Este martes, por primera vez durante el gobierno del presidente Yamandú Orsi, Uruguay asumirá la presidencia pro tempore del Mercosur. En el centro de convenciones de la Conmebol, ubicado en la ciudad paraguaya de Luque, el mandatario uruguayo recibirá la conducción del bloque regional de manos del presidente paraguayo, Santiago Peña, quien había asumido la presidencia rotativa en un clima de desilusión por la postergación de la firma del acuerdo comercial con la Unión Europea (UE). Sin embargo, finalmente la presidencia pro tempore de Paraguay concluye con el tratado en marcha y una discusión pendiente: la distribución a la interna del Mercosur de las cuotas de acceso al mercado europeo.
El Consejo del Mercado Común, integrado por los cancilleres de los países miembros del Mercosur, se reunirá este lunes. La Cumbre de Jefes de Estado, en tanto, comenzará el martes a partir de las 10.00. Además de los presidentes de los cuatro países fundadores del bloque –Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay–, participarán Rodrigo Paz, de Bolivia, que es miembro pleno desde 2023; Daniel Noboa, de Ecuador; y José Antonio Kast, de Chile, quien además visitará Uruguay luego de la reunión del Mercosur.
La presidencia pro tempore del Mercosur se suma a las de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, el Grupo de los 77 y China, y el Consenso de Brasilia, que Uruguay también ejerce actualmente.
En diálogo con la diaria, el ministro de Relaciones Exteriores, Mario Lubetkin, dijo que hay una “enorme expectativa” por la cumbre de la próxima semana. Señaló que la presidencia uruguaya “será marcadamente de continuidad”, en el sentido de que también se concentrará en la implementación del acuerdo con la UE y “cómo se va desarrollando el flujo comercial entre los países”.
A su vez, Lubetkin sostuvo que a partir de la firma del acuerdo con el bloque europeo “cambió la visión que, a nivel global, se tenía de nosotros, y entramos sin duda en otra fase”. “Si hacemos un análisis del recorrido de este año y medio, no solamente la conflictividad no estuvo en el centro, sino que lo que estuvo en el centro fue la confiabilidad interna entre los países del Mercosur, con un mayor escenario de comodidad, pero también con un creciente respeto del Mercosur desde el exterior, y no es casual que otros países hayan empezado a sondearnos”, señaló.
En ese sentido, el canciller adelantó que parte del trabajo de la presidencia uruguaya será avanzar en algunos acuerdos puntuales. En estos momentos, el Mercosur se encuentra en las etapas finales de negociación de tratados comerciales con Canadá y Emiratos Árabes Unidos. Además, mantiene conversaciones avanzadas con India y Vietnam, y prevé entablar negociaciones para un tratado con Japón.
La discusión pendiente
El miércoles 1º de julio, a su vez, se cumplirán dos meses de la entrada en vigor del tratado con la UE. Desde entonces, a falta de un criterio de consenso, los socios del Mercosur han utilizado las cuotas otorgadas por el bloque europeo bajo el mecanismo provisional de “primer llegado, primer servido”. En ese esquema, Uruguay quedó en desventaja en la distribución del primer tercio de la cuota de miel para 2026, equivalente a 1.875 toneladas. El segundo tercio de la miel se abrirá el 1° de julio. No obstante, en contrapartida, Uruguay acaparó más de la mitad de la cuota total de 6.667 toneladas de arroz.
Uruguay y Argentina comparten la posición de distribuir los cupos conforme al promedio de exportación de cada socio al mercado europeo previo al acuerdo. Paraguay, en tanto, plantea que haya un reparto equitativo de 25% entre los cuatro países, mientras que Brasil propone repartir las cuotas en función del nivel de exportación de cada país a nivel global.
El Mercosur tiene hasta setiembre para informar a su contraparte cómo dividirá las cuotas correspondientes a 2027. En una entrevista con la agencia Efe, la subsecretaria de Relaciones Exteriores, Valeria Csukasi, dijo que la próxima cumbre será una “prueba” para la negociación y apuntó que, de no cerrarse allí, “habrá que retomar los diálogos durante el semestre de presidencia uruguaya”.
Lubetkin, por su parte, afirmó que “se está avanzando en la negociación, pero todavía no se ha cerrado”, por lo que probablemente se extienda durante los primeros meses de la presidencia de Uruguay, que le dedicará “fuerza y capacidad de negociación”. “Creo que hay un buen espíritu, pero hay que transformar el buen espíritu en un resultado concreto, eso es parte de la responsabilidad de la presidencia”, agregó.
El canciller dijo que también hay que concentrarse en “cómo el sector privado, sobre todo de la Unión Europea, pretende entrar en una nueva fase de inversiones en la región”. En ese sentido, afirmó que se está “pensando en algunas iniciativas para interactuar con el sector privado antes de fin de año”.
En paralelo, en este semestre se pondrá en marcha el acuerdo entre el Mercosur y la Asociación Europea de Libre Comercio, que nuclea a Suiza, Noruega, Islandia y Liechtenstein, cuatro países que no integran la UE. El tratado está vigente entre los países que ya lo ratificaron –Brasil, Uruguay, Noruega e Islandia–, a pesar del revés que recibió días atrás en el Parlamento suizo. “También será parte de nuestra responsabilidad tratar de ayudar a reacomodar el escenario, para pensar ya en una fase de ejecución”, señaló Lubetkin, y añadió: “Esperemos que durante nuestro período, ya de una u otra manera, entre en aplicación”.
La “modernización” del bloque y la situación de Venezuela
En la última cumbre del Mercosur, en diciembre del año pasado, Orsi afirmó que la modernización del bloque regional “resulta no solo oportuna, sino también claramente necesaria para poder repotenciarlo”.
Consultado al respecto, Lubetkin señaló que el planteo de modernización “va a seguir estando” en el discurso del presidente, como “seguramente esté en los de los colegas, con una u otra palabra”, ya que “se trata de la necesidad de reflexionar de cómo adecuar cada vez más el Mercosur a esta realidad tan cambiante y tan necesaria para nosotros”. El canciller dijo que la modernización –otras veces tratada como flexibilización– “es un tema pendiente”, en el que Uruguay espera “poder ayudar”.
Los vínculos de algunos de los socios del Mercosur por fuera del bloque regional continúan generando determinadas tensiones. El acuerdo bilateral de Argentina con Estados Unidos, por ejemplo, es uno de los ejemplos más claros. No obstante, Lubetkin expresó: “Creo que todos hemos hecho movimientos en este período [basados] en las necesidades del desarrollo comercial de nuestros países”. El ministro dijo que “una de las claves es adecuar nuestro grupo de integración regional a las nuevas realidades”.
Otro de los temas a la interna del Mercosur es la negociación por los aportes al Fondo de Convergencia Estructural del Mercosur. Brasil, que es el principal aportante, propuso reducir el presupuesto del fondo y aumentar el aporte de Uruguay y Paraguay. La directora general para Asuntos de Integración y Mercosur del Ministerio de Relaciones Exteriores de Uruguay, Paola Repetto, aseguró a Efe que Brasil ha trabajado en mejorar su propuesta y adelantó que el gobierno uruguayo espera “buenas noticias próximamente”. “Vamos a llegar a acuerdos”, manifestó Lubetkin.
Por último, consultado sobre la posible reincorporación de Venezuela al Mercosur, país que fue suspendido del bloque regional desde 2017, el canciller aseguró que actualmente ese tema “no está sobre la mesa”.