Decenas de estudiantes y familiares marcharon desde el liceo departamental de Maldonado hasta la plaza San Fernando, ubicada en el centro fernandino, para visibilizar su preocupación por la salud mental y la cifra de suicidios en el departamento, que en 2025 registró 47 casos, mientras que a nivel nacional hubo 668.
Una pancarta con la frase “No hay salud sin salud mental” encabezó la movilización el viernes 7, seguida por carteles sostenidos por estudiantes del liceo departamental, de liceos de Punta del Este, Piriápolis y Pan de Azúcar, el Centro Universitario Regional Este en Maldonado, el Centro Regional de Profesores (CERP) del Este y el Polo Educativo Tecnológico (PET) Arrayanes de UTU. Mientras marchaban con cánticos por el centro fernandino, también exhibían carteles en los que se leía: “Hablar del suicidio es prevenirlo” y “Depresión no es opción”.
Facundo Dentone, de 18 años, uno de los voceros de la convocatoria e integrante del gremio estudiantil del PET Arrayanes, contó a la diaria que la movilización surgió a partir de la propuesta de una estudiante del liceo de Punta del Este, Julia Giménez, de 15 años, luego de varios suicidios registrados en los centros educativos, con el objetivo de “poner este tema importante sobre la mesa”. Giménez creó un grupo de Whatsapp al que se sumaron entre 300 y 400 personas, entre ellos estudiantes, psicólogos y educadores sociales, “quienes quedaron a disposición para consultas y para organizar próximas actividades”.
Dentone valoró que la iniciativa surgió de los estudiantes y dijo que le resulta “enriquecedor” haber conformado un espacio no institucional “para hablar o debatir sobre esto”. Aclaró que la idea de la marcha “no fue criticar a algún gobierno [sea departamental o nacional], sino expresar la opinión estudiantil”. Explicó que el escenario actual “es bastante complejo porque hay muchos compañeros de clase que atraviesan malestar, ansiedad y depresión, y hubo intentos de autoeliminación y casos consumados este año y en 2025”.
A su vez, señaló las consecuencias del uso de celulares y de las redes sociales, “donde estudiantes reciben cyberbullying o presión social constante, temas de los que no se habla tanto entre los estudiantes”. Cree necesario “ser cuidadosos en cómo se usa, porque se observan resultados negativos”, y señaló que debido a su uso constante “el cara a cara se está perdiendo”: “La comodidad de participar sin estar presente, de opinar sin que la gente sepa quién sos, de poder descargarte, sin la necesidad de mirar cara a cara”, opinó.
Si bien consideró que “faltan psicólogos en muchas instituciones”, planteó que recuperar la presencialidad puede ser una herramienta de “salvación”, incluso en el salón de clases, por ejemplo, “charlar con compañeros y no ignorarlos, para estar atentos a cualquier situación desagradable que pueda pasar, para ayudarnos entre todos; es la única manera”.
“Somos una generación que decidió romper el silencio”
Al llegar a la plaza San Fernando, estudiantes que organizaron la marcha leyeron una proclama en la que señalaron que “hablar de salud mental no es solo hablar del bienestar emocional, de los problemas psicológicos, de los tratamientos y de las enfermedades mentales, sino también de las condiciones en que vivimos, trabajamos y estudiamos, ya que influyen estrechamente en la salud mental”. A su vez, hablar “no debería ser un motivo de vergüenza, sino una oportunidad para construir una sociedad más empática y solidaria”.
También hicieron referencia a una sociedad que “exige producir sin descansar, que no pone como prioridad el cuerpo, sino que lo entiende como una máquina que debe estar en constante funcionamiento”. En este sentido, en vez de “mirarnos a nosotros mismos, nos incita a competir constantemente con el otro y muchas veces nos obliga a ocultar nuestros dolores para aparentar tener una vida normal y seguir encajando”, cuestionaron.
La proclama también rechazó el término “generación de cristal” popularizado para referirse a los jóvenes como “personas que supuestamente somos más sensibles, menos tolerantes y más propensas a ofendernos fácilmente”. Por el contrario, los estudiantes reivindicaron una “mayor apertura” para hablar sobre salud mental, acoso, discriminación y bienestar, aunque reconocieron que enfrentan desafíos vinculados a “la presión constante de las redes sociales, la violencia masiva, la discriminación, el extenso acceso a la información e información falsa, el avance a la tecnología y un mundo que cambia con inmensa rapidez”.
“Hoy estamos acá, marchando porque la salud mental deje de ser un tema secundario, que deje de hablarse de ella solo cuando la situación llega al límite, que existan recursos, espacios de escucha y políticas públicas que acompañen realmente a las personas. No somos una generación de cristal: somos una generación que decidió romper el silencio”, concluyeron.
"Embajadores" del plan departamental
El jueves 6, organizadores de la marcha y la Intergremial estudiantil de Maldonado se reunieron en el CERP del Este con Constanza Felló, coordinadora del plan de salud mental departamental del Ministerio de Salud Pública (MSP), y asistieron a charlas informativas ofrecidas por funcionarios vinculados con esta política pública. Participaron principalmente jóvenes de entre 14 y 16 años, algunos en modalidad virtual y otros de manera presencial.
Felló adelantó a la diaria que “en breve” se presentará el diagnóstico departamental de salud mental y se prevé que los estudiantes puedan participar en el plan como “embajadores con sus pares”, promoviendo la prevención y la detección, así como en propuestas de integración de distintas poblaciones.
Dentone, por su parte, dijo que, si bien “se hace un muy buen trabajo desde diversas áreas, persiste la incógnita de por qué se sigue tan mal a nivel de salud mental”. Señaló que el objetivo “es aportar la visión del estudiante en el plan departamental” y que se coordinará una nueva reunión para avanzar.