Este miércoles, un día antes del partido amistoso ante Japón con el que la selección uruguaya inicia su actividad de la fecha FIFA, el técnico debutante en la celeste, Diego Forlán, se presentó en conferencia de prensa en la ciudad de Sendai, donde habló con medios japoneses.
Los locales se interesaron por aspectos no tan transitados de la figura de Forlán, como su breve temporada como tenista profesional y aquella experiencia que tuvo en el fútbol japonés, donde vistió la camiseta del Cerezo Osaka entre 2014 y 2015. “Un muy lindo país, con una linda cultura, y sin lugar a dudas que el fútbol japonés es muy atractivo y muy lindo, y a la vez bueno”, expresó Cachavacha.
También fue consultado por su contrato actual con la selección, y Forlán confirmó que su período como técnico interino de la mayor se extiende hasta marzo. En esa fecha habrá elecciones en la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF), y será la nueva directiva la encargada de determinar la futura conducción de la celeste. Aclaró además que es el “técnico de la sub 20, que en enero vamos a tener el Sudamericano, que todavía no se sabe dónde, pero tenemos la competición oficial ahí”.
Otro periodista japonés, a quien uno, si se dejara llevar por los prejuicios, puede imaginar celoso por el cumplimiento de los horarios pactados, preguntó por qué el equipo uruguayo salió hoy más tarde de lo previsto del hotel. Forlán explicó: “Es nuestra primera vez trabajando con la selección, entonces era nuestra presentación con todo el equipo, por eso teníamos ahí fijada la bienvenida, la charla; y después, obviamente, trabajar y conocernos un poco, aprovechando el momento para preparar el partido”. “Nos falta que llegue un jugador”, puntualizó Forlán en referencia a Emiliano Martínez, que sería el último en sumarse al grupo en Sendai este miércoles, tras ser convocado a último momento por la lesión de Federico Valverde.
“Sabemos que Japón es una selección con grandísimos jugadores, de muchísima calidad, algunos jugando acá en Japón y muchos en Europa, con muchos jugadores de buen nivel internacional”, consideró Forlán, ya metido en el juego en sí. “Así que sabemos que el partido va a ser difícil, como han sido siempre los partidos que en lo personal he tenido oportunidad de jugar contra Japón; sabemos que va a ser un lindo partido, la gente va a acompañar, el estadio va a estar lleno, así que va a ser un partido de primerísimo nivel”, añadió. La selección japonesa mostró un fútbol vistoso, dinámico y ofensivo, y varios jugadores de excepcional talento y calidad en el reciente Mundial de Canadá, Estados Unidos y México, donde quedó eliminada ante Brasil en dieciseisavos.
No faltó la referencia al ciclo previo de la selección uruguaya con Marcelo Bielsa y el lastimoso antecedente del Mundial, con la consulta de un reportero que manifestó su sorpresa por la temprana eliminación del equipo, del que opinó que le “faltaba integración entre la defensa y la parte ofensiva”. Forlán respondió que “en los tres partidos tuvimos la mala suerte de que nos hicieran goles que no teníamos previstos, porque la verdad es que el equipo tuvo momentos muy buenos, y lamentablemente no se dio la clasificación que nosotros como hinchas queríamos, ver a Uruguay pasando de fase, compitiendo y viendo la posibilidad de pelear por el título que todos soñábamos y nos ilusionaba”.
“De acá en adelante, ganar”, simplificó Forlán, jocoso, su objetivo en la selección. “Es la obligación que tenemos los uruguayos de llevar a la selección al nivel que sabemos que tiene que estar, y eso es lo más importante, así que obviamente que ganar es lo que más disfrutamos y lo que más nos gusta”.
La selección uruguaya y Forlán debutan en esta fecha FIFA ante Japón este jueves 24. Al día siguiente, la delegación uruguaya parte rumbo a Seúl, donde enfrentará a Corea del Sur el lunes 28; cierra la gira el 6 de octubre, enfrentando a India, en Calcuta.
Antecedentes de Uruguay-Japón
El partido será el décimo enfrentamiento entre orientales. Es una historia con bastantes particularidades que cuenta apenas con 41 años de antecedentes, en los que la mayoría de los partidos se jugaron en Japón. El único cruce oficial se dio en una situación extraordinaria: la Copa América organizada por Brasil en 2019, cuando empataron 2-2 en Porto Alegre.
El punto de partida fue a fines de mayo de 1985. Uruguay, dirigido por Omar Bienvenido Borrás, venía de ganar la Copa América del 83 y de abrochar el boleto a México 86 tras dos mundiales de ausencia. El debut en la Copa Kirin ante Japón empezó torcido, pero la selección —nutrida íntegramente por jugadores del medio local— lo dio vuelta y resolvió con soltura. Aquel día, el de la primera victoria ante los japoneses por 4-1 con dos goles del Pato Carlos Aguilera y dos del Polilla Jorge Da Silva, el equipo de Borrás alineó a Gualberto Velichco; Néstor Montelongo, José Luis Russo, Eduardo Acevedo y César Pereira —protagonista de una de las singularidades que contaremos—; Jorge Barrios, Apraham Yeladián y Juan Ramón Carrasco vistiendo la camiseta 11; Julio César Ribas con la número 10; y de punta netos, Aguilera y Da Silva,
Ninguno de aquellos once formaba parte del equipo que acababa de meter a Uruguay en México 86. Hacía apenas unas semanas, en el Centenario y con el recordado limonazo de Venancio ante Chile, la selección lograba el 2-1 que cortaba ocho años de ausencias mundialistas.
Pero lo raro estaba en que dos vigentes campeones uruguayos, Pereira —un magnífico lateral y uno de los mejores ejecutantes de pelota quieta que haya tenido el fútbol uruguayo a finales del siglo XX— y Héctor Tuja, que recién iniciaba su singular cosecha de títulos con Central Español, estaban presentes en Japón con la selección y a la vez integraban la delegación de Central en Corea. Los palermitanos, aprovechando la enorme vidriera que les daba ser los actuales campeones del Uruguay de 1984, realizaban su segunda gira de 1985 disputando la Copa Presidente en Seúl.
La otra rareza de aquel torneo —aunque no del debut— tuvo a Rodolfo Rodríguez en el centro de la escena. El histórico capitán de la celeste fue el único uruguayo que levantó la Copa Kirin de 1985, pero no con la selección. Atajó para el Santos, su club, que terminó ganándole la final a Uruguay y quedándose con el título.
11 años pasaron para el segundo cruce. Otra vez Uruguay viajó a Asia armando la lista exclusivamente con jugadores de la liga local. Japón se impuso 5-3 en un partido desbocado. En ese plantel celeste había un solo sobreviviente de la gesta de la Copa América 95: Tabaré Silva, ya recuperado de la dura fractura que lo había sacado de la final del año anterior. Aquel 5-3 en Osaka no fue un partido más. Entre los escombros de la derrota asomó el primer trazo de algo más grande: los tres goles uruguayos llevaron la firma de Álvaro Recoba y Sebastián Abreu, en lo que fue el prólogo de dos carreras llamadas a marcar una época entera en la celeste.
El tercer encuentro, jugado siete años después en el Estadio Nacional de Tokio, significó el primer empate entre ambos contendientes. Terminó 2-2 y fue el primer partido de Diego Forlán ante los japoneses.
Con Óscar Tabárez, la selección jugó cinco partidos frente a Japón. El primero fue en 2008, con triunfo 3-1. El segundo fue cinco años después, en 2013, y la victoria fue 4-2 con un doblete de Forlán, el futbolista uruguayo que más goles le ha hecho a la selección japonesa. Un año después, tras el Mundial de Brasil, el 4 de setiembre de 2014, el equipo uruguayo volvió a ganar 2-0; aquella vez dirigió Celso Otero porque Tabárez no viajó. Japón volvió a ganar recién el 16 de octubre de 2018 en Saitama, en un recordado y abultado 4-3, en el primer partido tras el Mundial de Rusia. El último cruce dirigido por Tabárez fue en la Copa América de 2019, cuando en el Arena do Grêmio, en Porto Alegre, Uruguay debió empatar dos veces de atrás para terminar 2-2. La última vez que jugaron uruguayos y japoneses encontró a la celeste también, como sucederá ahora, con un técnico interino y entrenador de la selección sub 20, dado que aquel empate 1-1 del 24 de marzo de 2023 en el Estadio Nacional de Tokio contó con la presencia de Marcelo Broli en el banco.