Inés Miralles, la anestesista condenada por homicidio culposo tras la muerte de una pediatra de 41 años durante una operación de rutina, brindó este martes una entrevista a Informativo Carve, en la que brindó sus explicaciones sobre lo ocurrido y se deslindó de las diferentes acusaciones que circulan con respecto a su responsabilidad en el caso.
La situación pasó al plano político en las últimas semanas, luego de que varios integrantes de la Comisión Honoraria de Salud Pública renunciaran a sus cargos en protesta ante una resolución de la ministra de Salud Pública, Cristina Lustemberg, que disponía la disminución del período de inhabilitación por mala praxis que pesaba sobre Miralles de cinco a tres años. Incluso afectó las negociaciones para la concreción de una comisión investigadora sobre la gestión de la Administración de los Servicios de Salud del Estado. También desembocó en una denuncia contra ambas profesionales ante el Tribunal de Ética Médica del Colegio Médico, cursada por la madre de la pediatra fallecida.
Asimismo, el caso fue tratado en la Justicia penal y resultó en un juicio abreviado que culminó con una sentencia de homicidio culposo en diciembre del año pasado. Consultada acerca de por qué accedió a ello, Miralles dijo que entendió que no contaba con las garantías debidas, por lo que optó por “lo menos malo” tras una recomendación de su abogado. Asimismo, y luego de que se le preguntara sobre quiénes cree que debería recaer la responsabilidad, expresó: “Creo que no fui yo y que varios tenemos identificados a los responsables; pero no hay pruebas, así como no hay pruebas para inculparme a mí”.
Durante la conversación, Miralles afirmó que la cirugía que llevó a la muerte de la pediatra y suscitó la denuncia por mala praxis era “de riesgo intermedio”, a pesar de que el informe de la comisión honoraria indica que era bajo. “Si bien es un hecho bastante cotidiano y en el 90% de los casos no pasa nada, hay condiciones propias de la cirugía que pueden llevar a un paro cardiorrespiratorio u otro tipo de complicaciones”, manifestó.
La anestesista cargó contra las versiones que narran que el carro de anestesia –dispositivo que suministra los fármacos necesarios al paciente y garantiza el desarrollo correcto de la operación– no funcionaba adecuadamente. También dijo que había comenzado a trabajar a las 7.00 de ese día y que le había solicitado a una colega que tomara su lugar en la cirugía, que comenzó a las 20.15, ya que no se sentía bien. Sin embargo, eso no fue posible porque su par fue asignada a una cesárea, y que no tenía mucho sentido “cambiar cirugía por cirugía”, por lo que continuó trabajando de todos modos. Fue por ese motivo que debió abandonar la sala de operaciones para ir al baño a remojarse la cara, explicó, aunque descartó que eso haya tomado más de “dos [o] tres minutos”.
Igualmente, apuntó contra las versiones acerca de una hoja de anestesia incompleta, algo que admitió que sucedió pero atribuyó a la “locura” de los acontecimientos. En tanto, y con respecto a los rumores que dan cuenta de una supuesta adicción al fentanilo, basada en una receta con su firma en la que se solicitan cinco ampollas de la sustancia, cuando solo se verificó el uso de tres durante la operación, recordó que la propia comisión desestimó esa teoría por falta de pruebas. Asimismo, señaló que la letra con la que la receta había sido escrita no se correspondía con la suya y que, en última instancia, se constató que correspondía al ayudante de anestesia. “Yo firmé, pero él puso la cantidad de ampollas”, aseveró, y reveló que esa forma de proceder no es extraña en el ámbito médico, aunque reconoció que es “una mala forma de trabajar”.
Por último, consultada sobre versiones que hablan de un supuesto vínculo entre su hermana y la coordinadora de Salud Pública, Zaida Arteta, dijo que ambas se conocían tras compartir actividad gremial en el Sindicato Médico del Uruguay, pero matizó que ambas “históricamente estuvieron en listas opuestas porque tienen ideologías totalmente opuestas”. Aseguró, además, que no mantiene ningún vínculo con la ministra de Salud Pública y reiteró una serie de cuestionamientos en torno a la forma en la que actuó la comisión honoraria. “Acá no hubo una investigación, no hubo una vista previa, hubo muchos vicios de forma y hubo muchos defectos en el documento [de la comisión], que vinieron del gobierno anterior”, se quejó la anestesista.