En la tarde-noche de este sábado, las luces del estadio Charrúa estaban prendidas hasta unos pocos minutos antes del pitazo inicial del encuentro que se preparaban a disputar Montevideo City Torque y Peñarol por la primera fecha del Clausura, cuando de golpe se apagaron cinco de las seis torres de la red lumínica. La restante, a su vez, quedó con apenas un foco prendido, de los 11 que tiene cada columna.
Desde entonces, la luz fue y volvió, con lapsos de no más de unos pocos segundos de luminosidad completa, la necesaria para disputar el partido. Todos los protagonistas -los dos equipos y también los árbitros- ingresaron al campo y hasta hicieron el saludo protocolar en penumbras. Después de calentar por unos minutos, dejaron la cancha y fueron al vestuario a esperar por una solución.
Hubo una espera de unos 45 minutos, marcada por la incertidumbre de si el partido se jugaría o no, hasta que finalmente, sobre las 19.15, se anunció por el parlante del estadio que se suspendía el juego y la gente empezó a salir.
La suspensión implica complicaciones en el calendario. Torque, el único representante uruguayo en copas internacionales, tiene que jugar la próxima semana los octavos de final de la Copa Sudamericana contra Tigre de Argentina, por lo que se dificulta la fijación del partido postergado con Peñarol entre semana.
Javier Feres (centro), discute con delegados e integrantes del operativo de seguridad sobre la suspensión del partido entre Montevideo City Torque y Peñarol, el 8 de agosto, en el Estadio Charrúa, en Montevideo.
Foto: Sandro Pereyra, Agencia Gamba
