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Salud Atención de salud
Fernanda Nozar (archivo, octubre de 2025) · Foto: Gianni Schiaffarino

Fernanda Nozar (archivo, octubre de 2025)

Foto: Gianni Schiaffarino

Para Fernanda Nozar, hay que “ampliar la mirada” sobre la atención de la salud de la mujer

La titular de la cátedra de Ginecotocología B del Hospital de Clínicas subrayó la necesidad de formar a los profesionales en torno a un “ejercicio de la salud centrado en las relaciones” que apunte más allá de la reproducción.

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En mayo de este año, Fernanda Nozar, ginecóloga y ex directora general de Salud del Ministerio de Salud Pública, se convirtió en la primera mujer en acceder al grado en su especialidad por su carrera docente en la Universidad de la República. Nozar, que hoy lidera la cátedra de Ginecotocología B del Hospital de Clínicas, visitó La colmena, en la diaria Radio, y abordó las implicancias y desafíos que se presentan para su nuevo cargo, así como los principales puntos sobre los que desea trabajar al mando de la unidad académica.

La profesional dijo que si bien “se habla mucho de que se abren caminos”, está “buscando” su responsabilidad, que vinculó a cómo las mujeres profesionales encaran “el ámbito de la gestión”. “Ser la directora de la unidad académica nos permite, definitivamente, trazar las líneas de acción que uno cree pertinentes”, resumió.

En ese sentido, apuntó que “la mirada que sí o sí” hay que integrar, y con la que todos los integrantes del servicio “están de acuerdo” –irrespectivamente de su género, acotó–, es la de “incorporar la experiencia de las mujeres que transitan por los procesos de salud o enfermedad vinculados con la salud de la mujer”. Nozar reparó en que esto “es un debe” en “todos los ámbitos de la salud” y, “en particular, en la salud femenina”.

Respecto de las razones de que esto ocurra, explicó que “el desarrollo de la atención de la salud de la mujer, al igual que muchos ámbitos de la medicina, tiene mucho impacto del concepto de la medicina patriarcal”. Advirtió que eso no necesariamente significa que “sea vinculado con varones”, sino que pasa por cómo los y las profesionales médicas ejercen la medicina y “ponen en el otro lo que debe o no debe hacer”. Según narró, históricamente la atención en salud a las mujeres atravesó múltiples etapas, que pasaron por una atención social y comunitaria y en las que “la atención era entre mujeres”, pero luego el fenómeno de la medicalización llevó a “una concepción muy biologicista”, abocada a la patología y al proceso reproductivo.

Empero, dijo que hoy por hoy la medicina transita “un acompañamiento en el ejercicio de los derechos”, algo que llamó a mantener, así como a “estar atentos” para asegurar una correcta atención durante todo el transcurso de la vida de las mujeres. “Tenemos que ejercerlo con la mirada de género, de cuánto impacta el género en el día a día de quienes atendemos”, aseveró.

Para Nozar, el ejercicio de la salud debe estar “centrado en las relaciones” para ser ecuánime y objetivo

Uno de los aspectos sobre los que Nozar llamó a trabajar durante la entrevista es “la atención centrada en las relaciones”, algo que supone un paso más allá del “gran avance” del “concepto de la atención centrada en la persona”. Dijo que hay que apuntar a “muchas modificaciones” en ese sentido y consideró pertinente pasar de “una medicina muy unidireccional” a una que busque “saber comprender por qué [la paciente] quiere o no quiere, acepta o no acepta [y] le interesa o no le interesa” una indicación médica.

Ejemplificó esto con la atención brindada en los nacimientos, en la que en muchos casos las mujeres cuentan con un “plan de parto” –un documento a través del que las mujeres expresan sus preferencias relativas a los procedimientos y la asistencia de parto–, pero “no logran lo que quieren”, o incluso a veces “el sistema no está adaptado a comprender el porqué de lo que quieren”. “Por eso, esto del ejercicio de la salud centrado en las relaciones humanas”, destacó Nozar, que consideró imprescindible forjar un entendimiento entre médico y paciente que permita “ejercer de una manera más ecuánime [y] más objetiva”, y que prescinda de prejuicios.

En esta línea, y a título personal, la profesional expresó su satisfacción con la “otra mirada del ejercicio de la salud” con la que cuentan las nuevas generaciones de médicos y médicas. “Manejar los conceptos de la autonomía relacional es fundamental; saber que lo que yo hago o digo tiene impacto en las definiciones del otro nos da un poder, pero a su vez tenemos que mantener un equilibrio enorme, porque yo puedo sesgar la información que te doy: lo hago consciente o inconscientemente de acuerdo con lo que yo creo que es lo mejor”, resumió.

La necesidad de “ampliar la mirada” en un área que presenta “muchas oportunidades”

Consultada sobre los avances de los estudios de género, su relación con los paradigmas de la ginecología y cómo deben abordarse en el ámbito de la formación académica, Nozar consideró que se está en un punto intermedio y dijo que es necesario “ampliar la mirada de la atención de la salud de la mujer”, algo para lo que el área presenta “muchas oportunidades”.

Como ejemplo “muy característico”, apuntó al hecho de que la atención esté centrada “muy fuertemente en el proceso del embarazo y del nacimiento”, cuando a eso le sigue “una larga etapa de la vida” caracterizada por controles rutinarios y asesoramientos, en la que se podrían abordar también otros aspectos que, sin embargo, se retoman tras el climaterio. Tal es el caso de las enfermedades cardiovasculares, “un punto clave” que es la primera causa de mortalidad de mujeres en nuestro país, con una tasa que triplica o cuadruplica a la del cáncer, que es percibido por la población en general como una enfermedad más problemática, comparó Nozar. Afirmó, entonces, que la cátedra que lidera busca colaborar con aquella de cardiología, de manera de avanzar en su prevención con un enfoque de género.

También reconoció que el campo mantiene un enfoque y que incluso “todo ronda culturalmente en torno a los órganos genitales”, un concepto que tildó de “absolutamente errado de lo que es la salud de la mujer”. Matizó que eso no implica necesariamente que los procedimientos o examinaciones vinculadas a dichos órganos no correspondan, pero reiteró la falta de “estrategias organizadas” para otros aspectos vinculados con la salud de las mujeres que también resultan importantes. En ese sentido, apuntó a su nuevo cargo como una habilitación que le permitirá ahondar en la formación “de nuevos recursos humanos que aprendan [y] que lo sepan”, así como incorporar “en quienes ya están ejerciendo” e incluso “poner el tema sobre la mesa en investigación”.

Respecto de cómo entiende que debe abordarse la salud de las mujeres y el parto, Nozar recordó que ambas forman parte de una misma cátedra a nivel universitario –razón detrás del término ginecotocología y no ginecología a secas–, y que una atención separada en ese aspecto sería “un gran error”. “Esa fragmentación no es la adecuada teniendo una mirada integral de la atención de esa persona: tenemos que enseñar que podemos atender en el proceso reproductivo, pero que [es necesario que] podamos interpretarlo y que nos sirva como herramienta para el resto de la vida de esa persona”, sostuvo.