El miércoles de la semana pasada, a 13 días de la entrada en vigencia del acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea, el ministro de Relaciones Exteriores, Mario Lubetkin, compareció junto con autoridades de la cancillería ante la Comisión de Asuntos Internacionales de la Cámara de Diputados para informar, entre otros temas, sobre la puesta en marcha del tratado entre los dos bloques regionales.
La visita estuvo precedida por noticias positivas, y de las otras. El 4 de mayo, por ejemplo, la Cámara de Industrias Pesqueras del Uruguay celebró la partida de un contenedor con 28 toneladas de merluza hacia Lituania, en lo que fue “la primera exportación uruguaya que hace uso efectivo de las preferencias arancelarias” previstas en el acuerdo.
Días después, sin embargo, se supo que el primer tercio de la cuota de miel para este año fue acaparado de forma exclusiva y casi inmediata por Brasil y Argentina, lo que dejó a los productores apícolas uruguayos por fuera de los beneficios arancelarios.
En este escenario, el diputado del Partido Nacional Juan Martín Rodríguez consultó a la delegación del ministerio sobre la negociación a la interna del Mercosur por el reparto de las cuotas. Mencionó, por ejemplo, que Paraguay ha propuesto un criterio de equidad, “una especie de 'partimos todo entre cuatro y a cada uno le toca su parte'”, mientras que Uruguay y Argentina han planteado un criterio basado en el “comercio efectivo de cada producto con cada país de la Unión Europea”, al tiempo que Brasil apuesta por “una especie de comercio global que, sin conocer mucho el tema, me parece que es el que más nos perjudica”.
Según consta en la versión taquigráfica de la sesión, Lubetkin señaló que, efectivamente, Brasil ha planteado un “criterio basado en la historia de exportaciones al mundo”, Paraguay un reparto equitativo entre los cuatros países de 25% y Uruguay y Argentina un “juego del promedio, que nos parecía lo más realista”. “Tuvimos esperanzas hasta el último segundo, sinceramente, pero bueno, las negociaciones son las negociaciones, y los tiempos serán los que serán”, expresó.
Ante los legisladores de la comisión, el canciller manifestó: “Quiero dar la señal política de que nosotros quedamos terriblemente frustrados, porque si hubo un país que metió muchas ganas para resolver el tema, ganas realistas, fue nuestro país”.
Lubetkin dijo que en este momento “entramos al FIFO [First in, first out]”, que se traduce como “primero entra, primero sale”. “En el FIFO tendremos que prepararnos de la mejor forma y eso depende de los diferentes sectores y, además, de cómo vienen preparados los diferentes sectores. Ustedes habrán hablado con los diferentes sectores, y sabrán que algunos están mucho más confiados que otros en alcanzar logros rápidamente”, resaltó.
“Este era el escenario más indeseable”
Por su parte, la directora general para Asuntos de Integración y Mercosur del ministerio, Paola Repetto, sostuvo que para Uruguay “es sumamente importante” lograr que haya una división de las cuotas dentro del Mercosur “para poder, digamos, ganar la renta”. “Si uno no sabe al momento de vender si va a poder hacerse del beneficio de la cuota, es muy difícil tener ganancias, y el beneficio, con un FIFO, queda del lado de los europeos. Este era el escenario más indeseable”, expresó.
Repetto señaló que, si bien la negociación no ha prosperado hasta ahora, “se tiene que dar este año, y se tiene que dar antes de setiembre”. “Debemos tener una división de cuotas, pero tiene que ser una división de cuotas que nos sirva. Una división de cuotas que no nos sirva, no la vamos a aceptar y vamos a seguir en disenso”, agregó.
Con respecto a la miel, la diplomática dijo que la cancillería se contactó con Bruselas, sede de la Unión Europea, ya que “llamó mucho la atención que al 4 de mayo ya se hayan terminado todas las cuotas de miel”. “Ellos quedaron de contestarnos porque también les llamó mucho la atención. En el caso de Uruguay, nosotros tuvimos pedidos de miel desde el 1° de mayo, que fue a través de la Ventanilla Única de Comercio Exterior. Más allá de todo, hemos tenido reuniones con el sector privado de la miel”, acotó.
Días atrás, el senador del Partido Nacional José Luis Falero se refirió al tema y señaló que tanto Brasil como Argentina lograron quedarse con la totalidad de la cuota de la siguiente manera: “Todas aquellas exportaciones que estaban en depósitos fiscales en la Unión Europea, hábilmente, las cancillerías de Brasil y Argentina las han modificado en su fecha de origen y ya cumplieron la cuota del año, increíblemente”.
En la comisión, Gustavo Salle, diputado de Identidad Soberana -el único partido que votó en contra del acuerdo en el Parlamento-, dijo que las explicaciones por parte de la cancillería confirmaron “todas las preocupaciones” que tuvo al momento de la votación del tratado.
“No hay certeza en las cuotas, eso está clarito; porque claro, Brasil y Argentina tienen una dimensión, y además una trayectoria comercial frente a nosotros. A la prueba está: con la miel nos ganaron, nos ganaron de mano. Primer punto: no había certeza. Nosotros decíamos: se está poniendo la carreta delante de los bueyes”, expresó Salle.
