas de acción del plan apunta a docentes con hasta tres materias previas en alguna de las carreras del Consejo de Formación en Educación (CFE), y para ellos plantea la generación de cursos semestrales y virtuales o, en su defecto, acompañamiento para que puedan dar los exámenes. Esto ya está en marcha y en el primer semestre del año fueron 613 los docentes que se anotaron al programa, que en el segundo semestre se extenderá para aquellos que tienen hasta cinco materias pendientes de aprobación.
La otra línea de acción es para la titulación de docentes con al menos la mitad de la carrera aprobada y ocho años o más de ejercicio de la profesión, y recientemente fue cuestionada por distintos colectivos docentes. Primero fueron grupos autoconvocados de profesores de inglés y matemática. Estos últimos elaboraron una nota para presentar ante el Codicen y juntaron firmas en apoyo a la misiva.
Según la nota, a la que tuvo acceso la diaria, los docentes interpretaron que el plan propone la titulación para los docentes con 50% de la carrera completa, al menos ocho años de trabajo en el sistema educativo y con informes de inspección o dirección de un mínimo de 71 puntos. Los profesores de matemática consideran que, si bien la experiencia en docencia es importante, “de ninguna manera” puede sustituir “a una carrera de formación docente de cuatro años de duración, con un plan de estudios elaborado y justificado”.
También marcan una “contradicción” entre los criterios de evaluación y acreditación, “ya que el nivel de exigencia establecido para obtener el título docente resulta inferior al que tradicionalmente se requería para acreditar una unidad curricular de la propia carrera”. Al respecto, cuestionan que el mínimo del puntaje del informe de desempeño sea 71 puntos, cuando para exonerar una materia en la carrera de profesorado se debe llegar al 75%.
El colectivo entiende que el camino a seguir es el que plantea el plan para los docentes con pocas asignaturas pendientes. Consideran que tomar la experiencia profesional para la titulación podría “afectar negativamente la calidad de la educación pública”, ya que habría un “aumento de docentes titulados con menores niveles de formación”.
La nota, que será presentada ante el Codicen, advierte que un plan de ese tipo afectaría los escalafones de efectividad vigentes, ya que, por tener más antigüedad, los docentes que reciban el título a través de este mecanismo “desplazarían” a los que recibieron su título de forma convencional hace menos tiempo.
En un sentido similar se expresó días atrás el Sindicato de Docentes de Formación en Educación (Sidfe), que en un comunicado público rechazó el mecanismo de titulación para los docentes con ocho años o más en el ejercicio de la profesión. Si bien reconocen que es la propia necesidad del sistema educativo de contar con más docentes en algunas asignaturas la que retrasa el egreso de muchas personas, se oponen al plan y lo comparan con el mecanismo de reconocimiento de la formación universitaria que implementó el gobierno pasado.
De acuerdo al Sidfe, el plan de titulación “desvaloriza la formación y la profesionalización de los docentes”; lo comparan con la llamada “ley Craviotto”, por la cual, durante el gobierno de Jorge Pacheco Areco, se dispuso la efectivización de forma casi automática de muchos docentes en Secundaria. Además, el sindicato cuestionó que el plan haya sido definido por el Codicen, cuando debería ser una definición del CFE.
Pablo Caggiani dijo que los cuestionamientos responden a una lógica de “democracia de plataformas”
De acuerdo al plan, para estos casos se reconocerán tres componentes que permitan la titulación. Una es la experiencia docente, que debe ser mayor a ocho años; otra son las materias aprobadas previamente y que tienen que ver con la disciplina para la que se formó el docente, sea en el CFE o en alguna carrera universitaria; y el tercero consiste en una serie de “unidades curriculares que el docente deberá aprobar”.
Con miras a lograr los 370 créditos que implica la carrera de profesorado, se plantea que hasta 180 créditos puedan ser obtenidos con las materias que el profesional de la educación ya tenga aprobadas, y que la experiencia profesional permita obtener un máximo de 90 créditos. Según se plantea, será un grupo de trabajo a la interna de la ANEP el que establecerá de qué manera podrá realizarse esa acreditación, que comenzará en la segunda parte de 2026. En cuanto a las materias que los docentes deberán cursar y aprobar, el plan establece que “realicen un curso de formación semestralizado, elaborado por la Comisión de Formación Permanente de la ANEP, con componentes de pedagogía y didáctica”.
En el caso de los docentes que no puedan acreditar los 180 créditos a través de materias aprobadas previamente, se estipula que un grupo de trabajo proponga mecanismos para poder completar la acreditación de los tres componentes.
Consultado por la diaria, Pablo Caggiani, presidente del Codicen, consideró que estos pronunciamientos sobre el plan son parte de una “reactividad que tiene más que ver con la democracia de plataformas que con un análisis serio de lo que se está planteando”. Según explicó, no se otorgará el título únicamente por ejercer la docencia, sino que el reconocimiento de la actividad profesional es solo uno de los tres componentes definidos en el plan. Agregó que la forma en que la experiencia profesional podrá acreditarse todavía está siendo tratada en el respectivo grupo de trabajo, por lo que no hay ninguna definición.
De acuerdo al jerarca, es un mecanismo que se utiliza en otras profesiones, y aclaró que no necesariamente se dará un reconocimiento automático de la experiencia docente, ya que es posible que, por ejemplo, se pida la presentación de un ensayo, una monografía o la asistencia a algún seminario, entre varias posibilidades que se manejan para lograr esos 90 créditos.
Caggiani señaló que el grupo de trabajo funciona desde hace varios meses e identificó el universo a atender con el plan de egreso y titulación, y explicó que se trabaja con un doble objetivo. Por un lado, que los docentes puedan aspirar a la efectividad y, por el otro, que estén en condiciones de acceder a posgrados, lo que repercute positivamente en la calidad de la enseñanza. Según dijo, la posibilidad de acceder a la efectividad será clave para el acceso a los puestos de trabajo dentro de no muchos años, ya que en 2029 se espera que la baja natalidad comience a tener efectos en la matrícula de la educación media. Caggiani entiende que los casi 5.000 docentes que están en esta situación corren el riesgo de “quedar a un costado” del sistema educativo en ese momento, lo que definió como “un problemón” que busca atender el plan.
El presidente del Codicen descartó de plano que el mecanismo propuesto sea similar al de reconocimiento universitario de la formación docente del gobierno pasado, ya que en ese caso se accedía al título de licenciado en pedagogía a través de una prueba estandarizada elaborada por un actor externo a la ANEP. Además, negó que el ente tenga algún compromiso firmado con organismos internacionales sobre la titulación de docentes, como afirma el comunicado del Sidfe.
Julián Mazzoni apoyó el plan de egreso y titulación
Julián Mazzoni, uno de los dos consejeros docentes en el Codicen, se ha mostrado crítico con los mecanismos de acreditación para aprobar distintos niveles educativos, como las pruebas de acreditación de bachillerato que la ANEP aplicará este año. No obstante, según explicó a la diaria, votó el plan de egreso y titulación, en el entendido de que la Ley General de Educación mandata al ente a generar planes para la titulación de los docentes. Además, de forma similar a Caggiani, sostuvo que la experiencia docente es solo uno de los tres componentes de acreditación y que el mecanismo no implica dar ningún título de forma automática. Según dijo, el acceso a la efectividad representa un aspecto central en la carrera de los docentes de educación media, tanto en Secundaria como en UTU.