En las primeras horas del jueves, la subsecretaria del Ministerio de Relaciones Exteriores, Valeria Csukasi, informó en redes sociales que Uruguay “se quedó con el 63%” del total de la cuota de 6.667 toneladas de arroz sin aranceles otorgada por la Unión Europea (UE) al Mercosur para 2026, en el marco del acuerdo comercial entre los bloques, que rige de manera provisional desde el 1° de mayo. “Uruguay no se duerme y menos se duerme su sector productivo”, celebró la vicecanciller.
“Es un gol del sector productivo uruguayo, que hay que reconocérselo y se lo merecen también”, dijo Csukasi en diálogo con la prensa horas después, en alusión a un mensaje que publicó el presidente Yamandú Orsi en X. En relación con la labor de la cancillería, Orsi señaló que hay funcionarios “que trabajan en silencio y tienen la camiseta puesta”, y, producto de su trabajo, “hoy podemos gritar un gol”. “Porque los uruguayos que trabajan y producen en el agro no aflojan, hoy podemos decir se puede”, resaltó.
Csukasi aclaró que las cuotas “recién en cinco años van a estar en sus niveles máximos”, por lo que todavía “estamos en volúmenes muy inferiores a lo que exporta usualmente cualquier país del Mercosur a esos mercados”. No obstante, señaló que “va marcando una tendencia”, en cuanto a que “las exportaciones dentro de las cuotas están siguiendo los patrones de comercio tradicionales e históricos del bloque”. La diferencia está en que “nos está quedando a nosotros la renta porque no estamos pagando aranceles”, por lo tanto “es más dinero que queda en Uruguay para reinvertir en la producción, para el trabajo, para la generación de nuevas oportunidades”. “Por ahora, lo que estamos viendo son tendencias, son buenas noticias, pero estos resultados recién van a requerir cinco años para que veamos la totalidad de las cuotas realmente en su lugar”, remarcó.
El debate interno dentro del bloque sudamericano sobre la distribución de las cuotas a exportar aún es una cuestión pendiente. “Una de las grandes preocupaciones que hemos tenido desde el 1° de mayo es esta ausencia de acuerdo a nivel intra Mercosur” y el efecto que iba a tener para “las posibilidades de Uruguay y sus productos de acceder al mercado europeo”, señaló Csukasi. El canciller Mario Lubetkin sostuvo en su última visita a la diaria Radio que, a pesar de que funciona como “la ley de la selva”, se encuentran “muy en sintonía” con una propuesta argentina para administrar las cuotas.
Desde la entrada en vigor del acuerdo, el Mercosur tiene un plazo de tres meses para informar cómo dividirá las cuotas. “La obligación” del Mercosur es hacerlo en setiembre, afirmó Csukasi. “Hasta ahora no lo logramos hacer”, reconoció. Mencionó que este jueves tuvo lugar una reunión del Grupo Mercado Común en Asunción, Paraguay, donde se habló del calendario y “la idea es retomar los trabajos técnicos que se habían suspendido luego del 1° de mayo” de cara a la Cumbre de Jefes de Estado del Mercosur, que tendrá lugar el 30 de junio en Paraguay.
Además de la cuota de carne –que interesa a los cuatro socios–, Uruguay ha tenido especial interés por las cuotas sin aranceles de arroz (60.000) y miel (45.000), ambas a implementarse a cinco años. Esta semana la cancillería se contactó con Bruselas luego de que Brasil y Argentina acapararan de forma exclusiva el primer tercio de la cuota de miel para 2026, lo que dejó a los productores apícolas uruguayos por fuera de los beneficios arancelarios. Próximamente se abrirán otras dos cuotas, del mismo volumen. Sin embargo, la desventaja en la que quedaron los productores uruguayos generó cuestionamientos de la oposición.
Csukasi sostuvo que lo que sucedió con la cuota de la miel “es bien distinto a lo del arroz”. “En el arroz nos agotamos toda la cuota del año; en la miel lo que se terminó solamente es la parte de la cuota que estaba prevista para mayo y junio”, correspondientes a 1.250 toneladas. La vicecanciller aclaró que era miel que “ya estaba en Europa, que Argentina no había desaduanado y que, por lo tanto, pudo rápidamente transformar en la cuota y aprovechar”. La subsecretaria consideró que lo que ocurre con las cuotas es una reafirmación de “la necesidad de distribuir las cuotas seriamente en base a datos reales, al comercio que tenemos y a la historia del comercio entre los socios del Mercosur, para que todos podamos acceder, pero que podamos acceder con garantías”. “Nuestros exportadores necesitan certezas, necesitan seguridad y a eso vamos a apuntar en las próximas semanas”, afirmó.
Hasta ahora, Uruguay ha aprovechado las preferencias arancelarias del acuerdo en el sector pesquero, el arrocero y se espera que otros “productos que históricamente exportábamos, por ejemplo, cítricos, van a empezar a entrar también con una reducción del arancel”, dijo Csukasi. Sobre la cuota de carne bovina, dijo que se “tiene que esperar un poquito más”, ya que “todavía el proceso no está resuelto del lado europeo”. Se espera que a partir del 1° de junio “podamos empezar a ver un poco las operaciones comerciales, y ahí va a estar la verdadera discusión de quién puede entrar y quién no, y quién primero”, indicó. En cuanto a la importación, señaló que en estos días se confirmaría la entrada de autos europeos, la cual “no solamente tiene la posibilidad de generar un comercio nuevo y más eficiente, sino que puede generar alguna reducción de los precios en plaza para los autos europeos”.
“Es una cuota que sentimos muy nuestra”
Csukasi reconoció el “mérito del sector privado uruguayo” en la concentración de la cuota de arroz. Recordó que “era un producto que quedaba casi fuera del acuerdo” y “fue gracias al impulso de la Asociación de Cultivadores de Arroz [ACA] y a la Gremial de Molinos Arroceros, en conjunto con los equipos negociadores, que logramos crear esta cuota de 60.000 toneladas”. “Es una cuota que sentimos muy nuestra y que, desde que supimos que a partir del 1° de mayo iba a estar disponible, hemos trabajado muy cerca con el sector privado para asegurar que ellos fueran los primeros en aprovecharla”, señaló.
En diálogo con la diaria, Alfredo Lago, productor arrocero y miembro de la ACA, explicó que el flujo comercial entre las empresas uruguayas y europeas “generó una posición mucho mejor que nuestros vecinos a la hora de justamente acceder a esta cuota”. Al igual que Csukasi, resaltó que “Uruguay fue el único país que planteó cuotas para el arroz, teniendo la necesidad de capitalizar ese flujo que ya teníamos con un volumen sin aranceles”.
En ese marco, señaló que, si bien “es sumamente positivo” el porcentaje de cuota que acaparó Uruguay, “no deja de ser de poca significación al lado de lo que nosotros vendemos”, alrededor de 200.000 toneladas por año a Europa. “Estas 4.000 y algo de toneladas es más que nada algo que, entendemos nosotros, va a tener repercusión en el mediano o largo plazo, pero obviamente todavía no nos cambia la cuenta ese volumen sin aranceles”, señaló.