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Deporte Fútbol
Plantel del Libertad, el 9 de agosto, tras consagrarse campeón de la Copa Nacional de Clubes en el estadio Luis Eduardo Piazze en Dolores. Foto: Ignacio Dotti

Plantel del Libertad, el 9 de agosto, tras consagrarse campeón de la Copa Nacional de Clubes en el estadio Luis Eduardo Piazze en Dolores. Foto: Ignacio Dotti

De este a oeste: Libertad de San Carlos campeón del interior

El equipo dirigido por Gerardo Cano derrotó de visitante a Sportivo Barracas y se consagró campeón de la Copa Nacional de Clubes.

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La ciudad de Dolores, en el departamento de Soriano, vivió un domingo muy especial. Es que en el estadio Luis Eduardo Piazze, con alrededor de 5.000 personas, se disputó la segunda final de la Copa Nacional de Clubes, donde el equipo de Libertad de San Carlos se quedó con una categórica victoria 2-0 frente al locatario, el Sportivo Barracas.

De esta manera, el Penado 14 se coronó por tercera vez en su historia con el título más importante del interior.

Santiago Pérez, de Libertad, el 9 de agosto, tras consagrarse campeón de la Copa Nacional de Clubes en el estadio Luis Eduardo Piazze en Dolores. Foto: Ignacio Dotti

Santiago Pérez, de Libertad, el 9 de agosto, tras consagrarse campeón de la Copa Nacional de Clubes en el estadio Luis Eduardo Piazze en Dolores. Foto: Ignacio Dotti

Un domingo especial

La tarde en la hermosa ciudad de Dolores estaba de cielo celeste, con un sol brillante y un marco de público espectacular. Tanto los locatarios, que colmaron sus tribunas de rojo y negro, como los que llegaron del este del país con cientos de globos y banderas le dieron un marco a la final, que, en la previa, prometía ser un partidazo.

El ingreso de los equipos hizo que en el aire del estadio doloreño se mezclaran humos de colores blancos, negros, rojos y celestes y que los jugadores se emocionaran y sintieran el cariño de toda la gente que llegó al Luis Eduardo Piazze.

Ni bien pitó el árbitro Sebastián Montenegro, el equipo de Gerardo Cano se plantó en suelo visitante y comenzó a marcar su idea de juego e hizo valer el gol de ventaja conseguido en la primera final.

Barracas no pudo jugar y no encontró el fútbol que debería haber tenido para llegar rápidamente al gol que en el global le diera un empate de tranquilidad. Pasando los minutos de juego, Libertad fue siempre el que tuvo la pelota y el que más generaba peligro del guardameta Guillermo Reyes.

Matías Tavares, celebrando el segundo gol de Libertad contra Sportivo Barracas, el 9 de agosto, en el estadio Luis Eduardo Piazze de Dolores. Foto: Ignacio Dotti

Matías Tavares, celebrando el segundo gol de Libertad contra Sportivo Barracas, el 9 de agosto, en el estadio Luis Eduardo Piazze de Dolores. Foto: Ignacio Dotti

Insistiendo e insistiendo, a los 37 minutos, Marcelo Martínez llegó, como muchas veces, al área rival desde su sector derecho y con un potente remate logró marcar el primer gol del partido y así sacar dos goles de ventaja en el resultado global.

El primer tiempo transcurrió con una clara ventaja futbolística de los carolinos, en los pies de Rodrigo y Santiago Pérez y del gran delantero Matías Tavares. Barracas no encontraba el juego ni la conexión entre sus atacantes, Franco Chasampi y Fredi Cabrera.

Comenzado el segundo tiempo, el locatario entró con intenciones de ir a buscar el empate y torcer la fuerte defensa de Libertad, pero a los 54 minutos llegó el segundo gol del Penado 14. El Pizzero Tavares, el gran goleador que tiene Libertad, definió ante la salida del golero Reyes, luego de un pase corto del capitán de Barracas, Carlos Cabrera, en salida defensiva del equipo dirigido por Fabricio Bassa.

Después de este segundo gol, no hubo partido. Libertad se plantó bien defensivamente, Barracas intentó, pero no llegó con claridad al arco defendido por el seguro guardameta, Gastón Hernández.

Tras el pitazo, la marea se congregó en el sector visitante para celebrar un título que Libertad lo mereció de principio a fin. Llantos, abrazos, festejos y el grito de “dale campeón” retumbaron en el estadio que, de manera lenta y cansina, el locatario fue dejando vacío, no sin antes aplaudir al campeón.