Favia Lucero Montoya vivió en muchos lugares, pero ahora vive en un lugar emblemático para la lucha de las mujeres: Ciudad Juárez, en el norte de México. Le duele que la ciudad en la que se despierta y acuesta sea un sinónimo de asesinato de mujeres. Ella vive en el punto geográfico donde empezó el concepto de feminicidio con las investigaciones de Rita Segato, en 2004, que derivaron en el libro La escritura en el cuerpo de las mujeres asesinadas en Ciudad Juárez. Territorio, soberanía y crímenes de segundo estado, editado en 2006. Ella cuenta su lugar y lo lleva al mundo, que lo saca de lo siniestro y lo reconvierte en verde, como el color de su campera, como los pañuelos que siguen sanando y como la esperanza que no está enterrada, sino viva y acompañando.
Rita Segato escribió: “Ciudad Juárez, en el estado de Chihuahua, en la frontera norte de México, es un lugar emblemático del sufrimiento de las mujeres. Allí, más que en cualquier otro lugar, se vuelve real el lema ‘Cuerpo de mujer: peligro de muerte’. Ciudad Juárez es también, significativamente, un lugar emblemático de la globalización económica y del neoliberalismo, con su hambre insaciable de ganancia”, introdujo Rita la maquinaria latente en la que economía y gatillo se ensañan con el nudo en las piernas de las trabajadoras de las maquilas.
“La sombra siniestra que cubre la ciudad y el miedo constante que sentí durante cada día y cada noche de la semana que allí estuve me acompañan hasta hoy. Allí se muestra la relación directa que existe entre capital y muerte, entre acumulación y concentración desreguladas y el sacrificio de mujeres pobres, morenas, mestizas, devoradas por la hendija donde se articulan economía monetaria y economía simbólica, control de recursos y poder de muerte”, describió la antropóloga argentina.
Las miradas externas convirtieron a Ciudad Juárez en un símbolo y expandieron el arte y el alerta para que las muertes de las mujeres no se descuenten como inevitables, sino que se cuenten como tragedias que merecen prevención y remedio. Ahí nació, vivió, escribió y murió la poeta Susana Chávez Castillo, asesinada el 6 de enero de 2011, a los 36 años, que, en 1995, escribió la frase: “Ni una menos. Ni una muerta más”, que se volvió una resurrección y una bandera de resistencia.
La palabra de Favia resignifica Ciudad Juárez, más allá de lo que se sabe, agradeciendo lo que no se sabía, ni del lugar ni de la forma de asesinar mujeres, pero entendiendo que las nuevas generaciones no van de luto, sino que son parte de modos de plantarse y mostrarse, con los diseños geométricos de sus uñas, cada una con su singularidad brillante y su colorimetría que indica otra manera de contar y de ver las estrellas desde el cielo hasta sus manos, un cuadro andante hasta el marco de su vestido violeta.
Ella nació, de casualidad, en Nuevo Casas Grandes, en Chihuahua, el 3 de marzo de 1994. Tiene 32 años. Vivió en Guatemala y República Dominicana. A los 18 ingresó a estudiar Ciencias de la Comunicación. A los 22 empezó a trabajar en Yo Ciudadano, el mismo día en que se inició el medio, junto con su pareja Miguel Silerio, el 23 de setiembre de 2016, con el objetivo de investigar la corrupción. En 2024 despidieron, extrañamente, a los fundadores del medio. La sacaron, pero no la callaron. En 2023 fue una de las creadoras del colectivo Aborteras del Norte a partir de una invitación de Marea Verde. La organización ya atendió a más de 3.000 personas y ayuda a acceder a la interrupción del embarazo a 700 mexicanas y estadounidenses al año.
¿Qué representa Ciudad Juárez?
Ciudad Juárez es una ciudad fronteriza con El Paso, Texas. Es un desierto con muchos problemas de agua y de calidad de aire, con temperaturas extremas de calor en verano y de frío en invierno. Es un lugar industrial donde está la maquila, con manufacturas textiles, automotrices y de insumos médicos. De ahí sale muchísimo dinero. Pero esto conlleva un tema de explotación laboral con salarios muy bajos y horarios muy extendidos. Es una ciudad muy lastimada por los feminicidios, la corrupción y el crimen organizado. Yo llegué en 2012 cuando, supuestamente, la mal llamada guerra contra el narco, que declaró el presidente Felipe Calderón [2006-2012], se estaba terminando, pero, en realidad, la violencia originada por el crimen organizado nunca ha cesado.
¿La llegada de las mujeres al poder defiende el poder de las mujeres?
No. La gobernadora de Chihuahua es María Eugenia Campos, del Partido de Acción Nacional [PAN], una señora conservadora y terrible.
¿Cómo nació Aborteras del Norte?
La colectiva la creamos en abril de 2023. Las fundadoras somos seis chicas que fuimos a un taller que impartió Marea Verde Chihuahua para formación de acompañantas. Cada quien fue por su cuenta. Al terminar, Claudia, una compañera, dijo: “¿Y si hacemos un grupo para mantenernos en contacto?”. A partir de ahí se metieron al chat unas 20 chicas más y se fueron saliendo hasta que nos quedamos las seis que fundamos la colectiva.
¿Cómo fue el proceso de acompañamiento a abortos?
Al principio teníamos miedo y ahora acompañamos a más de 700 personas al año. Y este número incrementó por la cancelación, en Estados Unidos, del fallo que garantizaba el acceso al aborto, desde 1973, Roe vs. Wade, y que fue anulado por la Corte Suprema de Estados Unidos el 24 de junio de 2022.
¿Están atendiendo a mujeres mexicanas que cruzaban a Estados Unidos a interrumpir el embarazo o a estadounidenses que ahora tienen que cruzar a México?
Eran personas que cruzaban de Juárez a El Paso a hacerse su procedimiento y que ya no pueden, y personas de El Paso o de zonas aledañas que piden el acompañamiento desde Ciudad Juárez.
¿Cómo funciona el grupo?
Antes las chicas mandaban mensajes a un grupo de Facebook solicitando apoyo: información o acceso a las pastillas. Usamos misoprostol y mifepristona. Llegamos a tener 3.000 miembros. Y nos denunciaron por venta de drogas. Nosotras no vendemos los medicamentos, los donamos. Tenemos ciertos criterios: si es una persona migrante, si es víctima de violencia, si es adolescente o joven, lo donamos, y si una persona puede hacer una aportación voluntaria lo agradecemos. Les damos toallas y todos los medicamentos auxiliares (ibuprofeno para los dolores, loperamida para la diarrea y metoclopramida para las náuseas) para hacer el procedimiento. Necesitamos recursos para comprar los medicamentos. Pero el grupo lo cerraron el 8 de marzo de 2025. Volvimos de marchar y vimos el cartel: “Tu grupo fue reportado”.
¿Cerraron el grupo justo el 8 de marzo?
Justo ese mes el PAN lanzó una campaña de desinformación, en todo el estado, que decía: “Morena –el partido de la presidenta Claudia Sheinbaum– aprueba el aborto hasta los nueve meses”, con una foto de un bebé. Además entregaban chalecos azules. Se gastó una suma exagerada de pesos mexicanos en esa campaña. En realidad, la Suprema Corte de Justicia de la Nación declaró la inconstitucionalidad de los artículos del Código Penal que penalizaban el aborto en Chihuahua. Nosotras sospechamos que por ahí vino la denuncia al grupo. Y entonces decidimos pausarlo. En ese momento no teníamos conocimiento de seguridad digital y nuestros perfiles personales estaban ligados al grupo. Después abrimos una página de Facebook y un Instagram [@AborterasdelNorteJrz] y ahí es donde nos llegan todos los casos. Es un acompañamiento virtual vía Whatsapp. Es un trabajo que hacemos de forma voluntaria y en nuestro tiempo libre. Estamos haciendo un proyecto con la organización Médico Internacional para formar nuevas acompañantes porque no damos abasto.
¿Qué significa que mujeres estadounidenses tengan que ir a México a abortar? ¿Cómo se está dando vuelta el mundo que en el norte las mujeres tenían más libertad que en América Latina y ahora es al revés?
Pues la verdad sí ha impactado bastante. Esta situación política de Estados Unidos, principalmente en Texas, incrementó muchísimo los casos que atendemos y, además, incrementó el riesgo porque en Texas no se castiga a la persona que hace el aborto, sino que se castiga a la persona que da la información para hacer el aborto.
¿Las prácticas feministas que existen desde hace muchos años en América Latina, de acompañamiento, de socorrismo, hoy están siendo penalizadas?
Exacto. Nuestra respuesta fue que las compañeras de El Paso no acompañan casos de El Paso para disminuir el riesgo y solo acompañan casos de Juárez. Y los casos que llegan de El Paso recaen en las de Juárez. Entonces eso también incrementó la carga de trabajo porque sí empezaron a llegar muchos pedidos.
¿Cuál es la situación legal del aborto en México después del fallo de la Suprema Corte de Justicia?
En México está despenalizado completamente. La Suprema Corte de Justicia dijo que “nadie va a la cárcel por abortar”. Chihuahua tiene que acatar esta orden de la Suprema Corte, pero es un estado ultraconservador, antiderechos, no solo en el tema del aborto, sino también en el matrimonio igualitario. Un año después de que nosotras iniciáramos nuestro trabajo, en 2024, un tribunal le ordenó a la Secretaría de Salud del estado de Chihuahua que tenía que hacer el procedimiento hasta la semana 12.6 de gestación, reconocer a las personas no binarias y tener información sobre este servicio gratuito. En Ciudad Juárez hemos batallado mucho, pero no hemos logrado que la Secretaría de Salud acepte realizar los procedimientos. Y las chicas que nos llaman no quieren dar la batalla burocrática. Mientras que, en el Código Penal, sigue castigado como delito. Se han metido iniciativas en el Congreso, pero las dejan estancadas y no las votan siquiera.
¿Se resignificó Ciudad Juárez con un feminismo joven y activo?
Me da orgullo que Ciudad Juárez inspirara la lucha contra los feminicidios, pero también me da dolor. Nadie debería estar contabilizando feminicidios, porque no deberían estar sucediendo. Pero saber que Ciudad Juárez es referente también genera compromiso. Tenemos la sensación de que nos están viendo, de que hay que seguir luchando y no podemos echarnos atrás.
Las Bravas es un espacio de la diaria Feminismos que busca amplificar las voces y las experiencias de mujeres feministas que están cambiando la historia en América Latina y el mundo. Está a cargo de Luciana Peker, periodista argentina especializada en género y autora de La odiocracia: al fondo a la derecha (2026), ¿El amor es o se hace? (2023), Sexteame: amor y sexo en la era de las mujeres deseantes (2020), La revolución de las hijas (2019) y Putita golosa, por un feminismo del goce (2018), entre otros libros.